Chile miente cuando dice que Bolivia incumple tratados

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El expresidente boliviano Carlos Mesa argumenta la demanda interpuesta ante La Haya

Queda menos de un mes para que Bolivia y Chile se sienten, el próximo 4 de mayo, ante la Corte Internacional de La Haya, que decidirá si se declara competente o sobre la demanda de Bolivia contra Chile para buscar una salida al mar. Unas semanas en el que, pese a que el trabajo jurídico está finiquitado, el político no ceja. Del lado boliviano, el encargado es el expresidente Carlos Mesa (2003-2005), cuya fijación es dejar claro a la comunidad internacional “que debe estar tranquila sobre la seguridad del derecho”.

“Chile falta a la verdad cuando dice que Bolivia está poniendo en riesgo los tratados internacionales”, aseguró Mesa a este diario en Madrid, donde se ha reunido con el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Manuel Gracia Aldaz y el director general para Iberoamérica, Pablo Gómez de Olea, a los que explicó los argumentos bolivianos. Esto es, que Bolivia no cuestiona los acuerdos internacionales ni el Tratado firmado con Chile en 1904. “La demanda se basa en los actos unilaterales del Estado chileno después de 1904 y, de manera explícita, al margen del tratado de 1904. Esos actos se tradujeron en el compromiso explícito hecho por presidentes, ministros de Exteriores y embajadores de Chile de negociar con Bolivia para otorgarle una salida al mar”, explica Mesa, quien recuerda que entre los años 20 y 80, hasta en siete ocasiones Chile se comprometió a negociar con Bolivia para buscar una salida.

“Chile pretende decirle pretende a la comunidad internacional: ‘Ojo, que si la Corte falla por su competencia, lo que va a ocurrir no es un tema que resuelva una controversia entre Chile y Bolivia, sino que va a abrir la puerta a los países para que hagan saltar en pedazos el derecho internacional”, considera Mesa, para quien “más allá del sentido dramático de esa afirmación, hay una evidente falta a la verdad”.

Mesa explica los argumentos que llevaron a su país a iniciar este proceso en La Haya en 2013 en cuatro puntos. Por un lado, la “mediterraneidad forzada no le permite un acceso soberano al mar. Cualquier país mediterráneo, por serlo, pierde potencialmente en su crecimiento un 1 o un 1,5% de su producto interior bruto (PIB)”. Además, defiende el representante de la causa marítima, “desde el punto de vista de la economía mundial y geopolítica, ser un país protagonista de la cuenca del Pacífico y no subrogante, permitiría llegar a acuerdos internacionales”, añade Mesa, quien considera también que un acuerdo ayudaría a mejorar las relaciones entre ambos países. “A diferencia de otros países vecinos, somos complementarios, no competitivos con Chile. El proceso de integración que deberíamos desarrollar en la zona norte de Chile y el oeste de Bolivia, las más deprimidas de ambos países, tendría un cambio espectacular si tuviésemos una plena relación”.

El próximo 4 de mayo, Chile presentará su alegación ante la Corte, a la que responderá Bolivia dos días después; el 7 Chile hará la réplica y, finalmente, el 8 de mayo será el turno de réplica final para Bolivia. “Aquí no cabe hablar de optimismo o pesimismo. Nuestra demanda es sólida, jurídicamente impecable”, defiende Mesa. Sobre la posición de Chile en este proceso, el presidente asegura: “Está absolutamente claro que el escenario donde Chile decide su éxito o no es en esta demanda preeliminar, no en el tema de fondo, porque si no tienen éxito, lo que vendrá después es todo ganancia para Bolivia. Lo que sí ha quedado claro es algo que Chile no va a poder negar más, y es que no hay algo pendiente entre ambos países. Sí lo hay”.