
Dos adversarios políticos encuentran puntos símiles contra el desarrollo de la inteligencia artificial.
Quién hubiera pensado que viejos adversarios políticos se unieran en una clara señal de que los tiempos no se dan en el mismo lugar de los esquemas ideológicos estridentes de derecha radical o izquierda moderada. O como quiera llamarse, el caso está uniendo adversarios ideológicos en el crepuscular aspecto de la inteligencia artificial y sus derivaciones tecnológicas. El ideólogo MAGA Steve Bannon y el quasi comparativamente rojo Bernie Sanders aspiran en el mismo podio rasgos convenientes de la creciente ola de críticos de la tecnología avanzada.
Steve Bannon, el príncipe de las tinieblas de su primer mandato, y el político más progresista de Estados Unidos por excelencia, el senador Bernie Sanders, se han encontrado este martes del mismo lado para advertir de los riesgos de la IA y reclamar mecanismos “pro-seres humanos” que la controlen.

Bernie Sanders y Steve Bannon respectivamente, en la testera de la Asamblea pro-humanos 2026
Las advertencias desde el sector tecnológico de los últimos días sobre los riesgos de la tecnología, y la insistencia de Donald Trump en seguir adelante y desoírlas ha precipitado la cuestión de la inteligencia artificial a los puestos más altos en la lista de prioridades en la campaña electoral para las elecciones de medio mandato en noviembre. El presidente estadounidense insiste en que la inteligencia artificial es una carrera vital para el éxito futuro del país y es imperioso que se imponga a China. Su predecesor Barack Obama declara que es necesario regular el sector y que no se puede dejar esa tarea en manos de los propios desarrolladores, sino que tiene que corresponder al Gobierno. Una serie de legisladores reclama al presidente de la Cámara de Representantes que apruebe medidas de protección en torno a la IA.
“Los expertos en IA nos han dicho que, en pocos años, la inteligencia artificial podría ser capaz de realizar cualquier tarea que nosotros hacemos, pero mejor que nosotros. El impacto económico de esto es que la IA tiene el potencial de eliminar decenas de millones de empleos, haciendo desaparecer profesiones enteras y dificultando la incorporación de los jóvenes al mercado laboral”, ha advertido Sanders. También ha mencionado los problemas de salud mental de los jóvenes “a medida que dependen cada vez más de los chatbots de IA para obtener apoyo emocional”, el deterioro en las habilidades de aprendizaje, el ataque al derecho a la privacidad y el riesgo para la integridad de las elecciones y las instituciones políticas”.
Sanders, ha pedido que los Estados Unidos apruebe una legislación para detener el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial capaces de “derrocar o socavar al Gobierno estadounidense” hasta que se cree una nueva agencia para supervisar dicha tecnología. Sanders no ha dado detalles específicos.
Por su parte, Bannon, en las antípodas políticas de Sanders, habló inmediatamente después para instar a los partidos a pasar por encima de sus diferencias ideológicas y unirse para controlar a las tecnológicas y resolver este problema.
Casi simultáneamente, a pocos kilómetros, de la Casa Blanca, el fiscal general (secretario de Justicia) Todd Blanche, reiteraba la posición oficial, completamente opuesta, de la oficina presidencial. “Si alguien relacionado con la IA viola la ley penal, lo investigaremos. Pero no creo que sea función del Departamento de Justicia regularla. Somos fiscales, no reguladores. Así que no vamos a intentar regular la IA. La IA es extraordinariamente beneficiosa para nuestra sociedad”, afirmó. El antiguo abogado personal de Trump insinuaba que la polémica se ha alimentado artificialmente de cara a las elecciones de noviembre.
Una serie de encuestas señala que la mayoría de los estadounidenses está preocupada por la posibilidad de que los modelos acaben creando daños sociales, destruyendo puestos de trabajo y elevando los precios de las facturas, especialmente la de la energía. Ya la construcción de los grandes centros de datos necesarios para esos sistemas se había convertido en un asunto de campaña.
Una asamblea organizada por el Future of Life Institute, organización no gubernamental que en marzo presentó un manifiesto de 33 principios que deben guiar el desarrollo de la IA. Entre ellos, que las empresas tecnológicas deban rendir cuentas de los avances que logran, que los seres humanos siempre deben conservar el control de estos modelos y que se debe proteger la libertad de las personas ante estos sistemas.












