Molesta en Brasilia el alto perfil de Pinto

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Foto: Hernán Virgo/ El Deber

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dejó trascender su contrariedad ante la intensa agenda política del senador boliviano refugiado en Brasilia, cuya fuga de La Paz causó una crisis entre ambos gobiernos, informó la prensa local.

 

Brasilia | Ansa

Fuentes del Palacio Itamaraty, la cancillería brasileña, comentaron su recelo ante las numerosas entrevistas concedidas por Roger Pinto Molina a la prensa local e incluso a un canal de televisión boliviano, y expresaron, de forma reservada, su rechazo a ese comportamiento, comentó el columnista da asuntos diplomáticos del canal GloboNews.

El periodista agregó, en un programa emitido el sábado por la noche, que si Pinto Molina no revisa su actitud esto puede dificultar la concesión de refugio permanente, dado que por el momento obtuvo uno provisorio.

Pinto Molina estuvo encerrado 454 días en la embajada en La Paz, de la que huyó hace diez días ayudado por el encargado de negocios de esa representación, originando una crisis diplomática que fue tratada el viernes pasado por la presidenta Dilma Rousseff y su par Evo Morales, quien demanda que el prófugo retorne a Bolivia. Pinto Molina, senador opositor a Morales, está acusado de hechos de corrupción en su país. También se lo investiga por su supuesta participación en una matanza de campesinos.

La nutrida agenda de compromisos del legislador boliviano también sorprendió al diputado Nelson Pellegrino, titular de la Comisión de Exteriores, quien recordó en diálogo con ANSA que el senador había pedido salir de la embajada alegando encontrarse en un delicado estado de salud.

Crisis

La fuga de Pinto Molina le costó el puesto al canciller Antonio Patriota. Su sucesor, Luiz Alberto Figueireido, exembajador ante la ONU puesto en funciones el miércoles por Rousseff, “tendrá que rescatar a Itamaraty de una de sus mayores crisis”, comentó ayer el diario Folha de São Paulo.

La fuga de Pinto, decidida al parecer por el embajador interino en La Paz de manera inconsulta, puso en evidencia la insubordinación de un alto funcionario ante el excanciller Patriota.

Ese hecho conoce pocos antecedentes y traduce una crisis doble, la más obvia dentro del escalafón de la Cancillería, donde un embajador actuó desoyendo a su superior, y otra más seria, del propio Itamaraty respecto al Palacio del Planalto.

Una fuente parlamentaria aseguró que la presidenta había sido “muy clara cuando rechazó la hipótesis” de que se dé apoyo a un plan de escape de Pinto.

Rousseff dejó trascender que no consentirá que el Palacio Itamaraty, una de las estructuras más establecidas y respetadas entre los poderes de Brasilia, se comporte de forma inconsulta respecto del Palacio del Planalto.

Lo cierto, señala el diario Correio Braziliense, es que el nuevo canciller deberá solucionar la disonancia entre el Planalto e Itamaraty.

Morales

Evo Morales, en tanto, espera que el gobierno de Brasil entregue a Pinto Molina a Bolivia para que sea juzgado. “Qué mejor la vía política para que devuelvan” a Pinto “y que se someta a la justicia boliviana”, afirmó el mandatario.

Morales reiteró que Pinto “no es ningún perseguido político, es un delincuente” y pidió a la prensa de Brasil “que se diga la verdad”, en relación al senador prófugo.

En su criterio, “cualquier país del mundo” tendría que devolver “a delincuentes que tienen que ver con temas de corrupción” pues pertenecen a “pequeños grupos” que operaban bajo “el modelo neoliberal” en beneficio de “pequeños grupos”.

 

 

Fuente: El País