Un petróleo en 150 dólares, el nuevo escenario extremo tras el cierre del oleoducto saudí

El País
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  • Los rebeldes hutíes de Yemen tomaron el control de la costa yemení del estrecho de Bab-el-Mandeb, después de tomar el puerto de Moca y la isla de Mayun, enclaves cruciales para acceder desde el sur al mar Rojo. Su ofensiva ha provocado además el cierre del oleoducto Este-Oeste, la vía con la que Arabia Saudí estaba logrando exportar siete millones de barriles diarios.
  • “Podría producirse un repunte del brent hasta los 120-130 dólares por barril, ya que se ha confirmado el daño sufrido por el oleoducto Este-Oeste y las estimaciones sugieren que podría llevar entre semanas y un mes restablecerlo a un buen nivel de funcionamiento”, explica Martha Tallas, directora de consultoría y análisis de la firma británica de materias primas y energía Argus.
  • La amenaza hutí para el tráfico marítimo de acceso al mar Rojo, mientras persiste el bloqueo del estrecho de Ormuz, está llevando a los economistas a revisar al alza sus estimaciones para el precio del petróleo en la recta final de este año.

Arabia Saudí, el mayor exportador de petróleo del mundo, se está quedando sin alternativas para dar salida a su producción, lo que va a suponer una escalada adicional en el ya intenso incremento del precio del petróleo. El bloqueo del estrecho de Ormuz con la guerra de Irán ya fue un primer mazazo y ahora, más de seis meses después del inicio de ese conflicto, el país ve amenazada la gran alternativa que había encontrado para sus exportaciones: el oleoducto Este-Oeste que conecta sus yacimientos petrolíferos con el mar Rojo. Esta infraestructura crítica, que estaba funcionando al máximo de su capacidad transportando siete millones de barriles diarios, ha quedado cerrada por un tiempo impreciso. Se agrava aún más la escasez de suministro al mundo del petróleo del golfo Pérsico y el conflicto en Oriente Próximo escala a un nuevo nivel en el que los 150 dólares el barril brent podrían ser la próxima frontera. El tope al que podría escalar el crudo si se materializa el peor de los escenarios, el de un conflicto más amplio que provoque daños en las infraestructuras energéticas que lleve tiempo subsanar.

Por lo pronto, el brent ya rozó los 110 dólares el viernes después de conocerse el último giro de la crisis que agita el avispero en que se ha convertido Oriente Próximo y este martes llegó a cotizar sobre los 108. Los rebeldes hutíes de Yemen se han hecho con el control de la costa yemení del estrecho de Bab-el-Mandeb, después de tomar el puerto de Moca y la isla de Mayun, enclaves cruciales para acceder desde el sur al mar Rojo. Su ofensiva ha provocado además el cierre del oleoducto Este-Oeste, la vía con la que Arabia Saudí estaba logrando exportar buena parte de su producción y que ha servido hasta el momento para evitar una crisis petrolera mundial aún más grave.

Los 120 dólares por barril son ya un escenario plausible para los analistas, muy pendientes del tiempo que puede tardar Arabia Saudí en reparar y reabrir esta infraestructura. El oleoducto podría permanecer fuera de servicio durante varias semanas, según señaló este lunes Associated Press, sin que hayan trascendido más detalles sobre una fecha para su reapertura. “Podría producirse un repunte del brent hasta los 120-130 dólares por barril, ya que se ha confirmado el daño sufrido por el oleoducto Este-Oeste y las estimaciones sugieren que podría llevar entre semanas y un mes restablecerlo a un buen nivel de funcionamiento”, explica Martha Tallas, directora de consultoría y análisis de la firma británica de materias primas y energía Argus. La clave estará en la rapidez con que se reanude el suministro, pero su cierre muestra una nueva realidad que hasta ahora no había entrado apenas en la ecuación del mercado petrolero. “El mercado parece estar dándose cuenta ahora de que los oleoductos también son vulnerables, por lo que, incluso si se repara el oleoducto Este-Oeste, es probable que siga incorporándose al precio del crudo otra capa de prima de riesgo geopolítico”, añade Tallas.

