Mientras unos combaten las quemas, otros las provocan

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El reporte diario de la Gobernación del departamento de Santa Cruz dio cuenta ayer de la presencia de 18 incendios forestales activos en ocho municipios de la Chiquitania y uno en Charagua.

El trabajo de extinción por aire y tierra de los brigadistas ha mitigado varios puntos de fuego, pero la aparición de nuevos focos de quemas da la pauta de que hay gente que los sigue provocando de forma deliberada.

Así lo informó Enrique Bruno, encargado de la articulación de la asistencia que brinda el Centro de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) a las personas que luchan contra el desastre en la zona este del departamento.

“La situación es preocupante. Continuamos viendo diariamente focos de incendio nuevos. Hoy (por ayer) a primeras horas del día se registraron 52 focos de quemas nuevos, 88 focos persistentes y 18 incendios activos.

Convocamos a las autoridades llamadas por ley, es decir, la ABT, la Fiscalía y la Policía, a que den con el paradero de las personas que están causando esta situación.

No podemos seguir así; los bomberos están extenuados, esas manos voluntarias tienen un cansancio acumulado. Exigimos a estas autoridades que hagan el trabajo que les corresponde”, exclamó con impotencia Enrique Bruno.

Esta actitud ajena a la desgracia que se vive en la Chiquitania es corroborada por los datos del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales (Satif), que, en los tres primeros días de septiembre, registró 412 focos de quema.

Estas quemas ilegales, al parecer, las inician personas en sus chacos para fertilizar la tierra con ceniza, pero también en otros puntos, como, por ejemplo, en un aserradero próximo a Concepción, donde el lunes 2 de septiembre quemaron una pila de desechos de madera, cuyas lenguas de fuego se levantaban varios metros en horas de la noche (23:00), según una filmación realizada por un bombero.

El comandante de las Fuerzas Armadas, Williams Kalimán, indicó que se han constituido operaciones terrestres de prevención y control interinstitucional entre las FFAA, la Policía y la Autoridad de Bosques y Tierra para concienciar a los pobladores sobre la prohibición de quemas, por la pausa ecológica determinada por el Gobierno.

En varios municipios

El fuego continúa haciendo daño en los municipios de San Rafael, en Charagua (foco activo en Ñemby Guasu, cerca del parque Otuquis), en San Ignacio de Velasco, en San José de Chiquitos, en San Matías, en Puerto Suárez, en Concepción, en San Antonio de Lomerío y en San Miguel.

Las áreas más críticas están en Concepción, pues el fuego se ha concentrado en los pastizales en los alrededores de las comunidades San Pablo Norte, Palestina, Villa Nueva, Hacienda Saó y Urkupiña.

El personal que trabaja en la zona ha advertido de que hay riesgo de que sean afectadas otras comunidades, como Sapocó (ayoreos), Regreso, Sagrado Corazón, Macanaté y Puerto Pedro.

“Seguimos teniendo incendios descontrolados al norte de Concepción, a unos 120 kilómetros de acá, que se extiende por varios kilómetros al norte; vamos a reforzar con más personal, más equipo (…), el Supertanker concentrará su acción en ese municipio junto con los helicópteros, además de coordinar operaciones por tierra”, dijo el ministro.

La autoridad de Gobierno manifestó que en las próximas horas se espera el arribo de un avión bombero ruso con características similares a las del Supertanker y de dos helicópteros con gran capacidad de descarga, provenientes de Estados Unidos.

En San José de Chiquitos se está luchando día y noche desde el lunes contra un incendio de magnitud en Santa Teresita. Se combatió el siniestro con la ayuda de un dron, de una oruga, de bomberos y con dos descargas del avión Supertanker, aunque, al no haber sido coordinada la operación con el personal de tierra, el agua no tuvo la eficacia que se esperaba, informaron en la Gobernación.

Otro incendio de consideración es el de San Matías, concretamente en Las Petas, entre Pozones y Candelaria. Trabajan 90 brigadistas que precisan herramientas y un comandante de incidentes que pueda coordinar los esfuerzos aislados, pues no hay combustible para movilizarse y necesitan una cisterna con agua, según un informe de la Gobernación.

Los focos de incendio que había en Limoncito, Rancho Grande y Juárez Arana, de Roboré, fueron liquidados, mientras que en la región de Mororata, si bien siguen activos, están controlados, aseguró Kalimán.

El comandante en jefe explicó que el lunes 2 de septiembre se hicieron 405 operaciones terrestres: 239 en Roboré, 111 en San Ignacio y 55 en Puerto Suárez.

Insiste al Gobierno

Ante la situación, Roly Aguilera, secretario general de la Gobernación, volvió a insistir al Gobierno central que lance la declaratoria de desastre nacional, con el fin de que se active pronto la cooperación internacional.

“Estamos viviendo un verdadero desastre en Santa Cruz. Hace 17 días que el Gobierno Departamental declaró desastre departamental y el Gobierno hace oídos sordos y, peor aún, lo niega.

Hay 10 municipios que están sufriendo las inclemencias del fuego y estamos combatiendo 18 focos de incendios, unos con gravedad intensiva, como el de Concepción, y otro que se está activando en San José. Qué espera el Gobierno; ¿será que no quiere que se destape la sospecha para que la comunidad internacional certifique que los asentamientos irregulares en áreas de vocación forestal son justamente uno de los grandes motivos por los cuales Santa Cruz se ve devastada hoy por este incendio y que hasta este momento no podemos apagar?”, se preguntó la autoridad local.

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, afirmó ayer que las operaciones antiincendios, con el uso de toda la logística nacional e internacional, se mantienen constantes en la Chiquitania y continuarán mientras exista fuego en esa región.

Bolivia combate los incendios de magnitud por tierra y aire, con operaciones del Boeing 747 Supertanker, 58 cisternas, 17 helicópteros, entre ellos dos cedidos por el Gobierno de Perú, 7 avionetas y 260 vehículos para el transporte de brigadistas y voluntarios, y 26 ambulancias.

Según datos oficiales, 7.000 personas, entre militares, policías, bomberos y voluntarios, combaten el fuego por tierra. La logística estatal logró hasta la fecha reducir los focos de quema de 8.000 a poco más de 300.