Cuál el significado de la visita de Marco Rubio a la región (II Parte)

Por Podcast El Hilo con edición dat0s
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La estrategia de Marco Rubio en la política exterior respecto a América Latina

Podcast El Hilo: Uno se da cuenta que América Latina está mucho más en la mirada de esta administración de Estados Unidos, es súper importante en términos de recursos estratégicos para la economía, para la seguridad, para las próximas décadas. ¿Esto no cambia la posición de América Latina frente a Washington? ¿No le da una capacidad de negociación que antes no tenía, o al contrario?

Sandra Borda: La gran paradoja es que la respuesta es sí, pero por el tipo de aproximación que están construyendo mi lógica frente a ese tema es, claro, tienes un proyecto político particular, pero trata de construirte también, aprovechando la cercanía, márgenes de maniobra para lograr contraprestaciones importantes y luego buscando margen de negociación. Bueno, pues ¿qué margen de negociación vas a tener cuando ya lo has entregado todo? Y creo que el espacio para lograr algo es pequeño. No existe la posibilidad de que vayas a lograr algo si te quedas sin recursos para negociar. Porque me parece, por ejemplo, que lo que tuvo lugar en Perú fue distinto a lo que tuvo lugar en Colombia. En Perú la cosa con China es a otro precio, porque claro, sí, somos amigos de Washington, todo lo que tú quieras, pero es que en Perú tienen un nivel de inversión y un nivel de presencia económica de China totalmente distinto al que existe en Colombia.

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P: Para Colombia, China es sobre todo un gran proveedor de productos. Colombia le compra mucho más de lo que le vende. Perú, en cambio, tiene un tratado de libre comercio con China, que es su principal socio comercial.

R: Entonces, digamos, tampoco es como que estén en condiciones de entregarlo absolutamente todo y hay cosas que son irreversibles. En nuestro caso, la inversión en los temas de infraestructura, de transporte público, ya no hay nada que hacer. Y si queremos avanzar en proyectos de infraestructura es muy probable que nuestro socio vaya a seguir siendo China, porque Estados Unidos no tiene qué ofrecer en materia de infraestructura del transporte público. Entonces, hay un espacio con el que se puede negociar para lograr cosas que nos estamos negando. El otro ejemplo claro, me parece, el tema del petróleo en Venezuela. En vez de estar maniobrando un poco con eso en Colombia, por ejemplo, lo que está pasando es que básicamente le estamos proponiendo a Estados Unidos que nos use para la extracción. Claro, todo esto ha pasado porque el sector privado colombiano, que todavía recuerda la época en la que Venezuela era nuestro principal socio comercial, quiere aprovechar la situación para, digamos, hacer inversiones, hacer negocios. Pero todo ese afán es un afán que no nos está permitiendo construir márgenes de maniobra frente a Estados Unidos. Y es lamentable, porque este sería el momento perfecto para hacerlo.

P: Aun así, los países de América Latina tampoco han seguido una sola estrategia frente a Trump.

R: Que ahora estos gobiernos de derecha, muy obsecuentes, sean mayoría, no nos puede hacer perder de vista que México y Brasil propusieron una forma de entendimiento con Estados Unidos que, con problemas, con marchas y contramarchas, está funcionando. Lo de Petro no funcionó, lo de Sheinbaum y lo de Lula, siento yo, es una aproximación un poco más pragmática, y siento que las opiniones públicas en los dos países están valorando mucho. El que no los pongan como carne de cañón a enfrentarse directamente con Estados Unidos, pero que simultáneamente estén en la tarea de construir espacios de autonomía, de hacerse respetar y de tener una relación un poco menos asimétrica y menos obsecuente con Estados Unidos, yo creo que es una cosa que a pesar de que es minoritaria, no hay que perder de vista que igual siguen siendo los dos países más grandes que hay en América Latina.

P: Yo pensaba no tanto en términos estratégicos, sino en términos personales de los políticos que tenemos encumbrados en los poderes ejecutivos tan alineados con Washington. Si tú crees que parte de este alineamiento tiene que ver con que piensen también que para Estados Unidos sería muy fácil sacarlos del poder, así como también en muchos casos ha sido tan importante para ponerlos en el poder. No de manera lineal, pero, por ejemplo, en el caso de Honduras. El apoyo de Donald Trump específicamente pudo haber ayudado mucho a que ganara Asfura. Bueno, y el caso de Venezuela de que fácilmente también pueden extraer a un mandatario.

