Wara: La banda que cambió la historia de la música en Bolivia

Por: Juan Carlos Ponti
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Wara

Los orígenes de la banda, su increíble habilidad para lograr el sincretismo entre el hard rock y el rock progresivo boliviano. Los álbumes Maya y Paya que revolucionaron el concepto de la música fusión en Bolivia. La presente nota fue publicada en la revista Metro en octubre de 2008.

 

El nombre dice mucho.  Delante de los cinco músicos corría una historia. Detrás de la puerta que se abre muy lentamente, surge en medio de un reflector que alumbra la voz suave, melodiosa y algo afeminada de uno de los cantantes que decoró con su voz al rock progresivo boliviano. La imagen que alumbra detrás del gris del día marchitado por las nubes frías que tocan el cielo.  Los vasos sobre el suelo y los instrumentos recostados contra objetos indistintos de la sala.  La inefable vocecita persigue en el mismo tono que lo hace a uno preguntar:  por qué ha desaparecido de las estaciones de radio. Qué pudo haber pasado con este fenómeno que duró largos 20 años y después se diluyó en el tinte de la tarde. La puerta de la habitación permanece entreabierta. Los músicos evocan el pasado. Sus orígenes. Los recuerdos son cálidos y el reflejo de la luz que bordea la escena es cada vez más intensa. El rastro de un cigarrillo de marihuana encendido en un cenicero enorme que sirve a la vez para colocar pulseras, aros y atavíos que alguna vez fueron de alguien.

El humo sube denso en medio de la luz blanca. El grupo se formó con el mismo nombre que aparece en una página en la web. Wara en aimara, quiere decir estrella.  Fue en la década de los 70’ cuando sonaba el rock en La Paz.  Los grupos nacionales tributaban con fecundo empeño a Led Zeppelin, Uriah Heep, Yes, Alice Cooper y a otros. La década de los 70 abarcaba un repertorio de bandas que dispararon nuevas experiencias. Primero, el blues de olor negro de y raíces afroamericanas; dio paso al rock. La contracultura comenzaba a desarrollarse sin que el poder político pudiera impedirlo. Los hippies regaban los campos de flores rebelados contra el sistema que a la larga se ha convertido en la trampa sigilosa de nuestros días.

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En Bolivia también germinaba entre los jóvenes la silueta de esa contracultura rebelde. En esa mezcla surgió Wara. El grupo onformado con la imitación sexista siguiendo la corriente, se dio cuenta que la fusión del rock con la música autóctona de orígenes indias haría la diferencias. Los Wara sintieron la necesidad de abandonar las fiestas citadinas para irse a vivir a un ayllu. Allá lejos de la civilización, estudiaron los orígenes de las culturas indígenas.

El primer encuentro de dos Wara en el tren

Dos de los Wara se conocieron en el trayecto de retorno de Buenos Aires a La Paz. Por separado, interesados en la experimentación musical se midieron frente a frente polvorientos en el tren de retorno; el tamaño largo del pelo, clavaron sus miradas. Ambos, admiradores de la música volvían del BA Rock de Buenos Aires.

La primera charla entre Dante Uzquiano y Omar León se dio mientras recorrían las estaciones de tren. En medio de las luces tenues del vagón de retorno a La Paz surgió la idea de volverse a ver para probar de hacer algo juntos. Nadie entonces podía vivir indiferente. Los Wara fueron el estimulante gestor cultural de aquella época que se enfrentaba a diferentes manifestaciones. Motivos sobraban para volverse a ver.

Ya en La Paz, a los dos músicos se les unieron el guitarrista Jorge Comori y el tecladista Pedro Sanjinés, quien más tarde les presentó al baterista Jorge Cronembold. Poco tiempo después se incorporó al grupo Carlos Daza. Comori decidió dejar el grupo que finalmente quedó conformado por Omar León, Dante Uzquiano, Pedro Sanjinés, Jorge Cronembold y Carlos Daza. Infelizmente poco después se produjo la segunda baja del grupo. Carlos Daza decidió decolar a los Estados Unidos.

Poco después se integró al grupo el cantante orureño Nataniel Gonzales. La afinidad de sus integrantes y sus composiciones gravitaban en el estudio del género “progresivo” para demostrar que Wara sería una banda enraizada. Grabaron su primer LP, Inca que “revolucionó la escena local con la fusión de la danza autóctona con el rock. El grupo maduró el rock sinfónico con melodías indias que no sonaba parecido a ninguna otra banda”, destaca el periodista Marco Basualdo en su libro ´Rock Boliviano, Cuatro Décadas de Historia´

El estilo era único.  “Las letras eran muy patriotas. Antes de este lanzamiento sacamos un disco de promoción formato 7”, dice desde una esquina la vocesita afeminada tratando de recordar el efecto de ese mismo álbum con su discografía: “El Inca”, “Realidad”, “Canción para una niña triste”, “Wara” y “Kenko”.

