Baldivieso: “Mientras existan intereses personales el fútbol no irá adelante”

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Flanqueado por su ayudante de campo Luis Héctor Cristaldo y por su entrenador de arqueros, Marcelo Torrico, exjugadores de la selección nacional de fútbol que llevó a Bolivia al Mundial de los Estados Unidos en 1994; Julio Cesar Baldivieso, el técnico de la selección, no tiene tiempo para dar muchas explicaciones, es directo y en sus entrevistas le gusta ir al grano. Identifica objetivos y quiere sacarse de la cabeza los problemas. No es algo muy sencillo pero por ahora sueña con lograr buenos resultados. Habla de todo pero corto; de las asimetrías de nuestro fútbol, de las presiones, de la mentalidad retrograda de alguna dirigencia y del apoyo que recibe en las calles. Julio Cesar Baldivieso termina diciendo un par de cosas que podrían provocar un incendio.

Ser técnico de la selección boliviana de fútbol es casi lo mismo que participar en los Juegos Olímpicos, por ejemplo, en la disciplina del Triatlón. Los obstáculos que se deben superar no son pocos; la mentalidad de baja visibilidad de quienes ocupan espacios en la dirigencia, uno de los peores.  Hace poco Baldivieso hizo una declaración que enmudeció a los que apoyan su trabajo. “Mis días en las selección están contactos”. Lo dijo con el mismo tono de seguridad impiadoso con el que suele calificar en vivo y en directo a quienes desde una posición cómoda critican su trabajo. Julio Cesar se refería a una penosa realidad. La guerra de baja intensidad que le han declarado quienes se oponen a la renovación de valores en nuestro fútbol.

Hay quienes han apostado para que a Baldivieso le vaya mal. Se cuida, da nombres pero dice que él no tiene ningún problema; sabe que el camino al éxito está regado de piedras; y no solo el de él, sabe que sus elegidos deben superar la mediocridad de un medio hostil. Una pelea que no se ve en la cancha porque son golpes bajos invisibles. En esa doble responsabilidad, en medio de un descanso antes de los entrenamientos, Julio Cesar Baldivieso obtura las heridas. El exfutbolista, hoy con 44 años, está seguro que es su principal arma es la experiencia y su principal rival la mediocridad.

“Las experiencias para llegar donde estoy las he vivido a lo largo  de 22 años de profesional como futbolista, con esa larga trayectoria he conocido muchos técnicos de los que he recopilado lo bueno; lo malo hemos dejado a un lado. Comencé como director técnico en 2008 en Aurora, tengo la satisfacción de haber salido campeón siendo futbolista y entrenador al mismo tiempo. Una faceta muy linda de mi trayectoria, ¿no? -antepone la respuesta-. Pero sin duda, el mayor logro como técnico es dirigir la selección nacional; ha sido uno de los objetivos que me he trazado como profesional, ¿no?”, -vuelve a anteponer la respuesta muy típico en una charla sobre fútbol.

 

¿De los entrenadores a quiénes recuerda y de los compañeros del fútbol que lo acompañan los más cercanos?

En la amistad obviamente son los que están a mi lado Marcelo y Luis con quienes hemos tenido la dicha de jugar la Copa del Mundo del 94´ y en las eliminatorias del 93´; creo que junto a la Copa América del 97´ (Bolivia fue subcampeón) en los últimos 50 años son los logros más grandes del fútbol nacional.

Una vez que responde con la precisión objetiva de un goleador, pasa a enumerar a los directores técnicos que marcaron el estilo de su carrera. Comienza con Xavier Azkargorta, sigue con Habberger, Luis Terán, el chileno Costas, el serbio Draskovic, el ruso Chetchenko, Víctor Barrientos, Carlos Aragonés. “Ellos han sido mis técnicos, pero el personaje que ha marcado mi futuro y mi carrera deportiva se llama Enrique Baldivieso Fernández que es mi padre, quien ha sido un señor coronel de policías, un gran deportista y también mi tío Pablo “Guillotina” Baldivieso que desgraciadamente murió el 83´ en un accidente fatal; eran los ídolos que tenía; en todo caso mi mentor se llama Enrique Baldivieso.

