Las Madres de la Plaza de Mayo en problemas

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Las Madres de la Plaza de Mayo: un símbolo de los derechos humanos en problemas : Sus relaciones con un ex condenado por parricidio. El caso que sacude a los donantes de la filial argentina.

Las Madres de la Plaza de Mayo, la organización abanderada de los derechos humanos por su persistente lucha contra las dictaduras militares, están envueltas en un escándalo de dimensiones mayúsculas que da la vuelta el mundo. Uno de los administradores de los fondos públicos gestionados por la Fundación de las

Madres de la Plaza de Mayo, pasó buenos años de su vida en la cárcel de Devoto por la ejecución violenta de sus padres. El parricidio lo cometió junto a su hermano. Sergio y Pablo Shoklender después de  haber sido encontrados culpables por el doble asesinato, construyeron una espectacular fortuna administrando los recursos de la fundación. El hecho curioso es que la Madres de la Plaza de Mayo eran, hasta conocerse el caso de los Schoklender, una especie de icono en su lucha contra los atropellos, a favor de los derechos humanos. Consolidaron su actuación en la sociedad argentina como víctimas por las desapariciones forzadas de sus hijos cuando la dictadura militar actuaba con impunidad en el denominado Plan Cóndor que se extendió por varios países de la región, incluida Bolivia. Lo curioso es que la organización que reclama justicia tenía como administradores de sus recursos a dos asesinos de sus padres. Hebe de Bonafini, líder de las Madres de la Plaza de Mayo, ha sufrido un fuerte remezón de su imagen al conocerse el caso salpicado con sangre, la misma que reclama en cada una de sus actuaciones públicas.

Los Schoklender no se han inmutado y declararon en algunos programas que con el dinero que recaudaron en los últimos años pueden fácilmente comprar yates y aviones. El caso ha ganado las primeras páginas de los diarios del país que no han dejado de publicar detalles de esta historia. Se habla de un pacto de silencio entre Bonafi ni y Schoklender; y hasta del origen de una compleja relación filial, política y económica. Y la sobreprotección de una mujer – emblema a dos condenados por parricidio-. Ha sido un duro golpe para una entidad de renombre mundial. Han saltado datos que no se conocían como los fondos públicos destinados a una organización dedicada a construir un imperio económico a espaldas de la sociedad.

Las madres de los desaparecidos han ganado gran popularidad en la actual administración del Gobierno argentino. Se las ha reclamado en varios eventos oficiales en su papel justiciero. Mandatarios de izquierda y músicos activistas como Bono de U2 y la misma presidenta Cristina Fernández han engrosado la lista de apoyos militantes con los que han reforzado su imagen.

Las donaciones extranjeras

Pero al escándalo se ha sumado un nuevo y polémico componente sobre las donaciones que las madres de la Plaza de Mayo han recibido a lo largo de todos estos años. El caso más resonante ocurrió en 2006, cuando el entonces embajador de Venezuela en Buenos Aires, Roger Capello, despidió a la encargada de administración de la embajada por negarse a aprobar un balance financiero donde no se rendía cuenta de un monto donado en efectivo a la Fundación Madres de Plaza de Mayo. La contadora, cuyo nombre no trascendió, habría llevado a Sergio Schoklender 230 mil dólares para proyectos educativos.

Según fuentes del chavismo, ante el pedido de la administradora de la embajada, Schoklender se negó a entregar una factura o comprobante del dinero recibido. Cuando la funcionaria venezolana se negó a aceptar la orden de Capello de dejar pasar el episodio, fue despedida. La mujer “estuvo en juicio laboral con la embajada hasta hace seis meses, cuando lo ganó, cobró su indemnización y se volvió a Venezuela”, contaron allegados a la embajada. “Lo que sorprendió fue el monto. La embajada hace donaciones para proyectos sociales, pero no superan los 10 mil dólares, debe haber sido fondos que ingresaron desde Pdvsa”, agregó la fuente. Un ex colaborador de Hebe de Bonafini contó que “la mayoría de los aportes extranjeros se cortaron en 2003, pero ese año empezaron los flujos de dinero del kirchnerismo”. “Recibíamos fondos de algunos ayuntamientos del PSOE español. El Principado de Asturias nos enviaba 150 mil euros al menos una vez al año”, precisaron las mismas fuentes. “También recibíamos aportes de una ONG de Holanda para reformas en la Universidad Popular, pero Bonafini y Schoklender nunca cumplieron con ese proyecto y eso generó fricciones. Al final, nunca rindieron cuenta del dinero y la ONG cortó el aporte.” Se supo además que la entidad recibía hace muchos años dinero de Italia. Hebe de Bonafini incluso habría encabezado una gira para recolectar fondos especialmente en las universidades italianas.

El caso ha abierto serios cuestionamientos a las operaciones económicas de la fundación, desde el origen del dinero, pasando por el uso y las relaciones de lealtad entre la líder de la organización y acusados por el asesinato de sus padres.