“Una cosa es presencia indígena y otra ideología”

0
52

El Deber


Desde agosto de 2006, la corriente marxista, alentada por García Linera, desplazó en decisiones gubernamentales a la facción indigenista, que fue encabezada por el canciller Choquehuanca

Cuando Álvaro García decía que la verdadera oposición al Gobierno de Evo Morales iba a surgir del interior de sus bases, tenía razón. La pugna interna por el poder mostró a dos ideologías difícilmente compatibles en las decisiones estatales: el marxismo, impulsado por el vicepresidente, y el indigenismo, alentado por el canciller David Choquehuanca. La primera corriente venció y hoy, el indigenismo tiene poca presencia en el Poder Ejecutivo.

Son al menos dos factores que desvelan la incompatibilidad de estos postulados. El marxismo alienta la absoluta estatización de la economía y la eternización de un líder dentro de un poder socialista, legados contrarios con lo comunitario, ya que el indigenismo aplaude una economía comunal y establece la alternancia de líderes.

Estas posturas se aplican en el actual Gobierno. Dos fuentes del Ejecutivo afirmaron a este medio que los dos postulados chocan al momento de decidir, aunque hoy, dicen, el marxismo desplazó al indigenismo, que solo pasa a ser un discurso retórico de las actuales autoridades.

La victoria del marxismo

El exministro de Educación de Morales, Félix Patzi, coincide con la versión citada antes. Vivió en carne propia ese desplazamiento. “Una cosa es presencia indígena y otra ideología. Ahora deciden los marxistas, ya que el gabinete es netamente de izquierdistas”, lamentó.

La exautoridad dijo que este choque de ideologías empezó en agosto de 2006, cuando se inició con las políticas de descolonización, que luego fueron desechadas por el marxismo y pasaron a un discurso retórico.

Estas dos líneas tienen sus componentes. El vicepresidente García Linera encabeza la aplicación del marxismo y el canciller Choquehuanca, la del indigenismo. Al primero, según las fuentes, lo siguen los ministros Juan Ramón Quintana, Pablo Groux, Luis Arce, Nardy Suxo y, en su época, Sacha Llorenti. En cambio, el jefe de la diplomacia boliviana se quedó solo con Nemesia Achacollo como los únicos representantes de los pueblos indígenas.

García escribió en 2008 un texto titulado Indianismo y marxismo: El desencuentro de dos razones revolucionarias. En la obra enumera las cinco ideologías de carácter contestatarias que surgieron en Bolivia en los últimos 100 años y explica que el marxismo y el indigenismo pueden congeniar, ya que ambos preceptos, entre otras características, tienen como base social organizativa a los sindicatos y comunidades agrarias indígenas

Detalles

Cambio de gabinete
La diputada Rebeca Delgado, disidente del MAS, pidió al mandatario renovar su gabinete e “introducir” más indígenas.

Indígenas en la Asamblea
El senador oficialista Eugenio Rojas alabó la cuota indígena que existe en la Asamblea Legislativa, pero lamentó que no pase lo mismo en el gabinete.

Críticas de almaraz
El exviceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, coincidió con Félix Patzi y protestó por el desplazamiento de la política indígena en la actual gestión.

Postura de la Oposición
La oposición criticó que el Gobierno utilice a los indígenas para lograr réditos políticos, según protestó la senadora Carmen Eva Gonzales.

Descolonización, un discurso
El proceso de descolonización quedó en el discurso y debe empezar en el aparato público, consideró el exministro de Educación Félix Patzi.

Análisis

Evo no tiene una lógica indigenista
Marcelo Silva – Politólogo

Hay que entender el origen político de Evo Morales, que no se da bajo la articulación de un discurso indigenista, Evo Morales forja su lucha política a través de una lógica sindical, es producto de sindicatos cocaleros y esto hace que tenga una lógica mucho más cercana a los parámetros sindicales occidentales que a los mismos principios y discursos étnico-indigenistas. Es por esta razón que de una forma más pragmática, con sentido de poder, Morales no se adscribe a una lógica indigenista, lo que él busca son situaciones que se establecen en lógicas sindicales.

Son pugnas que existen como en todo lado, indiscutiblemente basadas en dos puntos de vista distintos, pero creo que no colisionan, nunca se formaron desestabilizadoras al propio régimen; es cierto, hubo fricciones, fuertes diferencias en criterios, pero no significaron una ruptura en el interior de la estructura gubernamental. Si bien el marxismo y el indigenismo no son similares, tienen la capacidad de convivir en el interior del Gobierno y en las lógicas de poder. La idea de reproducir el poder es mucho más fuerte que los puntos de vista y las distancias que puedan tener estas dos corrientes dentro del Gobierno.