R: Yo creo que esa estrategia funciona mucho mejor con los enemigos que con los amigos. Entonces te doy un ejemplo claro. Petro en Colombia, durante los dos primeros años de gobierno no tuvo ningún problema con Estados Unidos porque se trataba del gobierno de Joe Biden. Nunca tuvimos ninguna crisis. De hecho, el mismo gobierno de Petro no cambió fundamentalmente la forma de entender la relación con Estados Unidos. Llega Trump y empieza la crisis. Primera semana de enero, la primera crisis, porque obviamente Petro también quería sacarle provecho político y electoral a enfrentarse con Trump, que dentro de las bases políticas de Petro eso era una cosa súper popular. Y eso lo intenta, permanentemente, hasta que tiene lugar la extracción de Maduro. A la siguiente semana, Estados Unidos, muy envalentonado por el éxito de la operación militar en Caracas, lo que empieza a decir es: Petro ─con nombre propio─, si sigues en las mismas, el que sigue eres tú. Y eso le cambió completamente la aproximación hacia Estados Unidos. O sea, terminamos con un gobierno que estaba prometiendo uso de glifosato, que se había negado siempre a hacer eso.

P: El glifosato es un herbicida tan potente que puede eliminar casi cualquier maleza, y es el que se ha usado en Colombia para erradicar cultivos de coca. La Organización Mundial de la Salud lo considera posiblemente cancerígeno, además de ser tóxico para el ambiente.

R: Terminamos con un gobierno que bombardeó desde el aire organizaciones ilegales, cosa que había prometido que no iba a hacer. O sea, terminamos con un gobierno haciendo un montón de concesiones y bajándole el volumen a la retórica anti Trump. Entonces, mi punto es que esa amenaza es más efectiva con ese tipo de gobiernos, con los gobiernos amigos la cantidad de cosas que puedes perder por distanciarte es tan grande que no tiene mucho sentido hacer eso. Si sabes perfectamente que con el tipo de entendimiento que tienes puedes lograr lo que quieres, porque es muy difícil que vayan a generar resistencia y mucho menos resistencia pública. Incorpora otra variable en el análisis, que yo creo que es distinta dependiendo del país del que estés hablando. Yo creo que en el caso de Colombia eso funciona mejor que, por ejemplo, en el caso de Argentina. En Colombia la gente sí vive muy preocupada porque nuestra relación con Estados Unidos funcione bien, porque, digamos, hay mucho recurso del sector privado que depende de tener una relación fluida con ellos. El tema de la seguridad depende también de tener una relación fluida con ellos. Entonces, a pesar de que por culpa de Trump, Estados Unidos ha venido perdiendo popularidad entre la opinión colombiana, en general, a la opinión colombiana no le gusta tener una mala relación con Estados Unidos. Entonces, ahí también tienes un incentivo político y electoral claro que te pone en línea de mantener esa relación. Bien, yo no creo que ese sea el caso de muchos de los países del Cono Sur, en donde por muy diversas razones las opiniones públicas son sustancialmente distintas frente a Estados Unidos.

P: Claro. Venezuela parece concentrar muchas de las dimensiones sobre las que Estados Unidos está poniendo el ojo: Petróleo, crimen organizado, migración, China, Cuba. Y esta larga disputa política entre Washington y Caracas. ¿Qué lugar ocupa Venezuela dentro de esta estrategia hemisférica de Estados Unidos? ¿Es un caso particular o es una pieza central de un proyecto regional más amplio?

R: Fundamental. Empiezo con el tema de la migración, porque tengo fresco lo que acaba de suceder en Barranquilla alrededor de ese tema. Antes de que tuviera lugar esta visita, el presidente De La Espriella en Colombia anunció que iba a empezar a sacar a los venezolanos indocumentados de Colombia, que son muchos. Él dijo: “Venezolano que no esté documentado lo voy a sacar del país”. Ese discurso le cambió con la visita a Marco Rubio. ¿Por qué pasa eso? Pues porque a Estados Unidos no le conviene que nosotros saquemos a los venezolanos indocumentados del país, porque ¿a dónde van a ir a parar los venezolanos indocumentados? Entonces, Estados Unidos siempre nos ha concebido, a todos los países que estamos debajo de México, como potenciales socios para hacerle diplomacia preventiva a la migración. Entonces, transformaron con mucha sutileza y con mucho tacto la propuesta del gobierno en materia migratoria, cosa que me llama muchísimo la atención. Y eso, insisto, está vinculado con el tema venezolano. El otro punto en el que creo que Venezuela es fundamental, es porque Venezuela es un laboratorio clarísimo de ese punto que estabas señalando tú hace un momento, que tiene que ver con la política de Estados Unidos del manejo de los recursos en la región. Creo que es el laboratorio claro para decir: Uno, tenemos que tener una relación mucho más fluida a la hora de manejar esos recursos. Dos, si esos recursos están manejados por empresas estadounidenses, mejor. Y tres, tenemos que tener unos términos de entendimiento comercial que siempre le resulten beneficiosos a Estados Unidos, por encima de cualquier otro país. Entonces, creo que Venezuela es un laboratorio interesante, es un caso extremo, obviamente, porque básicamente ya está funcionando casi como un protectorado, cosa que no va a pasar con los otros países. Pero sí es un lugar al que hay que estar mirando permanentemente para saber qué es lo que están buscando y a través de qué mecanismos están pensando obtenerlo.

