Chernobyl mentiras que matan
Edición "dat0s 223"
Por: Carolina Hoz de Vila
Julio 2019

Aquello que escapa a la comprensi贸n fue esta cat谩strofe nuclear, acontecida en 1986. El estallido de un reactor nuclear, en la Central Vladimir Ilich Lennin, se asocia a un gran peligro: la ciencia en manos de la incompetencia bur贸crata. El conocimiento restringido por la ideolog铆a de un partido. Siendo as铆 que, el peor enemigo del hombre es el hombre, cuando el fanatismo se interpone. Lecciones suficientes dej贸 a la humanidad el estallido del Reactor 4; en cuanto un 26 de abril, alrededor de la una de la madrugada, esparci贸 sus part铆culas letales de grafito, plutonio, uranio y boro alrededor de la atmosfera, llegando a da帽ar hasta el m谩s inofensivo organismo que reptara sobre la superficie.

Lo que tendr铆a que haber sido tan solo un ensayo de simulacro para probar el funcionamiento de la m谩quina, result贸 ser un desastre nuclear que superar铆a con creses al de Hiroshima y Nagasaki, en 1945. El n煤cleo era una masa que se expand铆a arrasando en su composici贸n con todo lo que estuviera a su paso, emitiendo miles de roentgen. Cifra que mide el efecto nocivo de la radiaci贸n en la naturaleza y seres vivos.

En cuesti贸n de minutos, el cielo se llen贸 de luces azules, rojas y ros谩ceas brillantes, como si de un espect谩culo estelar se tratara. Era una danza de part铆culas at贸micas ofreciendo a sus espectadores el banquete visual de un viaje interestelar. At贸nitos, los habitantes de Chernobyl contemplaban la funci贸n desde un puente y los alrededores, sin pensar que ya hab铆an firmado hasta entonces su sentencia de muerte. Lo que ve铆an en el manto celestial no eran constelaciones, sino las letras de un destino escritas con la radiaci贸n. Ese fantasma invisible que penetra a velocidad sorprendente cada c茅lula, 贸rgano o tejido en el organismo, sin dejar vestigio viviente. Ese enemigo que liquidar铆a a todas las generaciones por venir, y las que vinieron a la llamada "Ciudad del futuro".

Originalmente, Chernobyl era una ciudad situada en Ucrania, cerca de la frontera con Bielorrusia. M谩s cerca a煤n estaba Pripyat, edificaci贸n destinada a alojar a los trabajadores de la Planta Nuclear y a sus familias. Esta ciudad representaba el combustible de la industria, as铆 como el orgullo de la Uni贸n Sovi茅tica. Ambas, padecieron las consecuencias de la explosi贸n.

El problema no acab贸 con el intento de cient铆ficos y trabajadores por contrarrestar el avance del n煤cleo. Los efectos secundarios de este estallido, que en inicios se atribuy贸 a un posible atentado contra la Uni贸n Sovi茅tica, vendr铆an despu茅s. Gran parte de la poblaci贸n se vio afectada a corto plazo por enfermedades irreversibles y terminales como el c谩ncer, tumores, adem谩s de la venida al mundo de hijos con deformidades cong茅nitas y discapacidad, confinados de por vida a camillas de hospital.

驴Qu茅 tanto de Chernobyl se sab铆a? La prensa mundial habl贸 de un saldo insignificante de muertes, en aquel entonces. Se mencionaron peque帽os porcentajes de heridos, as铆 como anodinas emisiones de roentgen en el medio ambiente. Pero en Chernobyl pesa m谩s lo que se ocult贸 que lo que sali贸 a la luz. Si bien por esos d铆as se esparci贸 una neblina espesa alrededor de Europa, pronto la amenaza se calm贸 y todo volvi贸 a la normalidad hasta finalizar la d茅cada del 80. De ah铆, nada m谩s se supo.

Mientras Chernobyl era una inc贸moda bestia del s贸tano de la URSS, que con los a帽os fue creciendo y dando al mundo graduales rugidos. Recuerdo que ten铆a ocho a帽os, cuando ya se empez贸 a hablar de ni帽os enfermos y de m谩s decesos. A medida que transcurrieron las d茅cadas, las estad铆sticas de p茅rdidas humanas, as铆 como ecol贸gicas fueron creciendo estrepitosamente. De pronto documentales arrojaban escabrosas im谩genes, cifras de mortandad y datos reveladores de una zona prohibida donde las ara帽as incluso tejen sus hilos al rev茅s, y todo est谩 contaminado. M谩s adelante, se lleg贸 a la conclusi贸n de que los efectos de este desastre desaparecer谩n reci茅n en milenios.

Chernobyl, la serie (2019)

HBO revive el desastre 33 a帽os despu茅s, con una actualidad sorprendente. La miniserie de 5 episodios va m谩s all谩 de una mera reproducci贸n del desastre. Se concentra en mostrar la cat谩strofe como m谩s que un simple accidente. Al contrario, demuestra que en Chernobyl la pol铆tica jug贸 un rol decisivo.

La direcci贸n de Johan Reck y la creaci贸n y guion de Craig Mazin llevan al televidente, de forma cronol贸gica, al momento de la explosi贸n, de la toma de decisiones, al juicio de responsabilidad, as铆 como a un estremecedor epilogo. Esa culpabilidad que no proviene de la ciencia, si no antes bien, de la miseria humana.

Se revela esa verdad que, en plena Guerra Fr铆a, la KGB escondi贸, destruy贸 o clasific贸 en archivos, al borrar toda evidencia que pusiera en duda el prestigio de la URSS frente a Occidente. Esa verdad que los gobiernos de turno y pol铆ticos inescrupulosos protegieron con celo, al punto de poner en riesgo la vida de civiles.

