Petróleo vuelve a dispararse hasta 4% por la escalada entre EEUU e Irán y la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz

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Barco infringe ruta autorizada por Ormuz

El repunte del petróleo reactivó las preocupaciones por la inflación internacional. Una suba prolongada del crudo podría trasladarse a los combustibles, el transporte, la logística y los costos de producción.

Los precios internacionales del petróleo volvieron a subir con fuerza este lunes 13 de julio, después de que una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán pusiera en riesgo la frágil tregua alcanzada en Medio Oriente y reavivara los temores por el transporte de crudo y gas a través del Estrecho de Ormuz.

Los principales contratos petroleros llegaron a avanzar más de 4% durante las primeras operaciones de la jornada, según informó la agencia AFP. Más tarde, las ganancias se moderaron, aunque se mantuvieron por encima del 2%.

De acuerdo con Reuters, a las 9.55 GMT los futuros del Brent subían US$1,67, o 2,2%, hasta los US$77,68 por barril, mientras que el West Texas Intermediate —WTI— avanzaba US$1,59, o 2,23%, hasta los US$73 por barril.

El nuevo salto se produjo tras la renovación de los ataques durante el fin de semana. Teherán informó que había atacado instalaciones estadounidenses del otro lado del Golfo y volvió a afirmar que había cerrado el Estrecho de Ormuz.

Los Guardianes Revolucionarios de Irán aseguraron este lunes que también habían atacado bases militares de Estados Unidos en Kuwait y Baréin, según consignó Reuters.

Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, sostuvo que el estrecho permanecía abierto al tráfico comercial, a pesar de la declaración iraní y del ataque sufrido por un barco que, según Teherán, circulaba por una ruta no autorizada.

Por qué el Estrecho de Ormuz vuelve a estar en el centro del mercado

La preocupación de los inversores no se limita a la intensidad de los ataques, sino que se concentra en la posibilidad de que el conflicto afecte efectivamente el paso de embarcaciones por una de las rutas energéticas más importantes del mundo.

Antes del inicio de la guerra, a finales de febrero, por el Estrecho de Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.

Los primeros indicios mostraron una reducción de la actividad. El tráfico de embarcaciones cayó el domingo a su nivel más bajo en cinco semanas. De acuerdo con datos de la firma especializada Kpler citados por Reuters, apenas seis buques atravesaron el estrecho durante esa jornada.

“Los operadores navieros están adoptando un enfoque cauteloso y los movimientos entrantes se han ralentizado debido a las crecientes preocupaciones de seguridad”, señalaron los analistas de ANZ.

Giovanni Staunovo, analista de UBS, explicó que el mercado seguirá de cerca la cantidad de petroleros que ingresen en la zona.

“El foco seguirá siendo el número de petroleros entrantes, ya que una cantidad menor podría afectar a la producción”, sostuvo el especialista, citado por Reuters. En ese escenario, agregó, los precios incorporan tanto una prima de riesgo como la posibilidad concreta de interrupciones en el abastecimiento.

La amenaza sobre Ormuz también volvió a poner bajo presión el acuerdo provisional firmado el mes pasado entre Estados Unidos e Irán, que buscaba reabrir plenamente el paso marítimo y avanzar hacia el final de la guerra después de otros 60 días de negociaciones.

La inflación vuelve a entrar en escena

El repunte del petróleo reactivó además las preocupaciones por la inflación internacional. Una suba prolongada del crudo podría trasladarse a los combustibles, el transporte, la logística y los costos de producción.

Ese escenario podría limitar el margen de los principales bancos centrales para reducir las tasas de interés e incluso obligarlos a mantener políticas monetarias más restrictivas durante más tiempo.

Fawad Razaqzada, analista de mercado de Forex.com, advirtió que el escenario podría deteriorarse con rapidez.

“Se puede imaginar fácilmente que la situación se descontrolará bastante rápidamente”, afirmó, según AFP.

El especialista sostuvo que la retórica podría moderarse, aunque por el momento los operadores están obligados a contemplar los escenarios más adversos.

