III Capítulo La danza del dinero y la dictadura militar

0
15

Tercera u última parte de la crónica El poder y el ocaso de Luis Arce Gómez publicado en la edición 117 de agosto de 2009 poco después del arribó al país del “Ministro de la Cocaína”, tras 20 años de detención en una prisión federal de EEUU. LAG fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad del aeropuerto internacional El Alto a la inhóspita cárcel de Chonchocoro a 4000 msnm, la más alta del mundo.

“Pocos días antes del golpe del 17 de julio de 1980, un importante narcotraficante de Montero, Santa Cruz entrego al general Hugo Echeverría US$ 800.000 como contribución espontánea para comprar a los militares indecisos. En la casa de Echeverría fueron gratificados con US$ 50.000 por cabeza los comandantes de Cochabamba y Oruro así como el comandante del Regimiento Tarapaca.”

“La relación que existió en Bolivia entre el narcotráfico y el poder político quedó sellada de algún modo con la inauguración del aeropuerto particular que poseía en las afueras de Santa Cruz en prominente empresario Alfredo Pinto. Dicho aeropuerto estaba ubicado en el km 9 de la carretera Santa Cruz – Cochabamba, construido por encargo de Roberto Suárez. En la inauguración de la pista se encontraban presentes Luis García Meza, el comandante de la Fuerza Aérea, Waldo Bernal, toda la plana mayor del Gobierno y los mandos militares”.

El relato de Earth Satellite Corporations sigue: “El nombre de Waldo Bernal saltó en los titulares de la prensa italiana a raíz de la misteriosa compra de los aviones Mirage franceses. El general de aviación WB fue el poco tiempo muchas cosas: Comandante el jefe de las FFAA, ministro de Aeronáutica, miembro de la junta de comandantes que durante corto periodo ocupó la presidencia de Bolivia. En la época aunque el país atravesaba una severa crisis financiera el general negoció con franceses la adquisición de aviones supersónicos por alrededor US$ 250 millones”.

“Las ilusiones de compra se vinieron abajo cuando la prensa internacional asoció esta compra millonaria con la única fuente de financiamiento del Gobierno de facto: En su edición del 9 de febrero de 1981, la revista norteamericana Newsweek, reveló que uno de los hombres más poderosos en el negocio del tráfico de cocaína era el coronel Faustino Rico Toro, 10 años después nombrado comandante de la FEFCN en el Gobierno de Jaime Paz Zamora. Ese nombramiento le valió al expresidente serios dolores de cabeza. La embajada de EEUU no avaló el nombramiento y Rico Toro tuvo que renunciar al cargo.”

“La conexión de Rico Toro con Arce Gómez era del todo conocida en Bolivia. Cuando LAG tuvo que dejar el puesto clave del Servicio de Inteligencia del Ejército no encontró mejor reemplazante que el coronel FRT. Arce Gómez desde el Ministerio del Interior y Rico Toro desde el Servicio de Inteligencia del Ejército coordinaron las labores de represión política y las operaciones encubiertas del tráfico de drogas”.

“En cuanto a la relación de Luis García Meza con el narcotráfico ha sido distinta que la de LAG. El expresidente de facto dejaba los problemas en manos de especialistas. Es posible que uno de sus grandes errores haya sido comprar lealtades de oficiales de las FFAA a través de la entrega de importantes montos de dinero. LGM fue vulnerable porque perdió el control ante la enorme cantidad de dinero sucio que circuló en su Gobierno”.

Arce Gómez en Bolivia

Cuando descendió del avión la fría mañana del 25 de junio de 2009 en calidad de deportado por EEUU, el temible ex coronel era apenas una débil sombra del sanguinario personaje bajo cuyas órdenes se organizaron asesinatos y ejecutaron acciones reñidas con la lay. Pero incluso luciendo agotado y con su estado de salud a cuestas volvió a hacer noticia al planificar con sus abogados un arreglo para revelar el lugar donde se encuentran los restos del líder socialista Marcelo Quiroga santa Cruz a cambio de una reducción de su condena.

Como siempre sus anuncios recreaban una personalidad desvariada e esquizofrénica que daba vueltas en su cabeza y que, por lo general obedecían a un estado mental que jamás pudo recuperarse en los 30 años de prisión que pasó tras el golpe de Estado que encabezó en julio de 1980.