Personajes influyentes de 2016: Álvaro García Linera, 2020 – 2025

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Será uno de los personajes clave de la política nacional durante la gestión 2016. Independientemente del resultado del referéndum de este 21 de febrero por el “si” o el “no” a la repostulación del presidente Morales a su cuarto mandato consecutivo, el vicepresidente mantendrá a vapor de fuego lento la imagen del Gobierno y la de él mismo en la lógica de definir la estrategia en el eventual escenario del triunfo del “si” instalando la agenda patriótica rumbo al 2025. García Linera es una de las autoridades del Gobierno Nacional que más han trabajado la consolidación del modelo comunitario productivo y dependerá de sus méritos políticos establecer la línea de acción de la narración moderada o radical del “proceso de cambio” hasta el Bicentenario.

La proyección del vicepresidente es clave en ese escenario. Se sabe que el segundo de abordo es un ser político racional cuando las circunstancias se definen como tales, pero ha sido sustancialmente definidor de muchas acciones radicales que sostuvieron el núcleo medular de la administración gubernamental durante los primeros años del Gobierno del presidente Morales.

En un par de entrevistas que sostuvo con este medio el vicepresidente ha definido con claridad los objetivos políticos del Estado Plurinacional en la tensa conyuntura de 2008 y calificó ese periodo como el más difícil que tuvo que afrontar el Gobierno; ganado finalmente por una batalla en la que se constituyó en el principal estratega. Define que una vez derrotado el contrincante hay que llevarlo al terreno de la victoria como aliado del nuevo proceso.

Bajo estas circunstancias, el vicepresidente del  Estado Plurinacional deberá consolidar el relato de un Gobierno incorporando en la agenda política pública a los actores que ha identificado como contrincantes del actual esquema. Ha definido poner a raya los moldes tradicionales de la política incorporando en su agenda su permanencia ininterrumpida en el poder.

Se especula con insistencia en círculos políticos que de producirse un resultado adverso en el referéndum, el vicepresidente tratará de levantar vuelo propio erigiéndose como saeta del nuevo acontecer y el devenir político nacional. La modificación a la Constitución Política del Estado para la convocatoria al referéndum no indica taxativamente que él no puede postularse a un cargo más alto del que ocupa actualmente, eso sí, ya no podrá ser acompañante de ninguna fórmula electoral. En contraposición a esos argumentos, Álvaro García Linera se convierte en el principal hilo conductor de la victoria del referéndum. Más allá de lo meramente electoral y político afirma que ve su futuro en los claustros académicos como invitado de organizaciones internacionales a dar conferencias sobre el intenso y rico proceso que vivió el país durante los últimos 10 años.

Una de sus principales razones para abstraerse eventualmente de la política activa es su enorme capacidad retórica que lo impulsó a desarrollar teorías con las que el Gobierno posesionó su discurso. Es el caso de la tesis del indigenismo que ha sumado una secuencia de adeptos en diferentes partes del mundo. Ha defendido a ultranza la Nacionalización de los Hidrocarburos y cada vez que puede le otorga estrellas al proceso. Como sociólogo tiene un amplio espacio de acumulación de experiencias para convertirse en expositor de plateas universitarias y académicas.

 

García Linera seguirá siendo durante este año un hombre de importancia suprema en el actual armado político. Ha definido con rapidez certera a la oposición al Gobierno del presidente Morales. En esa franja, el espacio que ocupará en 2016 es amplio y abierto para gestionar el futuro. Una agenda amplia de temas en los que el cálculo matemático/político seguirá siendo uno de sus fuertes. Sin ningún rubor, ha señalado a la embajada norteamericana como la punta de lanza de la campaña por el “no” y  a cuatro líderes opositores de moverse en esa línea. Ha incluido al exministro de Defensa del último Gobierno de Sánchez de Lozada en la lista de los “neoliberales” que bajo el paraguas de una fundación que dirige desde los Estados Unidos pretende cerrar el paso a la actual administración.