Sin embargo, algunos analistas consideran que el petróleo difícilmente repita los máximos registrados tras el inicio del conflicto, el 28 de febrero.

Fabien Yip, analista de IG, señaló que el regreso del crudo a los niveles previos a la guerra reflejaba que los mercados habían apostado por un desenlace favorable del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. La nueva escalada, advirtió, dejó en evidencia la fragilidad de ese supuesto.

“A corto plazo, la prima de riesgo debería mantener los precios sostenidos”, explicó. No obstante, consideró poco probable que se repita el repunte anterior, debido a la lenta recuperación de la demanda y a una oferta internacional todavía abundante.

Entre los factores que podrían moderar las subas aparecen la liberación de petroleros varados y la ampliación de las cuotas de producción de la OPEP+, que agregará más barriles a un mercado con perspectivas de sobreoferta.

La alternativa de los oleoductos

En medio de la tensión, los mercados también analizan cuánto petróleo del Golfo podría transportarse por vías alternativas sin atravesar el Estrecho de Ormuz.

Goldman Sachs estimó que la ampliación de la capacidad de los oleoductos de Medio Oriente podría proteger de futuras interrupciones a más del 60% de las exportaciones petroleras que la región registraba antes de la guerra, aunque ese escenario recién podría concretarse hacia finales de 2028.

Según la proyección base del banco, citada por Reuters, la capacidad de los ductos que evitan Ormuz aumentaría en 3,8 millones de barriles diarios para finales de 2027.

La capacidad adicional alcanzaría los 7,3 millones de barriles diarios hacia finales de 2028, lo que elevaría el volumen total efectivo de transporte alternativo a más de 14 millones de barriles por día.

En el corto plazo, sin embargo, la capacidad para eludir el estrecho sigue siendo limitada, por lo que cualquier alteración en la navegación puede tener un impacto inmediato sobre los precios internacionales.

Fuerte caída de las tecnológicas asiáticas

La escalada geopolítica coincidió con una jornada de fuertes pérdidas en los mercados asiáticos, especialmente en Corea del Sur, donde el índice Kospi llegó a retroceder 9%.

La caída estuvo liderada por las empresas tecnológicas, afectadas por una nueva ola de ventas ante las dudas sobre las elevadas valuaciones del sector y las millonarias inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.

Las acciones de SK Hynix se desplomaron más de 15% y extendieron una racha negativa que llevó al fabricante de chips a perder cerca de 40% desde el récord alcanzado el mes pasado.

La baja se produjo pese a que los títulos de la compañía que cotizan en Estados Unidos habían subido casi 13% durante su debut en Nueva York, después de una colocación récord de acciones por US$26.500 millones.

Su competidora Samsung también sufrió una caída superior al 10%.

Las pérdidas alcanzaron además a la Bolsa de Tokio, donde las compañías tecnológicas Advantest y Tokyo Electron registraron fuertes retrocesos. El Nikkei 225 cerró con una baja de 1,9%.

El índice compuesto de Shanghái perdió 2,1%, mientras que Hong Kong logró terminar la rueda con una mejora de 0,2%. Las bolsas europeas, en tanto, mostraban movimientos más moderados.

Además del conflicto en Medio Oriente, los inversores se preparan para una nueva temporada de resultados corporativos, que será seguida de cerca para evaluar las perspectivas del negocio de la inteligencia artificial.

Durante esta semana presentarán sus balances el fabricante taiwanés de semiconductores TSMC y la empresa neerlandesa ASML, especializada en equipos para la producción de chips.

También se conocerán los resultados de varios de los principales bancos de Wall Street, entre ellos JP Morgan, Bank of America y Goldman Sachs.

Los informes serán analizados en busca de señales sobre la sostenibilidad de las valuaciones tecnológicas, el nivel de inversiones en inteligencia artificial y el impacto que una nueva suba del petróleo podría tener sobre la inflación, el crecimiento mundial y la política monetaria.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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