Trump asegura que será “un gran honor” para él “tomar Cuba”: “Puedo hacer lo que quiera con ella”

Aaron Schwartz / Getty
“No tienen dinero, no tienen nada. Tienen una tierra linda y tienen vistas lindas, ¿sabes?”. Respondió Trump ante la pregunta de la prensa de qué modelo baraja EEUU, si el de Irán o el de Venezuela.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes en una comparecencia ante la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca que será “un gran honor” para él “tomar Cuba”. Las declaraciones llegan en mitad de la escalada de la guerra contra Irán y en medio de las tensiones con La Habana por el bloqueo energético de la isla, en la que no entra una gota de combustible desde hace tres meses. “Creo que puedo hacer lo que quiera con ella”, dijo Trump. “Es una nación muy debilitada en este momento”.
Las palabras de Trump se suman a sus intervenciones de las últimas semanas, en las que ha ido esbozando, no siempre con claridad, sus planes para la isla. Hasta ahora, ha repetido que se trata de una “nación fallida”, ha prometido aprovechar su dependencia del combustible venezolano, cuyo grifo está cortado tras la captura de Nicolás Maduro en enero, y ha vaticinado que está “a punto de caer”, mientras alienta las reformas económicas. También ha asegurado que “Cuba es una nación que está muy cerca del colapso” y ha jugado con la idea de “tomarla de una manera amistosa”.
Tras la confirmación del pasado viernes de las autoridades de la isla de las conversaciones con Washington sobre su futuro, no está aún claro en qué podrían desembocar esos contactos. The New York Times publicó este lunes, poco después de conocerse las últimas intenciones del inquilino de la Casa Blanca, que los negociadores enviados por Washington han exigido la cabeza del presidente Miguel Díaz-Canel como parte del trato. A partir de ahí, según cuatro fuentes anónimas citadas por el diario neoyorquino, sería cosa de los dirigentes de la isla decidir los “siguientes pasos”.
Para Trump, solo una cosa parece clara: esos pasos tienen que conducir en una buena dirección para los intereses de Washington. A la pregunta de uno de los corresponsales presentes este lunes en el Despacho Oval, que quiso que Trump escogiera qué modelo se baraja, si el de Irán o el de Venezuela, Trump, sentado en su escritorio, respondió en un tono más directo que en otras ocasiones: “[Cuba] es una nación fallida. No tienen dinero, no tienen nada. Tienen una tierra linda y tienen vistas lindas, ¿sabes?”. También dijo que la isla, “a su manera”, tiene un atractivo económico. “Ya sabes, turismo y todo eso. Es hermosa, con un gran clima”.
Apagón total
La última escalada de Trump coincide con un apagón completo en Cuba, que se quedó sin electricidad este lunes tras “la desconexión total” de su sistema de generación, según informó la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE). Desde que el pasado 29 de enero Trump declarase la emergencia nacional para la isla, amenazando con multar los aranceles de los países que les provean con petróleo, al país no entra ningún buque con combustible del exterior.
Las jornadas diarias de apagones de hasta más de 20 horas, sumadas a la escasez de alimentos, la falta de transporte y el hastío generalizado, han hecho que desde hace más de una semana los cubanos hagan sonar las cazuelas a modo de protesta. El viernes, sin embargo, el descontento escaló hasta tal punto que un grupo de jóvenes incendió la sede del Partido Comunista en Morón, en el centro del país, un acto que enseguida fue tildado por el Gobierno como “vandalismo”.
Los cubanos esperaban además esta noche que el Gobierno cubano anunciara oficialmente la estrategia por la que parece estar apostando para lidiar con la histórica crisis, luego de que Díaz-Canel finalmente reconociera que están sentados a la mesa de negociaciones con Estados Unidos. El país que por años ha puesto límites con su diáspora, ahora estará abierto a que los residentes cubanos en el exterior, pero sobre todo en Estados Unidos, puedan volver e invertir en el sector privado y ser propietarios de negocios, una de las reformas económicas que impulsarán en medio de la presión que ejerce la Administración de Trump.
La exclusiva de The New York Times habla de objetivos políticos, además de los puramente económicos. Una de las fuentes citadas en el artículo indica que Trump podría usar la caída de Díaz-Canel como la demostración ante su opinión pública de que ha sido él quien ha logrado un cambio en la isla tras casi siete décadas de castrismo, a la manera de lo ensayado en Venezuela. A diferencia de Maduro, que está esperando juicio junto a su esposa, Cilia Flores, en Nueva York, el presidente cubano no tiene ninguna cuenta pendiente con la justicia estadounidense.
No está claro si ese cambio en la cúpula servirá para contentar al exilio cubano más conservador, que exige desde hace décadas el derrocamiento total del castrismo, y que no vería bien sacar a Díaz-Canel, pero no a los Castro, la familia que sigue moviendo los hilos. USA Today informó la semana pasada de esa posibilidad. Es con el nieto del nonagenario Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, con quien, según apuntan fuentes conocedoras de la negociación, se sienta a la mesa el secretario de Estado, Marco Rubio.
El exilio pide no repetir la fórmula Venezuela: quitar a Díaz-Canel, pero que el castrismo siga. Los congresistas cubanoamericanos, que ejercen su propia influencia en el Capitolio, han señalado también que esperan más de su Gobierno.
Según el Times, los negociadores estadounidenses pretenden además que las autoridades que se hagan cargo de la isla se libren de algunos funcionarios de mayor edad, aún comprometidos con Fidel Castro, fallecido en 2016. El diario neoyorquino también informa de presiones para lograr la liberación de los presos políticos de Cuba, una vieja aspiración de Washington.












