Qué les queda mostrar a los alcaldes y gobernadores posesionados

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Los alcaldes y gobernadores elegidos en las pasadas elecciones subnacionales han sido posesionados. La pregunta que se hace el elector es si alcanza el puesto para perfilar gestión que les permita proyectar imagen a un plano nacional convincente por el fracaso del movimiento cívico-político que desde octubre de 2019 no ha tenido la capacidad de generar liderazgos.

Los más representativos por departamento, ya que el eje sigue atrayendo potencialidades. En ese orden, Eva Copa, alcalde de El Alto, no ha sentido reparo para insistir una y otra vez que no está condicionada a la figura de ningún caudillo y que, en la perspectiva de convertir a su ciudad en un polo de desarrollo, donde los empresarios de toda Bolivia puedan invertir sin temor, se reunirá con todos quienes tengan la misma visión emprendedora. En tanto que, en Cochabamba, el alcalde Manfred Reyes Villa, único sobreviviente de la vieja política, parece enfocado en lograr acuerdos y hasta se ha animado a lanzar algunas iniciativas para sentarse en la misma mesa con todos buscando acuerdos y desarrollo sin fijaciones en siglas políticas.

El acalde de La Paz, Iván Arias, tiene un camino plagado de obstáculos. A penas posesionado, detuvieron por malversación de fondos y otras figuras penales a quien fuera gerente de la Empresa Estatal de Comunicaciones (ENTEL) durante el Gobierno transitorio, el efecto carambola de este hecho podría ser manejado para afectarlo. Él se ha mostrado bastante seguro de que su gestión puede ser afortunada si busca diálogo y acuerdos, que aún están por verse.

Al otro extremo, el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, es probablemente, quien mayores desafíos deba enfrentar. Ha tratado de mover las agitadas aguas sin pretender espacios para la reconciliación y prefiere ubicarse en una línea equidistante para mantener lo poco de imagen que le queda como el principal líder de la oposición. Habrá que ver como promueve su relación con el Ejecutivo que no ha cesado de apuntarlo por una y otra cosa y que tampoco parece querer perdonarle la vida por su participación en el derrocamiento de Evo Morales. Camacho sigue siendo una figura central en torno a la que se han asociado las élites cruceñas.