Comer, morir o ambos

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“Las personas que padecen hambre harán cualquier cosa por comer, lo que signifi ca que  aquellos que tienen el control sobre los alimentos pueden utilizar esto como palanca”. Henry Kissinger

Siguiendo un pensamiento malthusiano (control de la economía a través de la  emografía), las elites estarían impulsando toda clase de eventos desde las sombras. Desde hambrunas,  guerras fratricidas, epidemias o colapsos financieros, todas resultan herramientas de control de la población junto a otras medidas impulsadas por lobbys y think tanks a través de los  medios masivos de comunicación y campañas  publicitarias de grandes agencias, como la homosexualización de la población (para detener el crecimiento demográfico), la legalización  del aborto y la destrucción de la familia vía leyes de violencia de género tendenciosas.

Esta visión del mundo contempla a una elite que busca llevar el mundo a un Gobierno mundial único luego de que la población quede drásticamente reducida y sea más controlable. La inflación de alimentos está afectando en todos los rincones del mundo. La Organización de las Naciones Unidas, de Agricultura y Alimentación (FAO) aumentó el índice de precios de los alimentos de 3 puntos a 234 puntos en junio de este año. Estos aumentos están causando hambruna y disturbios en muchas regiones pobres del mundo, pero también están empezando a castigar a la clase media en los países industrializados. A través de controles de provisiones, la escasez de alimentos se ha utilizado como un arma para crear conflictos regionales, para promover las misiones de paz, y como una zanahoria de la política exterior – como indicó Kissinger en su Memorando 200 de 1974. Los ejemplos más recientes se pueden encontrar con las negociaciones corrientes y en curso con Corea del Norte que constantemente sostiene un arma nuclear en la cabeza de Occidente a cambio de comida. Somalia, que era autosuficiente en alimentos hasta la década de 1970, se ha convertido en un “Estado fallido”, debido a la escasez de alimentos. De manera significativa, la situación en Somalia y el hambre  a gran escala suelen ser causadas por el colapso económico manipulado. De hecho, muchos han señalado que la falta de  alimentos es un factor fundamental dela revolución egipcia.

Los alimentos genéticamente modificados son otro camino fácil a los monopolios sobre la vida humana.

Muchos de los ingredientes utilizados en los productos para lactantes, sobre todo las fórmulas a base de soja, se obtienen a partir de cultivos que han sido alterados genéticamente para producir pesticidas que matan a su consumidor. Producen destrucción cerebral, destrucción del  sistema inmunológico, cáncer, leucemia, alergias, tumores. Nadie debe comer alimentos transgénicos. En los países desarrollados, los transgénicos de Monsanto están prohibidos en las fórmulas infantiles orgánicas, sin embargo, son ampliamente utilizados en toda Sudamérica (variedad de cereales y leche en polvo de Nestlé,  por ejemplo, como también café soluble del mismo fabricante). Tiene que quedar claro, ni los niños ni los adultos, somos el equivalente humano de las ratas de laboratorio.

 

1 Tesalonicenses 5:21 Antes bien, examinadlo todo cuidadosamente, retened lo bueno; 5:22 absteneos de toda forma de mal.