MySpace, el fantasma de Facebook

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Tras las contundentes declaraciones del gurú del software libre Karsten Gerloff, analizamos si la red de Mark Zuckerberg, con más de 1.100 millones de usuarios, podría acabar su reinado

 

ABC.- Las empresas nacen, crecen, algunas se reproducen… y ¿mueren? ¿En internet todo es efímero y temporal? Las contundentes declaraciones de Karsten Gerloff, gurú de software libre, quien ha aventurado la muerte de compañías tecnológicas como Microsoft o Facebook en cinco años, han dado la vuelta al mundo.

Reina de todas las plataformas sociales, Facebook cuenta actualmente con más de 1.100 millones de usuarios en todo el mundo y, aunque ha perdido aceleración en los países más desarrollados, lo cierto es que en los emergentes, dado el auge de internet en los últimos años, no deja de despegar.

La compañía fundada por Mark Zuckerberg ha venido lanzando mejoras en su plataforma para obtener más información de sus usuarios y, por ende, fortalecer su negocio publicitario. Reina en la web y reina también en los dispositivos móviles, incluso en los teléfonos digamos «normales». La mitad de sus usuarios se conecta a través del móvil y su permanencia en página es de más de 7 horas mensuales.

En concreto, el número de usuarios de telefonía móvil ha subido un 51% -a 819 millones de dólares- durante el pasado trimestre, según datos de la compañía, quien pone sobre la mesa sus envidiables números. La importancia del teléfono es capital a tenor de los beneficios que redundan; el 83% de los ingresos provienen de la publicidad. Y va a más para esta red social cuyo número total de usuarios es de 1.150 millones, 40 más que hace tres meses.

Mientras eso sucede, las acciones de la empresa han subido un 15% el pasado mes aunque sus resultados económicos dejan que desear. Una pérdida del 32% en su primer año en Bolsa y malos vaticinios han caído en Palo Alto como un jarro de agua fría. La valoración como empresa ha caído 32.000 millones de dólares desde que empezara su estreno bursátil.

En su cabeza, la cabeza pensante, la cabeza empresarial, debe rondar el fantasma de la burbuja de internet registrada en el 2000 cuando la mayoría de empresas del sector volaron por los aires y, sobre todo, la experiencia de MySpace, de la que ha aprendido considerablemente. Creada en el año 2003 y comprada años después por News Corporation por unos 580 millones de dólares, no ha dejado de perder usuarios desde que apareciera Facebook en esta batalla social. Actualmente, se calcula que cuenta con 25 millones de usuarios en EE.UU.

Aunque MySpace comenzó a renacer de sus cenizas el pasado año con la introducir de un importante rediseño y una serie de cambios como su aplicación de música, lo cierto es que ha quedado encallada casi en el olvido. Aunque posiblemente la «filosofía Facebook» perdure incluso tras su muerte, la pregunta es sencilla: ¿Morirá de verdad Facebook en tres años?

«Hacer una previsión tan a largo plazo es difícil. En el mundo de la tecnología, tres años es una infinidad. Creo que la evolución de la web social, la manera en la que se relacionan los usuarios, es imprevisible y dependerá de muchos factores, por ejemplo, que los usuarios sigan considerando exponerse de manera transparente y que aplicaciones tipo WhatsApp no suplan de alguna manera las redes sociales. También las diferentes regulaciones de privacidad pueden afectar. Lo que hará que las redes sociales tal y como las entendemos evolucionen de una manera u otra sea si los usuarios se siguen sintiendo a gusto con ellas», explica a este diario José Manuel Rodríguez, periodista y consultor especializado en redes sociales.

Competencia de aplicaciones tipo WhatsApp

Pese a todo, Facebook ha perdido diez millones de usuarios en EE.UU. y el crecimiento en regiones como Gran Bretaña es plano, según los últimos datos conocidos por la firma de investigación Nielsen. «Hay mucha gente de mi entorno que tampoco está muy a gusto con Facebook, pero están ahí porque están sus amigos. Ahora mismo no hay una alternativa visible para que todo el mundo se cambie», añade. Es una presencia casi «forzada», porque, a su juicio, «para algunos es estar desconectado de tu mundo no estar en Facebook, los más jóvenes ya empiezan a prescindir de esa plataforma, precisamente gracias a aplicaciones como WhatsApp».

Antes del año 2000, aquellos proyectos que incorporara un «.com» era sinónimo de éxito y de obtener dinero, pero sus cotizaciones, pocos años después, comenzaron a caer drásticamente. En 2001 habían caído una cuarta parte. Aquella burbuja de internet sigue en la memoria. ¿Han aprendido la lección Twitter o Facebook? la burbuja .com explotó porque se supo dirimir la importancia de un servicio de una mera idea sin más. Inversores se lanzaron a apostar dinero en proyectos sin planes de viabilidad. Y se acabó. Ahora es distinto. MySpace murió de éxito al ser superada por otros servicios que aportaban mayores funcionalidades en un mercado en constante evolución.

Facebook aprendió, fundamentalmente, de MySpace, pero su modelo a seguir fue Friendster, una plataforma social gaming creada por el canadiense Jonathan Abrams en 2002. «MySpace que no escaló bien las capacidades que tenía para darle a los usuarios. Facebook ha tenido un crecimiento más ponderado. Desde el punto de vista de la comodidad y las caídas del servicio, ha sido más impecable. Facebook ha introducido más publicidad con formatos que algunas personas no les gusta.  Hay personas que consideran que pueden comunicarse igualmente a través de WhatsApp, sin tener esa publicidad», reconoce.

A través de Silicon Valley, los inversores y los expertos de la industria aseguran que hay una posibilidad de que las aplicaciones de mensajería pueden amenazar el dominio de Facebook en los próximos años. Los más grandes están incluso empezando a emerger como «plataformas» en toda regla que pueden apoyar las aplicaciones de terceros, como juegos. Sin duda, muchos de los que están utilizando las nuevas aplicaciones de mensajería permanecen en Facebook, lo que indica que hay pocas señales inmediatas de que la red social pierda su dominio en el mercado.