Cameron:Bolivia sigue siendo un país extractivista y explotador

0
56

“No creo que sea posible encasillar a Bolivia en un sistema conceptual abstracto. Para entender Bolivia hay que conocer su estatus de país sui generis”, asegura Maxwell A. Cameron, doctor en Ciencias Políticas.

 

El académico canadiense y autor de varios estudios, incluidos algunos sobre Bolivia, visitó Cochabamba, presentó sus últimas publicaciones y dio conferencias magistrales invitado por el Centro de Estudios Superiores Universitarios, de la UMSS.

Conversó también con Los Tiempos sobre la coyuntura política de América Latina y de Bolivia.

 

-Varios países de América Latina optaron por dar un giro a la izquierda hace unos años. ¿Qué pasa ahora en el continente?

-El giro a la izquierda no empezó con (Hugo) Chávez, sino antes. Empezó con movimientos sociales muy fuertes. Los zapatistas en México, en Cochabamba la Guerra del Agua. Esas movilizaciones sociales fueron las que crearon las condiciones para que puedan emerger Gobiernos elegidos democráticamente, ciertamente con rasgos de izquierda.

Estos Gobiernos, en lugar de seguir una agenda neoliberal, plantean la necesidad de atender más directamente los reclamos sociales y, obviamente, de elaborar nuevas constituciones. Eso lo hemos visto en Venezuela y Colombia. Sin embargo, creo el giro a la izquierda ha sido más amplio. El proceso bolivariano también ha influido en Chile, en Brasil y Uruguay.

Nosotros rechazamos de principio la idea de que hay una izquierda buena y una mala. Ése fue un argumento que planteó el mexicano Jorge Castañeda.

La izquierda mala era antidemocrática, estaba en contra del mercado, irresponsable y populista. En tanto, la izquierda buena era Michelle Bachelet, Tabaré Vázquez y Luiz Inacio Lula. Esta segunda era democrática, responsable y trabajaba con los mercados.

 

-¿En ese contexto el Gobierno de Evo Morales es de la izquierda mala o de la buena?

-Como investigadores nosotros rechazamos esa terminología. Las izquierdas reflejan las sociedades de las que emergen. La izquierda boliviana no tiene por qué ser igual que la chilena o uruguaya. Incluso cuando tienen ciertos rasgos comunes como Bolivia, Ecuador y Venezuela, se notan más las diferencias.

 

-Una vez que ha pasado esa ola donde han emergido las izquierdas que usted menciona, ¿Qué giros políticos se están dando actualmente en Latinoamérica?

-El proceso bolivariano llegó a su auge. Creo que ya estamos en un proceso post bolivariano. Ya no veo un proceso de expansión. No creo que existan movimientos sociales muy fuertes que puedan poner en agenda temas como cambio constitucional radical o refundación de la república.

Ahora vemos países como Chile, uno de los menos democráticos desde el punto de vista de la participación, con una constitución autoritaria y con un sistema electoral muy problemático. La misma (Michelle) Bachelet, una gran demócrata, reconoció la necesidad de un cambio constitucional. Seguramente lo va a hacer, pero dentro el marco de la institucionalidad chilena.

Hemos pasado de una etapa de efervescencia y radicalismo, a una de consolidar, fortalecer e institucionalizar los cambios.

 

-¿Cómo ve a los grupos de América y su relación con Estados Unidos?

-Creo que no he visto, en los últimos 50 años, un momento como éste en el que los países de América Latina tienen tanta independencia con relación a Estados Unidos. Están en un proceso de ganar su propia voz.

E internamente hay muchos intentos de integración. Desde la ALBA, la Alianza del Pacífico y otros. De hecho son iniciativas positivas, pero lo que es lamentable es que la institución multilateral clásica de la región: la Organización de Estados Americanos (OEA) está muy debilitada a falta de una sensación real de comunidad de intereses. Pero lo positivo es que América Latina se ha distanciado mucho de las líneas políticas de EEUU.

 

-Hay algunas voces que le dan poco tiempo al Gobierno de Venezuela y prevén la caída de Nicolás Maduro.

-No creo que haya ni transición presidencial, ni mucho menos colapso del régimen venezolano en el corto plazo. Pero en el mediano y largo plazo tiene que haber cambios porque no es sostenible el rumbo actual del Gobierno de Maduro.

 

-Pasando a Bolivia, qué lectura tiene sobre la actual coyuntura, marcada por el inicio de una campaña electoral.

-Bolivia es un país tan sui generis. Como alguien que hace estudios comparados, me interesa siempre el análisis de las diferencias que hay entre países.

En el caso de Bolivia lo que llama la atención es la estabilidad y el crecimiento económico por efecto de un manejo muy pragmático. Una estabilidad política que es igualmente sorprendente, a diferencia de otros momentos donde ha estado en peligro la propia integridad del país, por el conflicto con la media luna.

Hubo un momento anterior de mayor crisis donde no había sector alguno capaz de liderar el país, de sacarlo de la crisis. Daba la sensación de un país debilitado. Ahora veo un país con mucho prestigio, reconocido por sus éxitos y que ya tiene una plataforma para desarrollarse y proyectarse al futuro con mucha promesa. Claro que hay muchos errores y peligros en el camino. Hay que dejar en claro también que Bolivia es muy diferente de Venezuela.

 

-Hay una corriente que asegura que esta estabilidad económica se debe a los precios altos a nivel internacional de las materias primas que exporta Bolivia.

-En Latinoamérica hay dos países que tiene economías diversificadas: Chile y Brasil. Bolivia sigue siendo un país extractivista y explotador de recursos naturales con un desarrollo limitado de industria y tecnología. Creo que no es cuestión de decir “ha llegado la prosperidad y estamos bien”, éste es el momento para hacer grandes inversiones. No se trata de hacerlas a corto plazo motivados por fines políticos, sino de inversiones que permitan una diversificación y desarrollo de la economía.

 

-El país ingresa en una etapa electoral. Las encuestas le dan el triunfo al Movimiento Al Socialismo (MAS) y la oposición no logra consolidar una alianza fuerte.

-Dado que ya queda poco tiempo para las elecciones, creo que mucho ya no se puede hacer en términos de fortalecer a los partidos. Crear partidos fuertes es una tarea de largo plazo. El propio MAS ha emergido luego del colapso del sistema de partidos con una nueva estructura en base a organizaciones sociales.

Los partidos deben organizarse ahora, no esperar una crisis. Es una tarea cotidiana de largo plazo.

 

PERFIL  DE MAXWELL A. CAMERON

  • Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de California, Berkeley (1989); se especializa en estudios de política comparada, con enfoque en constitucionalismo y democracia. Su último libro, Strong Constitutions (Constituciones Fuertes) fue publicado por Oxford University Press en 2013.
  • Como parte de la Red de Investigación de la Democracia Andina, publicó Democracia en la Región Andina: Diversidad y Desafíos (Lima Instituto de Estudios Peruanos, 2010, redactado con Juan Pablo Luna).
  • Tiene además una larga lista de publicaciones sobre diversos temas.
  • Es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá. En 2011-12 fue investigador distinguido en el Peter Wall Institute for Advanced Studies en UBC, y en el 2013 recibió un premio Killam por excelencia en la enseñanza.