La granja de los animales 13

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La revista “Veja”, es la más importante del Brasil, equivalente a “Times” de los EE.UU., y goza de una gran reputación y credibilidad. En su última entrega, de la que ha hecho un resumen “Página 7”, pero que se puede encontrar también en internet, publica un largo artículo bajo el título de la “República de la cocaína”, refiriéndose a nuestro país, y de las relaciones que habría tenido uno de los jefes del narcotráfico brasileño que estuvo refugiado en un suburbio de Santa Cruz, hasta el 2010, y luego capturado y detenido hoy en la cárcel de máxima de seguridad de Catanduras, Paraná. Concretamente alude a una reunión del ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana y Jessica Jordán, con el mencionado sujeto, Maximiliano Dorado Muñoz Filho. Añade la nota que esa información fue pasada meses atrás, por el senador Roger Pinto al presidente Morales y que esa sería la causa de su persecución y asilo en la embajada del Brasil. La imagen del país ha quedado gravemente dañada y es urgente que los aludidos den una respuesta convincente.  

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La reunión de Tiquipaya fue lamentablemente un fracasado para Bolivia pues la Cancillería no se preparó para nada y cayó en una serie de improvisaciones, molestando además, a los cancilleres con una reunión paralela de movimientos sociales por la que los dignatarios de Estado (la mitad de los que se suponían que iban a acudir), se sintieron acosados. Chile ya se había asegurado meses atrás, y con viajes personales del presidente Piñera, el apoyo de la mayoría de los países a la tesis de que el diferendo Bolivia-Chile era un tema bilateral, aprobada por la Asamblea, por amplia mayoría. El canciller Choquehuanca, en un último gesto inútil, planteó la revisión del tratado de 1904, mereciendo la inmediata respuesta de su colega chileno, con lo que  se han perdido 5 años de “diplomacia de los pueblos”  y uno en el que el presidente pateó el tablero y exigió que Chile dé una respuesta inmediata, como si este tema que ya lleva 130 años  pudiese resolverse con un intercambio de notas. Entretanto, desde hace un siglo, las aguas de los bofedales de Silala, continúan atendiendo a las industrias y los cultivos del norte de Chile, sin pagar un centavo.

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Para que el fracaso se note más todavía, se asomó a Cochabamba como único presidente de la región, el señor Narciso Correa, quien habló interminablemente de su vieja pelea con la prensa de su país, salpicando de improperios a la prensa continental. Su intervención inopinada y extemporánea, fue tan larga que trastornó el orden de la agenda. Ni siquiera tuvo la gentileza de ordenar a su canciller que votara a favor del país anfitrión y aliado, Bolivia, cosa que imitaron también los miembros del ALBA, como Venezuela y Nicaragua.

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En los últimos días, se han acumulado cuatro desastres económicos de gran magnitud para el país. Empecemos por Ametex, (con 4 fábricas) la mayor industria textil de La Paz, levantada por un visionario que confió en la suerte de su país, sin pensar que la miopía política le cortaría el camino, por efecto del aumento de la producción de coca, incluso los parques naturales y la hostilidad permanente contra el gobierno de los Estados Unidos que culminó con la expulsión de su embajador, Bolivia perdió la liberación de impuestos a la exportación de sus productos a ese país, que no pudo sustituirse por las mínimas y burocráticas facilidades que dio Venezuela. La suerte de Ametex y sus 2.000 obreros, quedó sellada. Ahora el Estado se hará cargo y dice que buscará nuevos mercados. Durísimo golpe para La Paz.

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El lío que armaron los cooperativistas en Colquiri, también se resolvió con la salida de la empresa Sinchi Wayra, que pagaba jugosas regalías al Estado y un promedio de sueldos de Bs. 9.000 a los trabajadores, acabando así en ese distrito con la “gallina de los huevos de oro”. Los otros dos casos son los del Mutún, donde la empresa hindú, esperó inútilmente que YPFB, le provea del gas prometido y armó maletas para irse de Bolivia. El Presidente de esa compañía transnacional, aseguró que si el Estado boliviano hubiese cumplido lo prometido, el Mutún habría significado, un vuelco total para la economía boliviana, haciendo subir el PIB en varios puntos. Ahora tendremos otro problema social por la bronca de los damnificados en Puerto Suárez.

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El cuarto desastre es el de Aerosur. El cierto que la empresa debía impuestos, pero sus 1.000 empleados han hecho esfuerzos sobrehumanos y conseguido un inversor que salvara la compañía, pero el gobierno, ha sido en este punto inflexible, desde que el presidente de esa empresa, tuvo que huir de Bolivia por una infortunada declaración política. Por encima de quien tenga la razón, es evidente que nuestro país está cada vez más aislado en el campo aeronáutico y es una hazaña desplazarse desde La Paz o Santa Cruz a cualquier sitio del globo, mientras en los aeropuertos de Lima, Buenos Aires o Santiago, aterrizan alrededor de 25 líneas aéreas del mundo entero.