La nueva imagen. Una riesgosa estrategia política

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La riesgosa estrategia política. Por qué se juega al filo con la imagen presidencial.

Mariano Melgarejo solía encantar por el amor que le profesó a Juanacha Sánchez. Manuel Isidoro Belzu, regalando monedas al pueblo. Entre las excentricidades de dos ex presidentes, el actual inquilino de la plaza Murillo ha decidido jugárselas el todo por el todo, en muy arriesgadas maniobras, con miras a una probable reelección que determinará si el líder del proceso de cambio continúa gobernando el país hasta cerca el 2020; aliado, recomponiendo la vieja fórmula tan criticada por él como es la democracia pactada o alejarse como el común de los mortales a su natal Orinoco, en caso remoto que esto ocurra. El análisis podría ser prematuro en vista de la lejanía de la fecha, diciembre de 2014, pero el ritmo que el presidente Morales le imprime a su accionar político abre el juego ante una oposición dispersa y desorganizada que no atina a dar sino zarpazos de mal gusto sin ninguna iniciativa, ni conducción.

Las jugadas en el tablero de la política boliviana siguen regalando sorpresas. Nadie se hubiera imaginado que dos mujeres presidieran las dos cámaras legislativas en la Asamblea Plurinacional. La cochabambina Rebeca Delgadillo en diputados y la cruceña Gabriela Montaño en senadores. Jugada que para muchos resulta la demostración palpable de la astucia política del primer mandatario, a pesar de los asaltos machistas que invaden al presidente, negados por su actual Ministra de Comunicación. “El presidente nos sabía el contenido de las coplas…”, salió Amanda Dávila en defensa del Jefe de Estado. Las mujeres del entorno han decidido defenderlo a muerte, aunque en las calles la percepción del sexo femenino es que una vez más el ejercicio de repeticiones al error marcan a fuego la gestión del actual mandatario.

Pero más allá de los deslices que se suelen cometer en política, cabe resaltar que los cargos selectivos en la presente administración deben pasar otro filtro: el del vicepresidente, sino la ecuación de apoyo no termina de cuadrar. La Presidenta de la Cámara Baja no parece contar con el importante visto bueno del segundo en el mando. En una de sus pasadas ediciones, uno de los más importantes diarios oficialistas en el que García Linera ejerce influencia, publicó la foto cuando Delgado “challaba” sus oficinas y se preguntó (el períodic0) si la fiesta no terminó en excesos.

La especulación periodística no parece un motivo de preocupación para la Presidenta de la Cámara Baja, obediente el estilo del primero en el mando. Otra de las mujeres en el entorno del presidente, la Ministra de Transparencia Nardy Suxo descansó los días de carnaval con las jocosas coplas presidenciales, que le valen un premio a la lealtad. Tampoco se puede perder de vista, el grueso de reacciones que circularon por Facebook adornadas con un lenguaje propiciatorio a su inmediata descalificación. En su mayoría mujeres que no comulgan con el proceso de cambio dijeron que la actitud presidencial “desvaloriza” a la mujer en funciones de Estado. Un hecho sobre el que se seguirán componiendo coplas, actitudes y generando respuestas. Es conocida en la nomenclatura de la actual administración: valerse de la crítica para elaborar y cimentar las bases de su propio discurso.

Sin importar el qué dirán cuando se detenta el poder, el polvo que levantaron las repercusiones le sirven al presidente como un regalo de las mujeres de su entorno para reafirmar presencia y reforzar  su imagen de súper hombre que arranca con pie derecho un año definitorio, en el que él y su equipo se jugaran todas las cartas de la baraja para elevar su popularidad a una potencia desconocida. Se sabe, por los datos corroborados en las últimas encuestas de opinión, que el presidente sufre un notorio bajón de popularidad. Muy cercano al 35%. La recomendación que le hace el grupo de la mesa chica es mantener al filo una imagen que juega en los extremos.

Evo Morales recargado bailó, cantó, tocó platillos y bombo en Oruro; se divirtió y hasta fabricó una buena selección de chistes reproducidos por los diarios oficialistas que celebran y preparan odas de amor edición tras edición.

La secuencia de imágenes que se han estado reproduciendo en los medios no deja abierto un lugar a las dudas. Evo está en campaña y nada mejor que comenzarla rodeado de mujeres poderosas, pero también a las que les hace feliz la presencia de un mandatario en un rol sexista, jugando su parecido con algún súper héroe de película. El presidente repite sus errores y hace todo lo que la lógica le diría que no. Evo ha aprendido, como buen maestro, a que en la repetición está el gusto y los extremos, que molestan a un inoperante segmento de la población que no decide con su voto si será o no presidente por otros 5 años.

La crisis de gabinete.

