Ejecuciones del Estado Islámico: La muerte de los inocentes

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Un estremecimiento ha recorrido Francia. Hervé Gourdel, un inocente montañista amigo de los árabes y bereberes, ha sido decapitado en Argelia por un grupo de Jund al-Khilafa (Soldados del Califato), ligado al Estado Islámico del Este. Un inocente más de los miles que han sido asesinados desde que las potencias occidentales decidieron promover la guerra infinita.

Desde los días de Nicolas Sarkozy, el militarismo francés se convirtió en el primer vagón del tren bélico norteamericano. Es líder de la OTAN en Afganistán. Inició la destrucción de Libia para apoderarse de su petróleo. Acompañó la invasión de Siria para derrocar a Bashar al Assad sin obtener otro resultado que la destrucción del país.

Es el militarismo francés antisemita, pronazi, el mismo que condenó a Alfred Dreyfus, el que precipitó la primera guerra mundial, el que colaboró con la ocupación de su propio país en la segunda guerra mundial. El que envió judíos a los crematorios. El que aplicó la tortura a los indochinos y argelinos en sus guerras coloniales. Aquél que apoya a los dictadores africanos que sirven a las empresas francesas. El que intentó asesinar a Charles De Gaulle cuando aceptó la independencia de Argelia.

Dieciséis aviones saudís y de los Emiratos han bombardeado Siria con el pretexto de acciones contra el Estado Islámico en veintitrés raides con las bombas más potentes. Los aviones franceses Rafale juegan un rol protagónico. Francia ha anunciado el reforzamiento de su apoyo a la oposición siria. François Hollande ha anunciado una unidad nacional del conjunto de los franceses y no dejar ningún lugar para las discusiones. No quiere ni debate ni esclarecimiento, no le conviene.

¿Quién y qué es realmente el Estado Islámico de Irak y el Levante? ¿Cómo se explica que un grupo como éste haya logrado en tres o cuatro meses multiplicar sus efectivos de combate por lo menos en un trescientos por ciento, llegando a tener un contingente que oscila entre los treinta mil y los cincuenta mil soldados? Las tres “decapitaciones” de periodistas son videos con una escenografía diseñada, unos personajes definidos, un guión.

Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), Francia es el quinto país del mundo en gastos militares. Tiene el ejército más grande de la Unión Europea, con un millón de efectivos incluidas las reservas. Es la tercera potencia nuclear después de Estados Unidos y Rusia. ¿De quién tiene que defenderse Francia? ¿De Alemania? ¿De Rusia?

La mayor parte de los gastos militares causados por el lobby militar-industrial son corruptos. Los lobistas necesitan comprar políticos. Ahora el negocio es el terrorismo.

Se hace hincapié en recortar la inversión social pero no los gastos en buques de guerra, aviones y submarinos. Sin preocuparse por la dignidad de su cargo, Hollande promueve la venta del avión de combate Rafale a los Emiratos.

Hay poca información sobre los fabricantes de la muerte. Thales, que produce misiles nucleares, y Safran están entre los quince mayores productores de armas, según el informe elaborado por Frank Slijper para el Centro de Estudios para la Paz en 2013. Son, por supuesto, inmunes a la crisis. Sistemas antiaéreos Mistral, aviones caza Mirage, Dassault Rafale, Alpha Jet, helicópteros Cougar, Ecureil, Allouette, Panther, Gazelle, carros de combate Panhard, fusiles de asalto Famas.

El Grupo Safran es una multinacional francesa de alta tecnología, especializada en industria aeroespacial, defensa, equipamiento aeronáutico y seguridad. Surge de la fusión de los grupos SNECMA (Société Nationale d’Étude et de Construction de Moteurs d’Avion) y SAGEM (Société d’Applications Générales de l’Électricité et de la Mécanique) en el año 2005. Fabrica motores y equipamiento aeroespacial y motores cohete. Está especializada en motores de propulsión, equipamiento militar y guerra electrónica. Tiene sesenta y seis mil empleados en todo el mundo y ventas anuales por 15,000 millones de euros (2013).

La guerra es buena para los negocios y nuestro negocio es la guerra, dicen ellos. Es un negocio sucio entre caballeros.

 

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