Personajes 2019: Karen Longaric. Primera canciller mujer asume sin límites

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La flamante canciller ha mantenido firmeza en sus decisiones sobre un conjunto de hechos que habían limitado a la diplomacia de Bolivia.

Una de las principales tareas de Karen Logaric ha sido inaugurar un nuevo ciclo en las relaciones con los Estados Unidos y enfriar las que mantenía con Venezuela. Por primera vez en la historia del país una mujer ocupa la cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores. Además de romper con Venezuela, se distanció del ALBA, que en algún momento reunió a lo más granado del grupo bolivariano alentado por el comandante Hugo Chávez. Sorteó la corriente adversa en estos nuevos tiempos distanciándose del progresista Foro de Sao Paolo. Aun no queda claro el papel que ejercerá la cancillería boliviana en relación a la incómoda presencia del expresidente Evo Morales refugiado pólítico en la Argentina. Longaric ha estado sorteando con habilidad estos desafíos. Todos apuntan a que su paso por la cancillería será auspicioso.

Días después de ser posesionada viajó en representación del Gobierno de la presidenta Añez a la reunión de jefes de Estado del Mercosur. En la foto de familia de ese evento, del que también participaron los presidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay se la vio sosteniendo las manos en alto junto a los mandatarios de Brasil, Jair Bolsonaro y Mauricio Macri de Argentina, muy a pesar del significado que tendrán a partir de ahora las relaciones con el Gobierno argentino tras la posesión de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Son señales que definirán dos de las más importantes relaciones con países que a su vez han sido históricamente socios comerciales de Bolivia.

Karen Longaric, abogada de profesión y experta en derecho internacional, se propone “desideologizar” las relaciones diplomáticas de Bolivia con el resto de países con los que el país mantiene vínculos de amistad. Sus excelentes relaciones personales con diplomáticos y representantes de sectores influyentes y de opinión ayudarán a fortalecer la política exterior que venía echada a menos durante la pasada gestión.

Más allá del rompimiento tácito de las relaciones con Venezuela, restableció lazos con Israel y designó a un embajador en Washington, rompiendo un periodo de estancamiento diplomático con ambos países. La canciller, ha sido mencionada por su claridad a la hora de fijar posiciones en varios temas apremiantes y por su compromiso con la institucionalidad democrática. Una de las tareas fundamentales en este periodo será el fortalecimiento del servicio exterior al que ella le ha dedicado varias horas de entrega y posesionar una imagen de país con apertura y jurisprudencia del derecho internacional, por su reconocida trayectoria.

En este nuevo rol, Longaric ha manifestado que no se pueden poner trabas a su trabajo, refiriéndose al armado de una política exterior que sea la base para el Gobierno que resulte elegido en las elecciones del 2020. Otro desafió de su gestión es mostrar a la comunidad internacional que en Bolivia se pueden hacer elecciones limpias y cambios transparentes.