La muralla china de censura en Internet

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Foto: La Muralla China iluminada en la noche

Las técnicas del “Escudo Dorado” para evitar críticas on line. Un control sobre 513 millones de internautas.

Cuando al disidente chino Ai Weiwei (twitter@aiww) le llegó una factura impositiva de casi 2.5 millones de dólares, nadie interpretó el “delito” como económico. Se usó el ente recaudador del país pensando que amordazaría al más crítico del régimen comunista.  Y habían pasado 81 días desaparecido e incomunicado.  Pero el artista más poderoso del mundo, según la revista Art Review, no necesitaba dinero para pagar esa deuda. Le alcanzó con los medios sociales: comenzó una campaña de recaudación que para enero de este año había llegado a los 1.6 millones de dólares.

El poder de Internet es algo que el régimen conoce como ningún otro del mundo y hace pocos meses ordenó la detención de más de mil blogueros opositores. Además Twitter, Facebook y Youtube, las principales herramientas de cualquier opositor, no existen para los 513 millones de internautas chinos, según cifras oficiales.

El Gobierno, dentro de la iniciativa conocida como “Escudo Dorado”, cerró el acceso desde China a estos y muchos otros sitios. Esta iniciativa combina alta refinación tecnológica con un uso quirúrgico de la violencia psicológica y física. “Ahora implementan un sistema de autocensura”, explicó Kevin Lau, instructor de medios sociales de la Universidad de Hong Kong.

Otra parte del control está en tener la capacidad de supervisar las páginas web. Así emergieron versiones locales de los medios sociales. Weibo es una copia mejorada de Twitter; el diseño de página de Renren.com usa el azul de Facebook y Youku.com tiene el “you” de Youtube.  Funcionan como empresas privadas y algunas cotizan en Nasdaq.

Pero hay una diferencia con sus contrapartes más conocidas. Los sitios están bajo el Escudo Dorado o detrás de la Gran Muralla de Fuego. Sin embargo, controlar lo que dicen 260 millones de usuarios de Weibo no es tan fácil.  Y así hay “anomalías”, como lo que pasó con la campaña de Ai Weiwei. Cuando Ai comenzó a pedir fondos en Weibo para pagar su multa a principio de año no tuvo el mismo impacto en línea que cuando emergió hace pocas semanas una serie de rumores de golpe de Estado luego de la democión del ascendente líder regional Bo Xilai.

Los internautas salieron a comentar un breve comunicado de la agencia oficial Xinhua sobre Bo. Sin embargo, eso duró poco.  “Sina (la empresa madre de Weibo) tuvo que eliminar su sección de comentarios y pagar una multa, como parte de este nuevo gerenciamiento de los microblogs”, explicó Lau.

Para Lau, la clave de Ai Weiwei está en que tiene un aparato de logística fuera del alcance del Gran Hermano oriental. “Ai Weiwei recibe asistencia desde fuera del país”, señaló el especialista. Por otra parte, uno de los productores de un documental de Ai Weiwei le adelantó que diseñan una estrategia en línea para evadir los controles oficiales y llegar al público detrás de la Gran Muralla. “Para China dependemos de la distribución viral, como Ai Weiwei distribuye su propio material, y lo haremos con un archivo en la red para que sus seguidores bajen la película confío el productor.

Para frenar las críticas, Beijing multará a las páginas on line en las que se reproduzca o comparta contenido que incomode al Gobierno. Eso impactará en los balances de las empresas y, al fin y al cabo, las compañías deberán responder ante los accionistas.

 

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