 

¿Por qué cree que debemos esperar tanto para conquistar otro logro como el del 1994?

Todos somos una especie de cómplices después de lo que ha pasado el 94´ porque hasta ahora, por citar un ejemplo, no tenemos un predio para la selección; no se ha hecho nada, ni un solo logro como selección desde el 97´. Creo que lo primero que hay que hacer es pedir a la dirigencia que apoye un proceso: comenzar y finalizar con el mismo técnico. Lamentablemente, estamos acostumbrados a que cuando un técnico pierde uno o dos partidos se diga que se vaya. Un proceso no se maneja de esa manera, los grandes técnicos como Guardiola, Mourinho y el mismo Bielsa han conformado grandes equipos con un trabajo de dos a tres años. Nosotros como cuerpo técnico tenemos menos de 30 días en campo. Y tú fíjate que ha habido técnicos que han estado dos a tres años y no han logrado nada, inclusive ha habido un técnico que ha estado 16 partidos al mando de la selección y nunca había ganado, pero se le respeto el proceso.

 

¿Hay gente que apoya tu trabajo?

El 90% de la gente apoya el trabajo que estamos haciendo. A mi particularmente me satisface saber que cuando juega la selección la gente está feliz porque considera que ha vuelto a nacer la ilusión. Estamos trabajando y sobre todo tratando de dar oportunidad a la gente joven que es el único camino que le queda a la selección nacional. Infelizmente, el trabajo en las divisiones inferiores es muy precario; respetando dos o tres clubes no piensan en el joven; hay equipos profesionales en el fútbol boliviano que ni siquiera tienen divisiones inferiores.

 

Tu forma de dirigir la selección ha tocado algunos intereses, ¿has tenido problemas por hablar directo?

Sí, pero la vida te enseña, puedo equivocarme porque soy mortal pero estoy seguro que estamos por el camino correcto; he aprendido muchas cosas cuando me tocó estar fuera del país, sobre todo aprendí a respetar a mi prójimo y asimilar el éxito ajeno, eso quiere decir que aprendí a no tener envidia. Lo único que me interesa es el beneficio de la selección nacional para surgir futbolistas jóvenes; creo que periodistas, hinchas, nosotros, todos han pedido renovación en el fútbol, pero cuando quieres renovar ya comienzan a pedir que convoques a jugadores de más de 35 años. Eso no se llama renovación, en todo caso voy a mantener mi discurso, mi ideología para dar oportunidad a gente joven. La ecuación ideal es tener 4 a 5 jugadores de experiencia al lado de un grupo de jóvenes para amalgamar ideas dentro del campo de juego. Hoy la edad promedio del seleccionado es de 25 años.

¿Son muchos los que se oponen a tu plan?

Sí, porque mientras existan diferencias e intereses personales el fútbol nunca va a ir adelante, en lo particular estoy muy agradecido por la oportunidad de estar acá porque veo el cariño de la gente y eso no se paga con nada. Queremos devolver el cariño con resultados.

 

¿Has tenido presiones para desafectarlo a tu propio hijo o a juveniles con futuro?

Voy a tocar el caso de Mauricio (su hijo) porque el otro tema me ha traído problemas que no se pueden solucionar, en todo caso Daniel Camacho (juvenil de 17 años convocado a la selección) ha sido convocado por sus cualidades como futbolista y sus condiciones y cualidades; lo dice la prensa no solo lo digo yo, ha salido figura de un torneo. En Europa existen los descubridores de talentos, viajan por todo el mundo y lo primero que hacen es ver y preguntar el apellido del futbolista, a partir  de ese dato elevan una historia de vida para saber quiénes son sus padres, porque ellos tienen más condiciones genéticamente que el resto ´algo debe tener el chico´, dicen. Aquí sucede al revés. Mientras sea hijo de un futbolista hay que liquidarlo. Ese es el tipo de pensamiento que tenemos en Bolivia. Fíjate que hay hijos de compañeros míos que han dejado de jugar a consecuencia de lo que estoy comentando. Eso no está bien. No considero que un jugador de fútbol debute en la selección a los 35 años. Los jóvenes están pidiendo a gritos tener una oportunidad en la selección nacional.

