En Siria, jihadistas controlan paso fronterizo con Israel

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La facción siria de Al Qaida y los rebeldes arrebataron al ejército el paso de Quneitra que conecta con Israel.

En la guerra siria, las ejecuciones públicas de civiles, las amputaciones y los latigazos se convirtieron en un espectáculo habitual los viernes en las zonas controladas por los jihadistas del Estado Islámico, según la ONU.

La facción siria de Al Qaida y otros grupos rebeldes arrebataron ayer al ejército sirio el paso de Quneitra, único punto de contacto entre Israel y Siria, informó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). Este paso, que une la parte siria de la meseta del Golán y la ocupada por Israel desde 1967, cayó en junio de 2013 en manos de los rebeldes, pero luego volvió bajo control del ejército sirio. Un soldado israelí resultó herido al ser alcanzado por disparos que llegaron desde Siria. “El soldado ha sido alcanzado por disparos procedentes de combates del lado sirio del Golán”, informó un vocero militar. Las ejecuciones públicas de civiles, las amputaciones y los latigazos se convirtieron en un espectáculo habitual los viernes en las zonas de Siria controladas por los jihadistas del Estado Islámico (EI), denunció una comisión de investigación de Naciones Unidas (ONU) en un informe.

Según el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, quien dio cuenta de 20 soldados y cuatro insurgentes muertos, el Frente Al Nosra tomó el paso de Quneitra y los combates con el ejército sirio causan estragos en los alrededores. Ayer, la facción siria de Al Qaida y otros grupos rebeldes anunciaron el lanzamiento de la batalla de la liberación de Quneitra. Posteriormente, varias formaciones insurgentes, como el Frente de los Revolucionarios de Siria (no islamista), anunciaron en Twitter que el paso había sido liberado.

Durante los combates, un soldado israelí resultó herido por disparos procedentes de Siria, informó un portavoz militar israelí. En represalia, el ejército israelí bombardeó dos posiciones del ejército sirio en la meseta del Golán sirio, según señaló un comunicado. Según la radio militar israelí, el oficial fue alcanzado por una bala en el tórax, pero su vida no corre peligro. Fue evacuado en helicóptero al hospital Rambam de Haifa, en el norte de Israel.

La radio pública precisó que los disparos procedían de un sector cercano a Quneitra donde se libran combates entre las fuerzas de Bashar al Assad y los rebeldes. El domingo, cinco cohetes disparados desde Siria alcanzaron la parte de la meseta del Golán ocupada por Israel. Los habitantes drusos de la parte del Golán ocupada por Israel son los principales usuarios del paso, por el que transitan para ir a estudiar, trabajar o casarse en Siria. Israel está oficialmente en estado de guerra con Siria. Desde 1967 ocupa unos 1200 kilómetros cuadrados de la meseta del Golán, que se anexionó. Alrededor de 510 kilómetros cuadrados permanecen bajo control sirio.

El informe difundido ayer por la ONU detalla los horrores cometidos por el EI, pero también ofrece datos sobre las matanzas y atrocidades de otros grupos, además de las perpetradas por las propias fuerzas gubernamentales. “Ya hemos dicho cuatro veces a los 15 miembros del Consejo de Seguridad (de la ONU): ‘Ustedes son responsables de la impunidad que reina en Siria'”, señaló el presidente de la comisión de investigación, Paulo Pinheiro, y reconoció su impotencia para convencer al Consejo de Seguridad, órgano apto para recurrir a la Corte Penal Internacional (CPI), de que es necesario actuar en el caso de Siria.

“Hace tres años que recogemos pruebas contra los sospechosos, cada día tenemos nuevos crímenes y la comunidad internacional no interviene”, se quejó a su vez Carla del Ponte, también miembro de la comisión. “Las ejecuciones en espacios públicos se han convertido en un espectáculo habitual los viernes en Raqa (bastión del EI en Siria) y en las zonas de la provincia de Alepo controladas por el EI”, indica en su informe la comisión.

El grupo jihadista proclamó en junio un califato en los territorios que controla en Irak y Siria. Según la comisión, que denunció los asesinatos como crímenes contra la humanidad, los viernes están habitualmente señalados por ejecuciones, amputaciones y latigazos en plazas públicas en las zonas del norte y el noreste de Siria bajo control jihadista. “Las ejecuciones sumarias tienen el objetivo de instilar el terror en la población y garantizar la sumisión de ésta”, agregó el documento. Según el informe, los jihadistas animan e incluso obligan a veces a la población a asistir a esas ejecuciones. La mayoría de las víctimas son hombres, aunque también han sido ejecutados muchachos de entre 15 y 17 años y mujeres.

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