Luis Fernando Camacho: Candidato a la presidencia de Bolivia
Edición "dat0s 229"
Por: Redacción dat0s
Febrero 2020
Fotografia: Revista dat0s 229

Alguien alguna vez dijo que para pelear una elecci√≥n a Evo hab√≠a que hacer frente a un temible aparato casi indestructible. En las elecciones de octubre del a√Īo pasado la pelea, por lo tanto, adem√°s de reflejarse en las urnas, ten√≠a que avanzar caminos m√°s espinados que un programa; la disrupci√≥n incorporaba las diferencias program√°ticas de los frentes. Decir verdades inc√≥modas se dilu√≠a por lo avanzado en los espacios de poder que hab√≠a logrado el oficialismo. El candidato del MAS visto desde todos esos flancos era invencible.

Pero antes de las elecciones de octubre surgi√≥ un liderazgo gravitante que intu√≠a que m√°s all√° del convencionalismo electoral, hab√≠a que engendrar un factor desestabilizador de origen que dividiera la factibilidad de acu√Īar con membretes los nombres sellados en la papeleta electoral. Ese factor se avisor√≥ en la pugna con la marca de una regi√≥n emblema para los bolivianos en general, pero en particular para los cruce√Īos que pasaron de la pasividad c√≥mplice y decidieron empu√Īar las banderas de la acci√≥n concreta cuando estallaron los incendios en la Chiquitania. Ese fue un punto de encuentro en el que intervinieron varios elementos que derivaron en un Cabildo que desnud√≥ las deficiencias de un discurso que alentaba el cuidado de la madre tierra y la preservaci√≥n del planeta cuando en realidad se estaba consumiendo su destrucci√≥n.

El pa√≠s ten√≠a casi la seguridad que el binomio ganador era tan ganador que resultaba imposible establecer mecanismos de similitud en la pelea, sea cual fuere el motivo. Ese factor inesperado se instal√≥ faltando apenas 20 d√≠as de la contienda como se√Īal de que algo -bajo el lineamiento de Luis Fernando Camacho- pod√≠a surtir efecto.

El l√≠der c√≠vico cruce√Īo irrumpi√≥ en la pol√≠tica, quiz√° sin pensar que se convertir√≠a en factor estrat√©gico y fundamental en la renuncia del expresidente Morales. Todo comenz√≥ mucho antes desde su irrupci√≥n en el Comit√© Pro Santa Cruz; tom√≥ la fuerza de un hurac√°n en el Cabildo donde la gente se comprometi√≥ a escucharlo, creerlo y seguirlo. Tres verbos que en la efervescente vida pol√≠tica boliviana apenas son centellas r√°pidas, en este caso se dibujaron como una posibilidad que podr√≠a hacer efecto real y duradero.

Desde esa tribuna tomó cuerpo el hecho de que unir a los bolivianos en torno a un hecho se convertía ya no apenas en una necesidad palpable sino en el veredicto definitivo de la historia que el líder comenzó a escribir. Millones de jóvenes se movilizaron levantando las banderas del respeto a los compromisos de lucha a escoger con libertad a sus representantes nacionales con los que Luis Fernando Camacho hacía nexo entre las multitudes con la nueva visión que se articulaba en torno a sus ideas, que al mismo tiempo se plasmaba en un escenario tan actual como es el respeto al medio ambiente y el habitat natural que lo rodea.

Había que tender riesgosos puentes para decirle basta a un esquema gubernamental que ya entonces había decidido torcer las reglas del juego postulándose a la reelección una y otra vez.

El 21F fue el primer elemento incorporado de su estrategia pol√≠tica. Y como si los n√ļmeros jugaran una partida cantada, en 21 d√≠as Luis Fernando Camacho a fuerza de una implosi√≥n de consecuencia y m√©rtito propio contribuy√≥ a la renuncia de Evo.

Fueron días extenuantes. En uno de ellos el líder se comprometió, ante las multitudes que congregaba a los pies del Cristo Redentor, fijarse plazos para expulsar a Morales del Palacio Quemado. No consiguió su propósito en el primer intento, pero sí la segunda vez que llegó a la sede de Gobierno para quedarse hasta ver coronado su logro.

