FAO recomienda a Bolivia vigorizar políticas sociales

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Foto: El Diario

Las políticas de protección social se convierten en la mejor estrategia para erradicar el hambre en el planeta, sin embargo, la gran mayoría de los pobres en las zonas rurales del mundo no cuenta todavía con ningún tipo de cobertura, señala un documento divulgado por la FAO, titulado “El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2015 (SOFA)”.

TRANSFERENCIAS

La publicación considera que “en los países pobres los planes de protección social -como las transferencias de efectivo, la alimentación escolar y las obras públicas- son una forma económica de proporcionar a las personas vulnerables la oportunidad de salir de la pobreza extrema y el hambre y mejorar la salud, educación y oportunidades en la vida de sus hijos”.

Esa misma posición se planteó también en la reciente reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), en Lima, Perú. Ambos organismos reconocieron que ante la crisis internacional, los países deben mantener la ayuda al sector social para evitar que se retroceda en el avance de la reducción de la pobreza y que los sectores más vulnerables no sean afectados considerablemente.

PEQUEÑA ESCALA

Bolivia se encuentra de los países que aplican programas sociales a pequeña escala, a comparación de otros de la región, cuya apuesta es de mayores dimensiones en el tema social.

INDICADOR

El indicador de la FAO mide la proporción de ingresos procedentes de actividades realizadas en la explotación agrícola obtenidos por los hogares más pobres, respectos de los más ricos en determinados países de ingresos bajos y medianos, Bolivia en el quintil más pobre está por debajo del 50 por ciento del indicador y en el quintil más rico por debajo de 20 por ciento del mismo indicador.

Sin embargo, está lejos de otros países de la región, por lo que le toca trabajar más para alcanzar a los indicadores de naciones vecinas. Si se compara con Ecuador, Bolivia tiene más pobreza, pero menos ricos.

AYUDA SOCIAL

Según la información de la FAO, los programas sociales ayudan actualmente de diversas formas a 2.100 millones de personas en los países en desarrollo, incluyendo mantener a 150 millones fuera de la pobreza extrema. Ampliar estos programas en las zonas rurales y vincularlos a las políticas de crecimiento agrícola inclusive podría reducir rápidamente el número de personas pobres, señala el SOFA.

El informe ha sido publicado en momentos previos al 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación, y cuyas deliberaciones se concentraron en el papel de la protección social y la necesidad de quebrar el ciclo de la pobreza rural.

“Es urgente que actuemos para apoyar a las personas más vulnerables con el fin de liberar al mundo del hambre”, aseguró el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

ALIMENTOS

“Los programas de protección social -explicó- permiten a las familias tener acceso a más alimentos, a menudo incrementando los que ellos mismos cultivan, y hace también que sus dietas sean más variadas y saludables. Estos programas pueden tener efectos positivos en la nutrición materna y del lactante, reducir el trabajo infantil y aumentar la asistencia a la escuela, todo lo cual incrementa la productividad”.

COBERTURA

Tan sólo alrededor de un tercio de las personas más pobres del mundo están cubiertas por algún tipo de protección social.

Sin esa ayuda, muchas personas pobres y vulnerables, no tendrán jamás la oportunidad de salir de la trampa de la pobreza, en la que el hambre, la enfermedad y la falta de educación perpetúan la pobreza para las generaciones futuras.

La mayoría de los países -incluso los más pobres- pueden permitirse algún tipo de programa de protección social. La FAO estima que a nivel mundial, bastarían $us 67. 000 millones anuales en suplementos de ingresos, aportados en su mayoría por los programas de protección social -junto con otras inversiones a favor de los pobres centradas en la agricultura- para poder erradicar el hambre en 2030. Eso supone menos del 0,10 por ciento del PIB mundial, calcula la FAO.

TRABAJO INFANTIL

En la actualidad, muchas familias extremadamente pobres se ven obligadas a vender los activos productivos, poner a los niños a trabajar, sobreexplotar sus pequeñas propiedades de manera no sostenible, o conformarse con empleos mal pagados.

Sin embargo, los planes básicos de transferencias sociales ofrecen a los pobres la oportunidad para mejorar su propio potencial productivo. También tienen efectos indirectos positivos en las economías locales, incrementando las oportunidades de negocio, elevando los salarios rurales, y permitiendo a los más pobres adquirir o invertir en activos.

SUBVENCIONES A FONDO PERDIDO

Existen al menos 145 países que ofrecen hoy en día una o más formas de asistencia social, incluyendo las transferencias en efectivo incondicionadas -es decir, subvenciones a fondo perdido para los beneficiarios elegibles-, las transferencias de efectivo condicionadas -por lo general vinculadas a la asistencia a la escuela o chequeos de salud- y los programas de obras públicas que ofrecen empleo garantizado. Otras formas incluyen transferencias en especie, incluyendo la distribución de alimentos y los programas de alimentación escolar, sostiene el informe.

EN EFECTIVO

El informe destaca que es un mito la idea de que la protección social -incluso en forma de transferencias de efectivo incondicionadas-, reduce el esfuerzo de trabajo de las personas. Por el contrario, los receptores a menudo responden a la protección social de manera positiva, incluyendo con la mejora de la nutrición y la educación de sus hijos, confiando más en la producción propia en lugar de un trabajo asalariado mal pagado y también aumentando su participación en las redes existentes, como las “sociedades funerarias”, una forma común de gestión de riesgos en muchas comunidades tradicionales.

CONCLUSIONES

Las conclusiones del informe demuestran que:

– La protección social es una inversión y no un costo. Como ejemplo muestra la iniciativa brasileña Bolsa Familia, un plan bien integrado que llega a una cuarta parte de la población del país y cuesta sólo un 0,5 por ciento del PIB.

– Aun así, el documento (SOFA) hace hincapié que la protección social por sí sola no puede erradicar de manera sostenible el hambre y la pobreza rural. Por lo tanto, pone de relieve la importancia de combinar y coordinar las inversiones públicas en protección social con las inversiones públicas y privadas en los sectores productivos de la agricultura y el desarrollo rural.

– Estas acciones garantizarán el crecimiento económico inclusivo como forma sostenible para romper el ciclo de la pobreza rural, señala el documento de la FAO.

 

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