A 450 años del natalicio de William Shakespeare

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El dramaturgo inglés nació en 1564. Una celebración por un hombre que sigue vivo en sus obras.

Han pasado 450 años desde que Shakespeare nació, y sigue vivo. Hamlet y Romeo y Julieta, dos de sus obras más conocidas, vuelven al teatro cada año, en diferentes idiomas, en distintos lugares del mundo.

En un sondeo que el British Council divulgó esta semana, en la que preguntaron a cinco mil adultos en países como India, Brasil, Alemania, China y Estados Unidos, al dramaturgo lo eligieron como un ícono británico. 

El de mayor reputación, más que la Virginia Woolf, Jane Austin y Charles Dickens. Incluso, más cercana a esta época, y con todo el juego mediático a su favor, Shakespeare, con tantos años encima, quedó por encima de J.K. Rowling. El “ser o no ser. He ahí la cuestión”, la cita de la escena I de Hamlet, es considerada entre las más famosas de la literatura universal.

“Es la invención del humano. Nadie retrató como él el alma humana, con todas sus complejidades y contradicciones, sus traiciones, su codicia, sus ingratitudes eternas. Él no solo retrató a los villanos de su época, sino a los de ahora, porque la villanía es consustancial al ser humano”, explica el crítico de teatro Ramiro Tejada.

Sus puestas en escena hablan de lo humano, de las pasiones y eso trasciende los tiempos y lo hace universal. El amor y el odio están en todas partes. 

Para Farley Velásquez, director del teatro La hora 25, que ha hecho cinco montajes, algunos críticos, ortodoxos y escritores lo han puesto inalcanzable y no debe ser así, porque habla de todos. “Uno puede ver a un Romeo y Julieta en un barrio popular de Medellín, puede ver al Rey Lear en cualquier manicomio y ver a cualquier Claudio, Ricardo III, estos hombres villanos del poder en cualquier gobierno tiránico y opresor en el mundo, entonces yo creo que Shakespeare tiene esa actualidad, porque habita dentro de nosotros”.

Las obras de Shakespeare han pasado por el cine, la danza, el teatro. Hamlet es quizá la más representada, precisa Farley, porque es un personaje de la condición humana. “Es quizá el individuo que enfrenta la masa, representa el ser que piensa, que no soporta más la opresión, que le hace resistencia al pensamiento de la masa, que se enfrenta a los villanos, a la injusticia, que se construye como individuo. Hamlet sigue siendo muy importante, porque es la recuperación del individuo como un ser pensante, como un hombre que puede decidir sobre sí”.

Todo un personaje
Dicen que Shakespeare nació un 26 de abril, pero la fecha no es exacta. Los datos históricos que se conocen son escasos. Se conserva un documento de bautismo de la iglesia de Stratford-upon-Avon, lugar donde nació, que señala que el 26 de abril de 1564 se registró un Guilielmus Johannes Shakespeare. Puede que haya nacido ese día o que solo lo hayan bautizado. Algunos dicen que nació fue el 23, que coincidiría con su muerte en 1616.
Los pocos datos han hecho que, durante todos los siglos, casi como una herencia, se especule sobre su identidad. Los que conspiran dicen que quien escribía era Edward de Vere, un hombre ilustrado, de muchos viajes, que tenía más mundo para escribir los dramas. El escritor de teatro, en cambio, era humilde y de no mucha educación. No con las posibilidades de un aristócrata. Otros han dicho que quien escribió fue Francis Bacon, el filósofo y político. 

Muchos, no obstante, lo defienden y argumentan que los pocos documentos que se tienen son más que los que hay de otros escritores de su época.

“No existe duda de que Shakespeare escribió las obras que se le atribuyen. Cualquiera que piense lo contrario necesitaría desacreditar una gran cantidad de evidencias”, contó a Efe Paul Edmondson, investigador de la Shakespeare Birthplace Trust.

Ramiro está de acuerdo. “Puede pensarse como una invención colectiva, pero en el verso siempre está ahí, con una identidad. No hay una fisura en el lenguaje, un extrañamiento para decir, este no es”.

Farley expresa que, de todas maneras, se ha convertido en un mito. Al fin y al cabo no hay nadie vivo que lo haya conocido. “Era un gran observador. Lo que le contaban, lo que veía. Creo que hablaba con miles de seres humanos, prostitutas, ladrones, villanos, que le dieron vidas e historias para contar”.

Han pasado 450 años y, aún, Shakespeare está en el teatro, sin una arruga. No es un fantasma. Es el dramaturgo, el que hizo que en Macbeth se diga, “la vida es cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no tiene ningún sentido”.