Cardona: García, Quintana y Montaño sacaron las armas

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El coronel Germán Cardona afirmó que Juan Ramón Quintana, Gabriela Montaño y Raúl García Linera estuvieron entre las personas que recogieron armas en custodia del Ejército para después plantarlas como pruebas en el caso Rózsa.

Relató, en entrevista con ERBOL, que la noche del 9 de abril de 2009 recibió una llamada del sargento encargado del arsenal de la Octava División del Ejército, quien le informó que Quintana, la Delegada Presidencial en Santa Cruz (entonces Gabriela Montaño) y Raúl, se estaban llevando las armas.

Cardona era asesor jurídico de la Octava División y era encargado de solicitar al Ministerio Público que entregue armas de guerra incautadas a delincuentes, porque sólo las Fuerzas Armadas pueden tener un su poder este tipo de material bélico.
      
Recordó que entre el 5 y el 6 de marzo de 2009 lo llamaron un suboficial y un sargento preguntándole si las armas podían disponerse para autoridades del gobierno. Él respondió que no.
  
Luego fue convocado por el entonces comandante de la Octava División, José Antonio Ágreda, para reunirse el 7 de marzo. Allí se encontró con su superior y Quintana.

Ágreda le dijo: “eres mi amigo, quiero que me ayudes a que no haya problemas posteriores contra mí”.

Según Cardona, el Comandante de la Octava División expresó su inclinación por el “cambio” y le manifestó: “Juan Ramón Quintana es mi mejor amigo, mi compañero del Colegio Militar,  somos grandes amigos. Me ha prometido ascender primero de tanda a general si es que les entrego estas armas que necesitan para la defensa de Santa Cruz, porque no le dejan al Presidente cumplir su promesa de hacer los cambios”.

Cardona afirmó que se negó a ayudar. Entonces fue increpado por Juan Ramón Quintana, a quien calificó de “alzado, prepotente y atrevido”.

“Esas armas son del Estado, por lo tanto, el gobierno puede disponer. Retírese”, le dijo Quintana, según el testimonio del Coronel.

De allí no supo más hasta la noche del 9 de abril cuando el encargado del arsenal le informó que Quintana y otras personas se estaban llevando las armas en una ambulancia de Defensa Civil. El Coronel le sugirió inventariar el material sacado, pero el Sargento le respondió que nadie quería firmarlo.

Cardona relató que ese Sargento identificó a la Delegada Presidencial porque reconoció su rostro, “era flaquita” y “atrevida” porque lo mandaba.

También el Sargento le informó que había un hombre de “barbita” al que llamaban Raúl. Cardona presume que se trata del hermano del Vicepresidente, a quien el exfiscal Marcelo Soza acusó de coordinar el caso Rózsa.

Luego, el 16 de abril, día en que se realizó el asalto policial al hotel Las Américas, Cardona vio en los medios de comunicación que esas armas eran presentadas por el entonces ministro de Gobierno, Alfredo Rada, como prueba de que Eduardo Rózsa tenía un grupo armado.

El Coronel, que ahora está en España a donde escapó denunciando persecución, afirmó que las presentadas por Rada son rastreables en los documentos que él guarda sobre el inventario del arsenal de la Octava División.

Una muerte rara

Cardona indicó que en 2011 recibió un llamado del mayor Redy Olmos Rejas, quien era jefe del material bélico de la Octava División.

Concentraron una reunión en que Olmos le dijo que quería recuperar las armas que se había llevado Quintana. Cardona le recomendó llamar a Ágreda, pero éste negó conocer el tema.

Luego, Olmos le informó que estaba siendo perseguido. Hasta que el 3 de noviembre sufrió un dolor de estómago. Llegó al hospital militar y murió. Cardona afirmó que el Mayor era un hombre saludable y fuerte.
      
Jorge Pérez

Cardona afirmó que el año pasado se encontró con el exministro de Gobierno y actual viceministro, Jorge Pérez. Aproveció su amistad universitaria y pidió a la autoridad que devuelva las armas. Éste se molestó y lo increpó diciéndole que él no sabe nada y que se cuide.