Fujimori elogia la receta de seguridad de Bukele: “Es un faro de esperanza para Latinoamérica”

El País
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  • “La construcción de cárceles, que fueron erigidas además en siete meses, con medidas de seguridad absolutas. Eso es algo que por supuesto nos vamos a llevar al Perú” Keiko Fujimori.
  • La presidenta de Perú promete aplicar medidas severas contra el crimen pese a las denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos en las prisiones salvadoreñas.

La presidenta peruana, Keiko Fujimori, anunció este jueves en El Salvador que construirá nuevas cárceles inspiradas en el modelo de mano dura de Nayib Bukele y que pretende adoptar algunas de sus severas medidas de aislamiento y control de los reclusos. El anuncio se produjo después de que la mandataria recorriera el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel convertida en símbolo de la política de encarcelamiento masivo con la que Bukele ha combatido a las pandillas. Fujimori busca incorporar parte de esa estrategia a su ofensiva contra el crimen organizado en el Perú.

La lucha contra la delincuencia fue una de las principales promesas electorales de Fujimori. Sin embargo, tres meses después de asumir la Presidencia, el país andino sigue enfrentando una ola de asesinatos, secuestros y extorsiones. Su Gobierno ha creado recientemente un comando unificado de policías y militares para combatir la violencia criminal, que ya ha ejecutado sus primeras detenciones.

“El Perú y El Salvador son países distintos, pero el tema de la inseguridad y enfrentar organizaciones criminales internacionales nos lleva a recoger las cosas que sí podemos replicar”, afirmó Fujimori durante una conferencia de prensa conjunta con Bukele en la Casa Presidencial de San Salvador. “La construcción de cárceles, que fueron erigidas además en siete meses, con medidas de seguridad absolutas. Eso es algo que por supuesto nos vamos a llevar al Perú”, añadió.

La mandataria anunció que su Ejecutivo iniciará la construcción de dos nuevas prisiones en el Perú —una de ellas para delincuentes de alta peligrosidad—, aunque no precisó la fecha de inicio de las obras. “Construiremos algo parecido”, aseguró en referencia al Cecot. Fujimori también manifestó su interés por incorporar el programa penitenciario salvadoreño Cero Ocio.

Ambos mandatarios firmaron una declaración conjunta que establece una hoja de ruta para la cooperación bilateral en seguridad, educación, salud y fortalecimiento institucional. Fujimori aseguró que las iniciativas recogidas durante su visita serán evaluadas de acuerdo con la legislación peruana: “Todas estas iniciativas serán analizadas dentro de las leyes de nuestro país, dentro de nuestro sistema, pero sin duda hay muchas cosas que nos llevamos”.

Bukele ofreció compartir con Lima su receta contra el crimen, aunque advirtió de que las estructuras delictivas de ambos países son distintas. “Ellos decidirán qué desechar, qué tomar en cuenta, qué aplicar y en qué medida aplicarlo”, sostuvo.

Durante el recibimiento oficial se desplegó todo el protocolo: enormes banderas peruanas sobre la fachada de la residencia presidencial, escoltas del Ejército y una alfombra roja a lo largo de la escalinata principal. Fujimori, vestida con un traje verde olivo, posó sonriente junto con Bukele ante las cámaras mientras un grupo de alumnos del Complejo Educativo República del Perú agitaba banderas de ambos países.

Horas antes de la ceremonia, Fujimori había visitado la megacárcel construida por Bukele en Tecoluca, al este de San Salvador. Una caravana de camionetas escoltadas por policías motorizados la condujo hasta el complejo, resguardado por soldados armados con fusiles de asalto. La presidenta peruana, vestida con pantalón caqui, camisa blanca y gorra, fue recibida por el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro; el de Defensa, René Merino Monroy; y el director del penal, Belarmino García.

Según un video de 16 minutos difundido en la red social X por la Secretaría de Prensa de la Presidencia salvadoreña, la visita comenzó con una reunión en la que las autoridades locales expusieron el funcionamiento del penal y su estrategia de seguridad. Fujimori aprovechó el encuentro para explicar que su Gobierno pretende utilizar las facultades legislativas recién otorgadas por el Congreso peruano para clasificar a las organizaciones criminales como grupos hostiles o terroristas. “Hay que nombrarlos así, como lo que son, para luego tener todos los mecanismos legales para enfrentarlos, arrinconarlos y ponerlos en prisión”, afirmó.

Acto seguido, la mandataria expresó su entusiasmo por el modelo salvadoreño: “Por eso es que recibimos con mucha alegría la invitación del presidente Bukele para conocer lo que se viene haciendo ya aquí en El Salvador de manera exitosa”. Fujimori elogió así una política de seguridad que ha debilitado a las maras, pero que acumula graves denuncias por detenciones arbitrarias, torturas y muertes bajo custodia, documentadas por organizaciones internacionales de derechos humanos.

Posteriormente, los funcionarios guiaron a Fujimori por los controles de acceso, donde le mostraron los escáneres corporales y los equipos de inspección de equipajes. La mandataria se interesó por los detalles técnicos mientras recibía las explicaciones del personal. El recorrido incluyó también una visita a la armería de la prisión, donde se custodian los fusiles de los agentes de seguridad.

Fujimori viajó acompañada por cuatro ministros, entre ellos los titulares de Interior y Justicia. Sin embargo, en la delegación llamó la atención una ausencia relevante: la del presidente del Instituto Nacional Penitenciario, el organismo encargado de administrar las cárceles en Perú. La mandataria pretende erigir prisiones similares al Cecot en tiempo récord, pero viajó a El Salvador para conocer su funcionamiento sin el máximo responsable del sistema penitenciario peruano.

Durante la comparecencia ante los medios, Fujimori reiteró sus elogios hacia su anfitrión. Aseguró que Bukele ha devuelto a los salvadoreños “la paz, la seguridad y la libertad de poder volver a caminar en las calles sin miedo”, y calificó a El Salvador como “un faro de esperanza para Latinoamérica”. La mandataria describió además el Cecot como el “emblema de paz y orden” del país centroamericano.

Fujimori reconoció haber quedado impresionada por el régimen de aislamiento impuesto a los reclusos. “Hoy en el Cecot hemos visto cero visitas, cero comunicación”, afirmó, al tiempo que se refirió a la restricción de la alimentación de los internos admitiendo que eran medidas “muy fuertes, drásticas en algunos casos”. No obstante, las defendió apelando a la seguridad general. “Aquí lo que se busca, si es que hay que escoger y elegir, es velar por los derechos humanos de las personas inocentes, de las personas de bien”, concluyó. “En el Perú estamos llevándonos muchas de estas ideas para la construcción de nuestros siguientes penales”, prometió.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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