La amenaza hutí para el tráfico marítimo de acceso al mar Rojo, mientras persiste el bloqueo del estrecho de Ormuz, está llevando a los economistas a revisar al alza sus estimaciones para el precio del petróleo en la recta final de este año. Bank of America acaba de actualizar sus previsiones y, si bien calcula un brent a un precio medio de 83 dólares el barril en la segunda mitad de este año, también reconoce que más disrupciones en el suministro pueden dispararlo hacia los 120 dólares, muy cerca del máximo alcanzado en marzo a las pocas semanas del inicio de la guerra en Irán, cuando superó los 118 dólares. Pero la entidad también apunta a que “un conflicto más amplio que provoque daños importantes en las infraestructuras energéticas podría disparar los precios hasta los 150 dólares por barril”.

Esos 150 dólares son la última frontera, el escenario más extremo para un mercado energético en el que todo es susceptible de empeorar. Para Jorge León, jefe de análisis de la consultora energética Rystad, los 150 dólares son un límite evidente a partir del que el precio no podría subir más, puesto que se destruiría la demanda. Así, un coste prohibitivo del crudo llevaría sencillamente a no comprarlo, al racionamiento o a los cortes de suministro. “Si el brent se mantiene de manera sostenida por encima de los 120 dólares el barril, sería difícil que siguiera subiendo por la destrucción de demanda y el impacto en la economía mundial”, explica.

“Sigue habiendo mucha incertidumbre sobre la magnitud de los daños y la duración de la interrupción del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudí”, señala el servicio de análisis de ING. Lo cierto es que Arabia Saudí dispone de petróleo en los tanques de almacenamiento de Yanbu, el puerto en el mar Rojo al que va a dar el oleoducto tras un recorrido de 1.200 kilómetros, lo que debería mantener las exportaciones saudíes durante varios días. “El riesgo es que las existencias portuarias se agoten antes de que se reanude el funcionamiento del oleoducto”, advierte el banco holandés. De momento, y según Bloomberg, la petrolera estatal Aramco ha informado a clientes europeos de retrasos en entregas de crudo pactadas para septiembre.

Arabia Saudí ya sufrió un ataque contra este oleoducto en abril, que redujo los flujos de petróleo en 700.000 barriles de petróleo durante solo cuatro días. “El reciente ataque podría ser más grave”, reconoce Goldman Sachs, que también ve ahora más factible que se cumpla su escenario más alcista de precios del crudo. “Los ataques contra las infraestructuras petroleras suponen una escalada significativa del conflicto y aumentan la probabilidad de que se produzca nuestro escenario alcista de precios, en el que el brent supera los 120 dólares”, señala el banco estadounidense.

Los saudíes ya conocen qué significa un ataque a su oleoducto Este-Oeste. Justo hace siete años, en septiembre de 2019, las instalaciones petroleras de Abqais-Khurais sufrieron un ataque que dejó fuera de servicio temporalmente alrededor de la mitad de la producción de crudo del país y provocó una de las mayores subidas de precio intradía en décadas. “Hay que tener en cuenta que los saudíes han demostrado una notable capacidad de recuperación en el pasado en cuanto a la rapidez con la que pueden reparar su infraestructura, incluso cuando esta ha sufrido daños graves, por lo que queda por ver con qué rapidez pueden devolver el oleoducto a sus niveles normales de funcionamiento”, apunta Martha Tallas. De momento, queda fuera de juego una vía por la que Arabia Saudí había estado exportando desde el bloqueo de Ormuz hasta 5 millones de barriles de crudo diarios (otros 2 millones de barriles han ido para abastecer las refinerías nacionales). En agosto, en cambio, después de los primeros ataques hutíes, las exportaciones a través del estrecho de Bab-el-Mandeb se habían hundido a poco más de 400.000 barriles diarios.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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