La mentira sovi茅tica sepult贸 por d茅cadas a obreros, bomberos, mineros y soldados, tras ata煤des de plomo y hormig贸n. H茅roes an贸nimos, liquidadores del desastre, que expusieron su vida y salud a alt铆simas emisiones de roentgen por promesas de recompensas salariales, bonos familiares y medallas que nunca llegaron.

La mejor forma de esconder el crimen fue eliminando documentos, as铆 como actas de nacimiento o defunci贸n e informes m茅dicos de su invalidez, o bien, de su transformaci贸n en despojos por la radiaci贸n. Todo en pro de la buena imagen del partido.

El f铆sico nuclear, Valery Legasov dirigi贸 la labor de estos hombres. Cient铆fico que puso su conocimiento al servicio de la poblaci贸n, para evitar que la radiaci贸n se expanda m谩s y elimine a pa铆ses vecinos. La historia comienza con este hombre revelando detalles a trav茅s de grabaciones.

Se sabe que se suicid贸 poco antes de entregar un informe al Polit Bur贸, m谩ximo 贸rgano de Gobierno y Direcci贸n central del Partido comunista de la URSS. Erudito adem谩s censurado por develar las causas en el juicio por responsabilidad, con el respaldo del ministro Boris Scherbina.

Acto que proces贸 al mediocre ingeniero, Anatoli Diatlov (directo responsable), a un desentendido Viktor Briujannov (director de la Planta Nuclear), y al intrigante Nicolai Fomin (Ingeniero Principal). Los tres condenados con penas rid铆culas. Incluso Diatlov fue premiado con una amnist铆a.

La historia de HBO es desgarradora, pero tambi茅n trae humanidad, donde es f谩cil sentirse responsable por la cat谩strofe y avergonzarse de pertenecer al g茅nero humano. Entre la impotencia y la compasi贸n, se sufre por las v铆ctimas humanas y animales. Asimismo, se odia a Gordachov y a su camarilla de corruptos, por su indiferencia e ineptitud ante la desgracia.

Las actuaciones de Jared Harris (Valery Legasov), Stellan Skarsgard (Boris Scherbina), y Emily Watson como el ficticio personaje de la cient铆fica, Ulana Khomiuk, dan m谩s veracidad y movimiento a la historia.

La miniserie se emiti贸 el 6 de mayo de 2019 en Estados Unidos y el 7 de mayo en el resto del mundo. Su raiting supero a series multi galardonadas como Juego de Tronos y Breaking Bad.

El muerto que respira y las Voces de Chern贸byl

Tras la emisi贸n radioactiva del reactor 4, se construy贸 una cubierta denominada el Sarc贸fago. Poderosa estructura de acero para contener la radiaci贸n. En 2016, se volvi贸 a realizar la misma acci贸n, con un costo mayor de 1500 millones de d贸lares, al resguardar el f茅retro con mayor protecci贸n.

Este hecho motiv贸 a Craig Mazin a escribir la serie, pues, adem谩s, no desaparece de todo el riesgo de que el muerto se despierte, en cualquier momento. Otra de las acciones que dirigi贸 Legasov fue la de eliminar vida animal o silvestre circundante, adem谩s de sepultar tierra, plantas y seres vivos subterr谩neamente, al cubrirlos con tierra nueva, a fin de evitar la proliferaci贸n de material radioactivo.

La serie se bas贸 en el libro, "Voces de Chern贸bil" (1997) de la escritora, ensayista y periodista bioelorrusa, Zvetlana Alexievich. Autora que reuni贸 en su compilaci贸n testimonios de liquidadores, enfermeras, soldados, vecinos, profesores y familiares. V铆ctimas directas o indirectas del desastre nuclear para quienes la vida contin煤a, as铆 como la nostalgia de retornar al lugar al que pertenecen, aun a riesgo de envenenar su salud o colapsar.

Aferrados a sus pertenencias, as铆 como a la religi贸n, o en otros casos, decepcionados por el sistema, estas voces tienen algo en com煤n: temen m谩s al hombre que a la radiaci贸n.

Meditan con la profundidad de fil贸sofos o profetas del Apocalipsis. A momentos, el drama de Chern贸byl es visto por la colectividad de la zona prohibida como una guerra. En otros, como iluminaci贸n mesi谩nica, donde es necesario orar para acercarse a Dios.

Lo que si deja en claro el libro es la pervertida visi贸n de patriotismo durante los a帽os de la Uni贸n Sovi茅tica. Esa defensa de la patria por encima de la vida humana, al punto de mantener en ignorancia a la poblaci贸n, ajena al peligro de la radiaci贸n. Mientras, los civiles contratados para frenar el peligro, fueron obligados a firmar documentos, bajo juramento y amenaza, a fin de esconder la realidad de la situaci贸n.

Como en un relato de ciencia ficci贸n, se habla adem谩s de Toptunov, el novato ingeniero de 25 a帽os, que fue obligado a realizar el simulacro del reactor 4. Se cuenta como la comunidad lo ve como a un asesino. La frase m谩s perturbadora del libro quiz谩 es, "era un simple ingeniero, pero fue enterrado como un extraterrestre".

Al final, el costo de Chern贸byl es el de las mentiras. La construcci贸n de los reactores nucleares; el primero en 1977 el segundo en 1978, el tercero en 1981 y el cuarto, en 1983, demostr贸 que muchas veces la pol铆tica sacrifica la seguridad ciudadana por intereses personales.

Reactores fallidos y con bajo presupuesto fueron instalados como bombas de tiempo. Hecho que adem谩s confirma la tragedia a la cual el partido expuso a su pueblo. Por lo que, Chern贸byl tambi茅n adquiere la proporci贸n de un genocidio.

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Cultura
Artículos Relacionados:
Moda
Fotograf铆a