JD Vance responsabilizó la derrota electoral a la guerra contra Irán y Trump le dio la razón

“En gran medida es cierto”, reconoció Donald Trump, dado que derivó en el aumento de los precios de combustibles.
El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, reconoció este 4 de noviembre que la principal causa de la derrota republicana en las elecciones de mitad de mandato fue la guerra contra Irán y no problemas de participación electoral.
“La razón por la que perdimos es la guerra. El propio presidente lo dijo anoche”, escribió en su cuenta de X.
También señaló que los analistas de datos observaron que el electorado republicano sí se presentó a votar: en Florida, por ejemplo, el voto fue nueve puntos más republicano que demócrata.
“El problema principal no es la participación. El problema principal es que muchas personas que votaron por Trump/Vance en 2024 votaron por demócratas en 2026”, agregó.
En ese sentido, Vance citó encuestas internas en las que se preguntó a votantes de Trump 2024 que abandonaron al partido qué los haría regresar.
Las cuatro principales respuestas fueron:
- terminar la guerra,
- enfocarse en el costo de vida/inflación,
- poner a Estados Unidos primero,
- cambiar la relación con Israel.
“Si alguien quiere argumentar que valió la pena, que perder el Senado durante los próximos seis años fue un costo aceptable, que lo diga. Que defienda que fue un precio que merecía pagarse. Se puede estar de acuerdo o no, pero al menos sería una postura honesta”, añadió Vance.
“Pero todo el mundo sabe por qué perdimos. Y cualquier conversación franca sobre hacia dónde vamos desde aquí tiene que empezar por ahí”, apuntó.
Lo haría otra vez
En una entrevista con The Wall Street Journal, Donald Trump reconoció que la guerra contra Irán fue uno de los factores que contribuyeron a la derrota republicana. Sin embargo, sostuvo que no se arrepiente de haber iniciado la guerra a comienzos de este año. “No pienso en eso. Hice lo correcto. Lo hubiera vuelto a hacer”, insistió, y atribuyó parte de las dificultades electorales republicanas al aumento de los precios del petróleo, aunque expresó que el principal factor fue su ausencia en las boletas. “El mayor problema es que yo no estaba en la papeleta”, manifestó.
“La gente está de acuerdo con mi actuación respecto a Irán, pero probablemente no estaban dispuestos a asumir la consecuencia inmediata de tener que pagar más por la gasolina” afirmó el mandatario en Fox News
Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenaron los ataques con Irán el 28 de febrero. Los objetivos originales incluían la destrucción de la industria nuclear del país, de sus misiles y el respaldo a un levantamiento popular contra el gobierno.
La oposición demócrata infligió a Trump y a los republicanos una aplastante derrota al recuperar, el martes, el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. Queda por ver cuál será, a partir de ahora, la estrategia del presidente estadounidense respecto a la república islámica, que oscila entre su expreso deseo de poner fin a la guerra y sus amenazas de acabar con Irán.
Qué hará Trump ahora
Los votantes estadounidenses han establecido “un vínculo entre la situación en Irán y su propia situación financiera, relacionándola directamente con la crisis del poder adquisitivo que estamos atravesando”, destacó Todd Belt, profesor de la Universidad George Washington.
No resulta claro si el presidente “lo tendrá en cuenta e intentará resolver este asunto lo antes posible, o si, por el contrario, se implicará a fondo”, comentó a la AFP.
En los últimos días, algunas versiones mencionaron la posibilidad de una campaña militar breve e intensa tras las elecciones, impulsada en particular por el primer ministro israelí saliente, Benjamin Netanyahu, cuyo bando resultó vencedor en las elecciones legislativas israelíes, aunque sin obtener la mayoría.
El propio presidente estadounidense declaró este fin de semana estar dispuesto a asestar un “golpe contundente” a Irán. De hecho, Estados Unidos bombardeó una isla iraní el lunes.
Sin embargo, Sina Toossi, del Centro de Estudios Internacionales en Washington, adviertió que “una nueva escalada de gran envergadura podría desencadenar represalias iraníes devastadoras, provocar nuevas sacudidas en la economía mundial y, potencialmente, generar una rebelión abierta dentro de su propio partido”.
Una escalada con Teherán no ofrece “ningún camino claro hacia la victoria y corre el riesgo de arruinar aún más su presidencia”, agregó Toossi.