 

¿En el caso del juvenil Daniel Camacho te guiaste por los comentarios de la prensa para convocarlo a la selección?

No, estoy convencido que hay que dar oportunidad a los jóvenes. En ese sentido cuando llegamos a La Paz no sé si fue en la primara o en la segunda convocatoria, había preguntado a mis colegas del cuerpo técnico que jugadores veían con  talento para convocar a la selección, entonces me hicieron llegar el file completo del juvenil Daniel Camacho que incluía recortes de periódicos y videos. Cuando lo vimos jugar corroboramos lo que la prensa decía de él ´un talento boliviano´; dijimos algo de bueno debe tener y lo convocamos; entonces comprobamos que Daniel obviamente tenía un talento bárbaro; eso que debería ser una satisfacción para todos me trajo un dolor de cabeza, porque hubo gente que se opuso a su convocatoria. Una pena porque es un jugador que tiene muchas condiciones y cuando tenga oportunidad de convocarlo no voy a dudarlo dos veces.

 

¿No eres autónomo en tus decisiones, estás sujeto a presiones de ese tipo, no crees que los talentos se acabarán marchando de Bolivia?

Qué bueno poder analizar estos temas de esa manera, aquí no vemos lo que podría pasar; y mucha gente tampoco analizará el daño que se le está haciendo al joven; quien pierde en este caso no es Daniel Camacho, sino el país porque pierde un talento de gran envergadura; los talentos no nacen todos los días. Espero en algún momento revertir esta situación con el apoyo de la dirigencia. Lo que quiero es que me den las mismas armas que tienen otros técnicos para trabajar, o sea respaldo total.

 

¿Se ha llegado a hablar de una conspiración contra Baldivieso?

Es posible, pero cuando conspiran contra Baldivieso están conspirando contra la selección nacional, porque quieren que le vaya mal, así de simple.

 

¿Es posible que eso ocurra?

Sí, hay reuniones donde se tocan estos temas, pero se pueden reunir las veces que quieran ese no es el problema, el problema es que están esperando que te vaya mal para asumir el cargo, ese es el gran problema en Bolivia. Son cosas que a uno lo intranquilizan en lo íntimo pero soy consciente que debo cumplir mi trabajo y responder la confianza que ha depositado la gente; me encanta escuchar de un taxista o de una señora en la calle que estamos devolviendo la ilusión a nuestro fútbol.

 

¿Vas a convocar a tu hijo?

Yo había dicho que voy a convocar a los jugadores que estén vigentes, que se llamen como se llamen o apelliden como apelliden, y en este momento Mauricio no está jugando, por lo tanto no tiene ninguna chance de venir a la selección, así de claro. Me encantaría convocarlo pero primero tiene que demostrar que está jugando.

¿Afectan las asimetrías en nuestro fútbol en materia económica?

El futbolista extranjero gana más, para mí sería lindo que cada futbolista gane un millón, así tendríamos jugadores más cómodos, que viven bien, que comen bien, que duermen bien, pero no es el caso de nuestro fútbol. Tenemos que acomodarnos a que de repente el futbolista de un determinado equipo no cobre tres, cuatro y hasta seis meses, entonces hay que lidiar contra esto.

¿Los jóvenes que quieren jugar al fútbol profesional  tienen futuro en el país?

Sí, he encontrado en los jugadores mucha hambre de gloria, mucha hambre de triunfo, inclusive he encontrado hambre de hambre: hay jugadores profesionales acá en la selección que ganan entre 400 a 500 dólares mensuales, entonces fíjate lo feliz que se ponen cuando vienen a la selección que es una vitrina grande, son cosas que la gente no sabe. Inclusive cuando hablo con los jugadores muchos de ellos se les entrecorta la voz porque tienen la ilusión de estar en la selección. Eso me hace feliz.

 

¿Esas diferencias pesan en los resultados?

No, los partidos son 11 contra 11 y el escaparate de jugar en la selección puede ser determinante en tu carrera; puede que juegues 10 años y no te vea nadie, uno o dos partidos en la selección hace a veces la diferencia; que te vayas al extranjero y tengas mejor futuro; sino pregúntenle a Yasmani Duk que está jugando en el Cosmos de EEUU con cuatro partidos en la selección.

 

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