Bacines, estómago y buena memoria

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Hace varios meses comenzó el año chino. Ya paso el invierno y me parece muy pero muy importante saber que nos traerá el viento primaveral. Comenzaremos con los precios. Los precios no variarán mucho. Seguirán su curso natural. Todo normal en cuanto a los cursos en las universidades privadas así como en las estatales y en los cursos rápidos. Muchos obtendrán sus diplomas por el mismo precio. No habrá cambios. El cambio no molestará ni nos llevará a un estado de estrés ni en otras esferas de la vida. Es decir, no habrá cambios. Especialmente podemos estar tranquilos en cuanto a nuestras beldades públicas que nos seguirán sorprendiendo con sus ideas políticas, artísticas, emprendedoras, económicamente equilibradas y socialmente muy justas. A ellos les florece todo. De modo que habrá más libros publicados y más siliconas implementadas.

En cuanto a los lectores y amantes de los libros tampoco habrá cambios. En ese sector ya hace años no hay sorpresas. A Dios gracias, todo normal. Hasta el final de año todo normal. Tal vez habrá que comprar más bacines para que cada empleado público pueda tener el suyo bajo su escritorio y no tengan que correr cada rato al baño. Eso simplemente para evitar colas en las oficinas y ventanillas. El resto funciona perfecto. Nada más unos cuantos bacines.

Y el orden reinará. Todos  seguirán dejando buenas propinas a los meseros y barberos, que además ganan más que ustedes. No importa. Lo que vale es que su corazón siga en el mismo lugar. Es decir, del lado de su billetera. En cuanto a los derechos de género de seguro que  mientras el toro está en el capricornio y los gemelos en la virgen, habrá sangre. Cuidado con eso. En el siguiente período abundará el estilo libre, es decir, cada uno buscará su propia manera de salir adelante, subir más alto, pisar más fuerte, olvidar al prójimo. No se preocupen. Todo será normal.

Es decir: relájense y piensen lo que los otros dicen. Si sólo dejamos de pensar nos ira muy bien, llegaremos justo ahí donde nos digan que debemos llegar. Muchos nos dirán que no hay pan sin trabajar. Nosotros claro no debemos hacerles caso. Pues como dijo gran François Rabelais: “aquél que no hace nada se sentará a la derecha de Dios, aquél que corre a reunir riquezas será tirado al fuego eterno igual que el que se preocupa del mañana”. Es decir: tranquilos.

Diferentes tipos de insectos buscarán a sus almas gemelas y se ordenarán según su especie. Cada ave se unirá a su manada y todos estarán justo donde pertenecen. La naturaleza es sabía. ¿No les parece? Habrá mucho pero mucho dinero siempre y cuando se cumpla el deseo de los pobres que están entre las estrellas del cielo, los satélites y  las antenas de tv por cable. Esta última seguirá siendo el entretenimiento más barato. Habrá juegos y pasteles para todos.

Recomiendo que sean más inteligentes de lo que parecen. Pues será un tremendo error comenzar a ser inteligente en mal momento. Y, si son tontos sean más tontos para tener  más  espacio de maniobra.

Nada cambiará. El chuño seguirá seco y la tunta no cambiará de sabor. Coman poco y olviden mucho si quieren alcanzar la edad de un japonés promedio. En el tiempo que viene lo peor será tener el estomago sensible y una buena memoria. Los flacos se verán algo delgados, los gordos algo robustos, los amarillos no cambiarán jamás, los rojos seguirán pálidos. Los otros cambiarán de color. Es decir, todo bien. Yo escribí lo que tenía que decir. Ustedes verán que hacer.