Juego de intrigas

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Sustos, espías, moscas y posturas ideológicas jaquean a varios gobiernos por el caso del joven Edward Snowden.

Durante la presente década son varios los nombres que han complicado a la administración Obama. A los norteamericanos les importa mantener su supremacía en el planeta más que preocuparse de un par de presidentes contestatarios, de países pequeños a los que pueden poner en papel incómodo aun violando acuerdos internacionales.

Ocurrió en Panamá en 1989. Fuerzas militares de los Estados Unidos invadieron el país para detener al presidente Manuel Antonio Noriega. O en los bombardeos contra Serbia (ex Yugoslavia) para deponer a Slovodan Milosevic.

Eso sí, han sido el ex agente de inteligencia Edward Snowden y el fundador de Wikileaks, Julian Assage quienes  les han quitado el sueño al Gobierno norteamericano. El fundador de Wikileaks enfrentó un proceso para ser  llevado a cárceles de EEUU pero finalmente buscó refugio en la embajada de Ecuador en Inglaterra. Dicen, que  desde esa legación diplomática sigue comandando la organización.

Encima de la fi gura del joven Edward Snowden, que trabajó en la CIA y en una empresa consultora que provee servicios a la Agencia Nacional de Seguridad, se ha generado una crisis internacional de características sólo remontables a los peores años de la guerra fría. A muchos norteamericanos les molesta que les hurguen su vida privada online.

Snowden, se escapó a Hong Kong desde donde reveló al Washington Post y al diario londinense The Guardian, detalles especiales de un programa de monitoreo de las redes sociales para evitar actos de terrorismo. Mientras  analizaba sus próximos pasos también dialogaba con medios locales sobre como “EEUU revisaba las computadoras y las comunicaciones” de varias organizaciones chinas y de varios países europeos. El Gobierno de Pekín, totalmente disgustado, desoyó los pedidos norteamericanos de extradición y le permitió rápidamente volar a Rusia junto con un equipo legal de la organización

Wikileaks. En dicha organización, el principal letrado asesor es el ex juez español Baltasar Garzón.

En Moscú, apenas aterrizado a Snowden, lo esperaban varios autos de alta gama de la embajada del Ecuador. Se dijo que el “topo” norteamericano pernoctaría justamente en la embajada de Venezuela en Moscú, y que tomaría un avión ruso de Aerofl ot con destino a la Habana. Allí otro avión lo llevaría a su destino final: Quito. Pero el Gobierno ecuatoriano dio un giro en su afán de refugiar a Snowden. Los periodistas perdieron el rastro del agente mientras EEUU presionaba a varios países para que lo extraditen de vuelta.

En medio del juego de poderes que se desató por el “topo”, el presidente Morales que se encontraba en Moscú, abrió la posibilidad de asilar a Snowden en Bolivia. Es por demás evidente que esa posición incomodó a los servicios de inteligencia norteamericanos.

Desde la pose antiimperialista que utiliza cuando participa de eventos internacionales, el presidente Morales lanzó  un par de dardos venenosos contra EEUU por ejercer el control de la información planetaria. Pocas horas después, cuando retornaba a Bolivia, los gobiernos de Francia, Italia, España y

Portugal denegaron al avión presidencial ingreso a su espacio aéreo presumiendo que Snowden se encontraba en el avión junto a la delegación oficial.

“Un Estado puede decidir cerrar su espacio aéreo pero, cuando se ha hecho, es porque un dirigente político está perseguido o vinculado a una medida de sanción, como en casos de crímenes internacionales, o para ejercer presión a países vinculados con estos crímenes”, le dijo a BBC Mundo el profesor Antonio Brontons.

¿Era creíble lo que estaba pasando? ¿Es posible que los servicios de inteligencia de la principal potencia  militar del planeta hubieran transmitido información falsa? ¿O se trató de un acto de amedrentamiento que puede ser leído como una advertencia a un líder populista que ha expulsado de su país a sus agentes, agencias y al que no le temblaría la mano para sacar lo poco que queda de la misión diplomática de EEUU en La Paz? Resulta desconcertante, pero varios expertos en política internacional consultados por DATOS afirman que se trató de una jugarreta.

El mismo mandatario dijo que “Estados Unidos y casi todos los países de Europa tienen servicios de inteligencia y este señor no es una maleta (…)”. La delegación boliviana quedó detenida en Austria 14  horas, mientras embajadores y funcionarios europeos de alto rango persuadían al presidente Morales para requisar la nave en busca de Snowden.

¿Se cumplió esa inspección?

En principio la prensa en Viena informó que “agentes del servicio aeroportuario ingresaron al avión”. Pero esa versión ha sido desmentida por el ministro de Defensa que se encontraba junto al presidente Morales. “Un funcionario civil del aeropuerto subió las escaleras; lo recibí en la puerta, le explique que se trataba de una emergencia, aceptó, me dio la mano y se bajó”, dijo Saavedra. Dónde se irá Snowden

Pasado el susto, el presidente Morales ha vuelto a desafi ar a EEUU. Ha ofrecido asilo al ex agente para escarmentar a europeos y norteamricanos.

Esa declaración ha sido interpretada como una provocación deliberada e innecesaria. Un diplomático que radica en el país, ha señalado que las declaraciones del presidente boliviano “son caldo para alimentar sentimientos atávicos que impulsan fortalecer un esquema de carácter cuasi teocrático y autocrático consolidado a la sombra de una riqueza que surge como maná del cielo por los altos precios de las materias primas y de un discurso liberador, anticolonialista y anti imperial como si continuáramos viviendo hace cinco siglos o en la época de la guerra fría”.

Y, finalmente, para coronar esta rocambolesca historia, la bella espía rusa Anna Chapman, ofreció matrimonio a su colega para sacarlo del incómodo aeropuerto de Sheremetyevo.

 

Las lecturas del “secuestro”