El 21avo día, después de que la Policía Nacional se sumara a las protestas y el Ejército se pronunciara por la renuncia del expresidente, Camacho ingresó al Palacio Quemado como lo había prometido con la Biblia en la mano y con la carta de renuncia. Morales había renunciado.

La Paz, bastión por conquistar

Luis Fernando Camacho acaba de participar de la inauguraci√≥n de la Feria de las Alasitas. Una fiesta andina que mezcla el intr√©pido ruido de las cruces cat√≥licas con la cruz andina y la proliferaci√≥n de ritos e inciensos que nublan la vista. Est√° descansando, despu√©s de la jornada intensa reunido con su equipo de campa√Īa, un pu√Īado de gente joven que mide en la mesa de trabajo el efecto de sus incursiones pol√≠ticas intr√©pidas como la primera. No est√°n muy satisfechos con el resultado a la fiesta pagana religiosa donde se reparten billetes de d√≥lares, mixturas y la felicidad eterna a los creyentes.

Pero esta vez Camacho ha vuelto a romper la franja de los límites permitidos. En el recuento final siente que nada de lo que se ha propuesto es sencillo.

El 13 de noviembre subido en una tarima anunció algo que para muchos hasta ese momento era simplemente una locura, una ilusión poselectoral. Un imposible. "Evo Morales tiene 48 horas para firmar su carta de renuncia que se la llevaré a La Paz", se hizo real. El clima era denso. Las barricadas en Santa Cruz tenían un pleito de desorientación con ellas mismas. Por primera vez una voz lograba que todas las esquinas se convirtieran en barricadas. Los más incrédulos siguen pensando que detrás hay un valiente. Los compromisos con promesas marcan un antes y un después en la historia corta que se escribe de esta parte de nuestra historia, en la que Camacho es un actor insustituible.

Luis Fernando Camacho nos recibe unos minutos. Desde la habitaci√≥n donde se hospeda en La Paz -por unas horas- con vista el Parque Urbano Central, el candidato se levanta de un sill√≥n. Nos da la bienvenida. No todo es f√°cil. La pol√≠tica parece un term√≥metro que sube y baja con sensaciones cambiantes. Al conocer la postulaci√≥n de la presidenta A√Īez ha expresado sorpresa. Un nuevo desaf√≠o se plantea para conjurar de aqu√≠ en adelante su campa√Īa electoral.

Luis Fernando toma un respiro y acepta su incursión en las lides políticas sabiendo, es cierto, que esta vez, como en las anteriores, deberá conjurar los retos que plantea con inventivas; conquistar el voto ciudadano ante la polarización de las corrientes que pugnarán el poder superada la contradicción electoral del pasado mes de octubre. Ese es ahora su principal objetivo.

Luis Fernando Camacho naci√≥ en Santa Cruz en 1979. Pero va m√°s lejos a√ļn en la forma de pensar que tiene sobre qu√© debe hacer la pol√≠tica. "Si hay algo m√°s grande que el dinero y los intereses personales son tambi√©n los principios y ellos no est√°n expuestos de ninguna manera a alg√ļn tipo de negociaci√≥n". A√Īade elementos a la propuesta nacional que busca consolidar en el pa√≠s. Para llegar al coraz√≥n de la poblaci√≥n, la forma tradicional de hacer pol√≠tica debe ser desterrada. Es urgente "escuchar y empezar a crear una Bolivia nueva, con esperanza y solo alcanzaremos la meta propuesta, trabajando cara a cara con la gente, mirando y empap√°ndonos de su realidad, de las necesidades que tiene para encaminar, despu√©s, soluciones", dibuja, en parte, la estrategia que siempre maneja para promover liderazgo.

En el √ļltimo foro de unidad promovido por el Comit√© C√≠vico Pro Santa Cruz, el candidato por Comunidad Ciudadana (CC) Carlos Mesa tuvo palabras elogiosas de reconocimiento. "Despu√©s del fraude del 20 de octubre vivimos una heroica batalla de resistencia popular de 21 d√≠as en los que destacaron Luis Fernando Camacho y Marco Pumari a quienes saludo por lo que fue su valent√≠a, su compromiso y su representaci√≥n ante la sociedad del pa√≠s".

 

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