Congreso brasileño investigará corrupción en Petrobras

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La petrolera estatal brasileña, Petrobras, se ha vuelto el combustible que la oposición necesitaba para poner en aprietos a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, favorita absoluta para ganar las elecciones de octubre en la primera vuelta. El Congreso reunió las firmas necesarias para investigar la compra sobrevalorada de una refinería en los Estados Unidos.

En 2006, Petrobras compró por 370 millones de dólares el 50% de una refinería en Pasadena, por la que empresa Astra Oil pagó 42,5 millones un año antes. Pero una clausula en el contrato obligaba a Petrobras a comprar el resto en el caso de desacuerdo entre los socios, lo que ocurrió dos años más tarde. Según el diario «O Estado de São Paulo», Petrobras perdió el arbitraje y pagó 1,2 mil millones de dólares por el resto de la refinería.

La Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) del Congreso tiene amplios poderes para investigar las denuncias, que además de la compra de la refinería, incluye el pago de sobornos millonarios a funcionarios de Petrobras, por el alquiler de plataformas petroleras a la empresa holandesa SBM Offshore.

Petrobras, a su vez, creará una comisión interna para investigar el caso. «Tenemos 45 días para manifestarnos sobre una serie de procesos», declaró la presidente de Petrobras, Graça Foster, que contradijo declaraciones de Rousseff, a pesar de la conocida amistad entre ambas. En una entrevista a «O Globo», Foster señaló que la investigación es muy importante y que siente «indignación» por no conocer algunos aspectos del caso.

Participación de los directivos

La justicia, por otro lado, debe investigar la participación del consejo directivo de la petrolera, entre los que se encuentra Rousseff, que era ministra de energía en la fecha de esos negocios, e importantes empresarios brasileños, entre ellos, Fabio Barbosa, ex presidente del Banco Santander en Brasil.

La oposición cuestiona a Rousseff, que era ministra de energía de Luiz Inácio Lula da Silva, y presidente del Consejo de Administración, que autorizó la negociación. Rousseff informó que sólo supo de esas cláusulas dos años depués, porque el informe que recibió estaba incompleto, información que fue cuestionada por Graça Foster y por el ex presidente de Petrobras de esa época, Serio Gabrieli.

Petrobras también investigará la supuesta participación del ex director Paulo Roberto da Costa, detenido la semana pasada por lavado de dinero en otro caso, en la compra de la refinería norteamericana.

La oposición también investiga la construcción de una refinería en el norte del país, que era parte de un acuerdo binacional entre Lula da Silva y el fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez. Venezuela no pagó hasta hoy su parte en la construcción de la planta, que ya aumentó en casi diez veces su valor.

Las sospechas de corrupción y los malos negocios de Petrobras, como éste con Venezuela, vienen desprestigiando a la que es considerada una de las petroleras más importante de América. La agencia internacional de clasificación de riesgo Standard & PoorŽs, rebajó esta semana la nota de la petrolera de BBB a BBB-, siguiendo la nota que también le dio a Brasil, por su «deterioro fiscal».