
El Mundial 2026 es conocido como el más transfronterizo en la historia y no precisamente por disputarse en tres países, sino porque de los mil 248 jugadores que participan, 286 eligieron representar a una selección distinta del país donde nacieron. El fenómeno no es nuevo, el colonialismo, las olas migratorias desde África hacia Europa, así como de América Latina hacia Estados Unidos han propiciado que equipos como Curazao, Marruecos, Francia e incluso México tengan elementos con doble nacionalidad.
Un informe de la Organización Internacional para las Migraciones publicado en 2026 señala que se estimaba que en 2024 había 304 millones de migrantes, el doble de lo que se registró en 1990.
“Si bien la mayoría de personas migran por elección propia, otras lo hacen por necesidad. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados calcula que, a finales de junio de 2024, el mundo acogió a 36.9 millones de refugiados”, indica el reporte.
También precisó que el corredor migratorio entre México y Estados Unidos sigue siendo el más grande del mundo, con alrededor de 11 millones de personas, mientras Europa es el principal destino de la migración africana.
Reglas y contextos
El ítalo-argentino Attilio Demaría fue el primer jugador en disputar un Mundial con doble nacionalidad. En Uruguay 1930, la primera Copa en la historia, fue subcampeón con Argentina y cuatro años después levantó el título con Italia como locales. Desde entonces, la FIFA ha ido adaptando las reglas de elegibilidad acorde a los contextos sociales de cada época.
Francia fue una de las primeras en no tener reparo en saltar a la cancha con un gran número de jugadores con doble nacionalidad. La corona que obtuvo en Rusia 2018 fue con el desempeño de 14 elementos con raíces africanas. Varios de ellos provenían de países que fueron colonias francesas como Marruecos, Camerún, Malí y Senegal.
La estrella mundial Kylian Mbappé, de padre camerunés y madre argelina, refleja el sistema al que recurrió Francia para impulsar a su selección, la cual disputa ahora la Copa del Mundo con 22 elementos de ascendencia africana.
Ese colonialismo europeo en distintos continentes y que perdura incluso en la actualidad en algunos lugares como Curazao, el cual es un país constituyente de Países Bajos, tiene un impacto en la formación de varias selecciones de este Mundial.
El propio Curazao es el principal ejemplo de las secuelas colonialistas. De los 26 seleccionados, 25 nacieron y se formaron como jugadores en Países Bajos, al tiempo que tienen ascendencia de la isla caribeña.
Marruecos es otro caso peculiar. Desde el Mundial pasado sorprendieron al conseguir el cuarto lugar del torneo tras aprovechar una diáspora de sus habitantes hacia Francia y España, considerados potencias en el futbol internacional y con una estructura de élite en la formación de jugadores. El capitán Achraf Hakimi, quien nació en Madrid, representa el éxito de esa estrategia.
Argelia apuntó ahora a un plan similar e incluso tuvo entre sus filas a Luca Zidane, hijo de Zinedine Zidane, histórico del representativo francés con ascendencia argelina y quien se coronó en 1998.
Las repatriaciones
Cabo Verde, que emocionó a miles de seguidores en el mundo con las atajadas del arquero Vozinha, recurrió a la repatriación de jugadores de ascendencia de la isla para formar una selección histórica con 15 integrantes que nacieron en el extranjero.
Incluso las nuevas estrellas también son parte de esta multiculturalidad. La joya juvenil Lamine Yamal es el eje de ataque de España, aunque también comparte raíces marroquíes por parte de su padre, mientras su madre proviene de Guinea Ecuatorial.
Erling Haaland nació en Inglaterra debido a que en ese entonces su padre jugaba con el Leeds de la Liga Premier. Sin embargo, su familia retornó a Noruega cuando él tenía 3 años de edad, por lo que formó un vínculo genuino con el país nórdico al cual decidió representar pese a ser consciente de que tendría menos posibilidades de tener el éxito en conjunto con los vikingos.
Michael Olise es otro de los casos más peculiares. El delantero nació en Inglaterra, donde fue desdeñado por las fuerzas básicas del Chelsea. Su padre es de origen nigeriano, mientras su madre es de ascendencia francoargelina. Con la posibilidad de representar a cualquiera de esos cuatro países, se decantó por Francia, una de las principales candidatas por el título.