A las coplas desteñidas del carnaval le antecedieron una serie de acontecimientos que poco le importan al Jefe de Estado en el camino que se ha trazado para reproducirse en el poder indefinidamente. Retrotrayendo los hechos: el rol que le tocó jugar en la VIII Marcha del TIPNIS, contrarrestada por una contramarcha de cocaleros agrupados en una denominación que para muchos suena extraña, pero que en menos de 48 horas consiguió aprobar un proyecto de Ley de Consulta Previa. Varios ex aliados del Gobierno caídos en desgracia disparan: “la articulación de maniobras que consoliden la división, sienta las bases para la consolidación del poder eterno”. Dicen que Morales y algunos funcionarios de su entorno deberán responder algún día por sus actos en la justicia, pero hasta que eso no ocurra la dinámica exponencial de sus actos manda en todos los niveles de control. Sus ex aliados encuentran un ejemplo trillado que marca el camino. “Al presidente parece importarle muy poco la opinión de la comunidad internacional y mucho menos la de sus antiguos aliados sobre la expansión incontrolable de los cultivos de coca”.

Un día después de celebrarse el segundo año de la creación del Estado Plurinacional, el Presidente volvió a desarrollar su olfato político haciendo cambios que aunque muy criticados obedecen a su deseo de eternizarse en el trono. Bien lo definía una fuente cercana a la casa de Gobierno: “este año es crucial en la reproducción”. Ostensiblemente lo es. Sin ir más allá en la explicación puntual de las novedades ministeriales y los rostros nuevos, no se han producido mayores sorpresas. Dos cambios explican la necesidad que tiene el oficialismo de reforzar la propaganda política y elaborar una agenda en la que Evo sea, una vez más, el comodín central de la estrategia. La reincorporación al equipo de colaboradores de Juan Ramón Quintana en la cartera de la Presidencia y de Pablo Groux en la de Culturas, es parte de la reingeniería que se plantea la cúpula.

Pablo Groux es un funcionario atento e inteligente. Ha demostrado una capacidad operativa impresionante para montar el trazo oportuno y el escenario adecuado en los tiempos de campaña que se vienen. En el caso del Ministro de la Presidencia, se puede discutir el repudio y los odios que replantea su figura cerca del presidente, pero lo que no puede refutarse es su capacidad temática y operativa. Quintana es el encargado de endulzarle los oídos. El presidente necesita que un funcionario le acompañe en los momentos más difíciles: horas de trabajo extra y sin fatiga. Varias autoridades del Ejecutivo se quejan, aunque no lo hagan público por temor a represalias, de cansancio y mareos. Quintana nunca le reclamará a Evo por las horas extras trabajando a su lado; como Evo, el titular de la presidencia puede pasarse días enteros sin dormir, pauteando agendas y dinamizando el vehículo del poder a propulsiones inimaginables.

En el oficialismo no se reconoce abiertamente que la popularidad de Evo ha caído sobre todo después de las marchas indígenas y los discapacitados; además de la descomposición que jugó en su contra el anunció del incremento del precio de los  carburantes. Todas las encuestas aprueban del 30 al 35% la gestión del presidente. Apoyo que sigue en picada cuando se pregunta a la gente una opinión acerca la capacidad de gestión del esquema; y cuando esa misma pregunta está asociada a la efectividad y capacidad individual de los ministros de Estado, la opinión cae abrumadoramente.

Teniendo claras todas estas variables, Evo apostó una vez más a su percepción e instinto de sobrevivencia. El ex ministro de la Presidencia Carlos Romero nunca entendió la dinámica ni la ejecución. La ex de culturas Elizabeth Salguero tampoco entendió las potencialidades del “jefe”. Lo que menos quiere Evo es un equipo de colaboradores que descuiden el culto a su personalidad.

Las movidas de carnaval.

Son la señal de los nuevos tiempos. Una tarea nada sencilla por la aceleración de trabajo, compromisos y metas. En esta dinámica  se jugará el futuro electoral de una oposición desarticulada, sin rumbo y que adolece de un bien que en la política juega un rol definitivo: el sentido práctico que posee el Presidente.

Populista y populachero.

En ese sentido puede ser útil una distinción simple entre gobierno popular y gobierno populista; presidente popular y presidente populachero. Gobierno popular es aquel que tiene como meta mejorar el bienestar del mayor número de habitantes. Posee como objetivo, a través de sus políticas públicas, el bienestar de la sociedad. Naturalmente, se podría pensar que un Gobierno populista busca lo mismo. La diferencia radica en la capacidad de ser sustentable. Es decir a la durabilidad, ampliación y regeneración de las condiciones que lo estabilizan políticamente.

El Gobierno popular mejora y difunde el bienestar de manera permanente, no sólo por un período corto. Un Gobierno populista privilegia en cambio los efectos inmediatos de sus políticas por encima de la duración de estos efectos. El populismo no prevé el largo plazo. Logra un fulgurante apoyo político y suele, como la historia lo demuestra, terminar en crisis económica, social y política. El problema es que detrás de esta batalla de denominaciones suele esconderse la posibilidad de un drama mayor. El populismo, que no se plantea la sustentabilidad de sus cambios, genera las “Grecias” del futuro.

 

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