P: ¿Tú crees que Marco Rubio es alguien que ejecuta la política de Trump o que además tiene una visión propia sobre cómo Estados Unidos debería ejercer su poder en América Latina?

R: Sí, yo creo que esa figura de Marco Rubio a mí me parece absolutamente fascinante, porque creo que además se le nota el trayecto en política que tiene. Marco Rubio se ha quedado parado de una forma absolutamente impecable durante toda la administración. Y tiene una virtud y es que logra apartarse de los temas que sabe que van a generar costo político con una tranquilidad y con una sutileza increíble. ¿En dónde apareció Marco Rubio con Irán? Él no hace parte de la negociación. Él no tuvo nada que ver con el proceso de toma de decisiones sobre la utilización de la fuerza en Irán. Digamos, es un tipo que es increíble, porque logra apartarse de lo impopular sin caer en desgracia con Trump, que eso no es fácil, porque estás con Trump o estás en contra de él. Yo recuerdo una conversación que tuve muy al inicio de esta segunda fase de la administración Trump, cuando se anunció que él iba a ser el secretario de Estado y yo en algún foro dije: ‘mucho cuidado, que esto básicamente quiere decir que se nos va a hacer realidad el sueño de que Estados Unidos nos ponga más atención´. Que eso es la queja perpetua: no nos ponen atención, no, no les importamos. Les dije: ‘Ojo, ojo, que ahora sí nos van a poner atención’. Y me acuerdo que un analista estadounidense me dijo: “No, ustedes los latinoamericanos siempre sueñan con ser el centro de atención, pero eso no va a pasar con esta administración”. Y mira en donde estamos. Yo creo que América Latina es un componente fundamental del plan de política exterior que tiene esta versión de política Exterior del Partido Republicano. Y esa versión está toda arrastrada por Marco Rubio. Lo que pasó con Venezuela, por ejemplo, a mí me parece un escenario fantástico para explorar cómo Marco Rubio concibió eso. Cómo lo concibió en una forma distinta a lo que ha sucedido en el pasado en la política exterior de Estados Unidos y cómo, a pesar de que es una violación flagrante al derecho internacional y otros problemas, pues fue una operación tremendamente exitosa, se separó de la idea de que cuando intervienes militarmente en un país, te tienes que quedar.

Marco Rubio: “Lo que a Venezuela le hace falta a largo plazo no es simplemente una república electa democráticamente, sino un gobierno y un sistema económico que funcione de manera normal y de manera que beneficie al pueblo”. 

Es como decir saco al que no me conviene. Hago la negociación, dejo al gobierno de turno. Hablo de transición a la democracia ─porque hay que hablar, a pesar de que es claro que no tienen ningún interés en que haya prontamente una transición a la democracia en Venezuela─ y lo que tienes es un nivel de estabilidad, que yo creo que es frágil, pero es admirable. Bueno, eso no es ni siquiera un presidente, digamos. Pero acabas de extraer al mandatario de turno y adicionalmente estás generando un montón de oportunidades en materia económica que tienen a la opinión pública en Venezuela expectante, no rebelada, que tiene a los militares en Venezuela expectantes, no rebelados, y más aún, tiene al resto de la región expectante, no rebelada. A mí me parece que eso que se hizo ahí es una cosa muy impresionante con la que no comulgo, con la que no estoy de acuerdo. Pero tengo que decir que eso, frente a las experiencias de Estados Unidos de intervenir, sacar dictadores y dejar el país peor de lo que lo encontró, pues marca una diferencia grande.

P: ¿Cómo crees que se va a ver América Latina en unos años? O sea, ¿qué es lo que sucede cuando la cooperación en seguridad, por ejemplo, deja de ser algo puntual y pasa a convertirse en una arquitectura más permanente de relaciones militares, inteligencia y coordinación con Estados Unidos?

R: La parte de todo eso, de ese sustrato, que a mí más me preocupa, es la insistencia en las famosas operaciones conjuntas. Porque ese es el sitio en donde creo que se puede construir y avanzar el proyecto de hacer las soberanías territoriales latinoamericanas mucho más porosas y consecuentemente, mucho más vulnerables.

 


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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