Resueltos a seguir adelante

“El Inca”, una placa discográfica de rock progresivo –con influencias de grupos como Uriah Heep, Yes, Pink Floyd- se lanzó en 1973 y fue seguida de una gira. El álbum antológico fue reeditado siete años más tarde. “Yo estaba convencido de que no se debía reeditar ´El Inca´ porque no podríamos superar la calidad del disco original”, destaca Carlos Daza que por tal motivo decidió alejarse de la banda.

Poco tiempo después Cronembold y León se sumergieron en una investigación en las comunidades andinas. “Mis estudios en el conservatorio nos llevaron a asistir a fiestas de música autóctona y grabarlas; como íbamos con chamarra de cuero y jeans no decían mister, nos miraban con desconfianza, como k´aras, pero poco a poco los comunarios se dieron cuenta de nuestra sinceridad”, comenta Cronembold. El propósito de los músicos era hallar en la música autóctona la identidad al rock nacional. Wara había pasado de la música a la exploración sobre su gente, su cultura y sus raíces.

Así nació “Maya”, el primero de la serie “Hichhanigua Hikjatata”, compuesto en el vocablo aimara que quiere decir “Ahora me vas a encontrar”.  “Era tiempo del rescate del ser boliviano y esa idea sigue vigente porque los bolivianos seguimos en el proceso de buscar nuestra propia identidad cultural”, dice Jorge Cronembold.  El mensaje era unívoco. “Ama tu raza que es hermosa, todos somos iguales y somos hermanos”, incide Uzquiano.  Para Omar León la obra era “el reflejo de la cultura boliviana y un trabajo que debía ser rescatado sin estilizaciones”. Wara tocó la novela “Raza de Bronce” de Alcides Arguedas

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La vivencia en el ayllu y las tradiciones

Para cuando los Wara graba el álbum “El Inca”, están inmersos en una corriente progresiva que combina rock, música clásica y folklore. A momentos estas voces recrean algunos giros al estilo Ian Guillan, aunque el resto de los instrumentos con el dominio de los teclados tratan de mantener estructuras refinadas. Lejos de parecerse a sus colegas sudamericanos Arco Iris o Los Jaivas, Wara desarrolla un estilo diferenciado sin asentamiento al folklore. La mayor parte de las letras están basadas en la obra de Arguedas.  A “El Inca” le sigue la exploración folklórica. “Maya”, “Paya”, “Quimsa”, “Pusi”, “Pesca”, “Sojta”. La numerología aimara.

Dante Uzquiano sintetiza: “Siempre hicimos lo que debíamos hacer. En su momento hicimos rock, pero luego vino la inevitable fusión con el folklore”. Por entonces la escena local estaba dominada por bandas de influencia foránea como Black Birds, Steppen Stones, Black Stones, Los Tennyson, Red Socks, Splendid, The Flingstones, Four Star, The Sharks, The Dalton’s Los Grillos, The Donkeys, 606, The Thunders, Loving Dark’s o Climax.  “La mayoría tenía nombre en inglés por eso para nosotros, era una necesidad tener un nombre y estilo que nos diferencie, elegimos Wara”.

La segunda parte de la entrevista

Jorge Cronembold llega puntual a la cita, cinco minutos después aparece Omar León, más tarde se suma al grupo Dante Uzquiano. Los Wara de hoy no guardan en el aspecto la intensidad de aquella habitación imaginaria del día anterior. Están sobrios. Llega el momento de hablar de su influencia universal.  Los músicos esperaron turno para tocar en conciertos de nivel internacional. Recuerdan algunas de sus giras por los Estados Unidos, Europa, Brasil, Argentina, Chile, Perú y otros lugares.

El movimiento fue intenso en Brasil, por ejemplo, tocaron para el festival de Música Popular Brasileña (MPB), premio que cada año se organiza en el país para destacar a sus mejores compositores. Los Wara estuvieron como artistas invitados. Alrededor se juntaron tantos músicos que influyeron en el movimiento generacional que se desató en la década de los 70’.

Metro: Lo sorprendente de ustedes es el giro del rock como influencia foránea a un rock de influencia localista muy marcada.

Dante Uzquiano: En sí Wara se compaginó como grupo de rock, de acuerdo a la generación de oro desde Woodstock. La mayoría de los grupos de música moderna popular se hacían de la forma corriente de imitación; en Bolivia la corriente del rock argentino había pegado mucho, así como la de grupos norteamericanos. Nosotros nos iniciamos en el rock clásico inglés: Deep Purple, Led Zeppelin, Uriah Heep, Black Sabbath, Jetro Tull, aunque algunos de nosotros ya habíamos tenido roce en conservatorios de música. Yo cantaba desde niño música selecta, con los alcances de mi voz y el ingreso de los Beatles marcaron una nueva etapa en virtuosismo. Las imitaciones musicalmente hablando eran perfectas, pero nuestro deseo era hacer música propia y comprometida con el país y el movimiento naciente.

Metro: ¿Todos coinciden en el mismo pensamiento?

Omar León:   Claro, nosotros somos nacidos poco después de la revolución del 52’. Somos el producto de ese cambio. Ya en junio de 1973 se conoce el manifiesto del Movimiento Túpac Katari, en Tiwanaku y en abril sale el disco ´El Inca´ que no es otra cosa sino la musicalización del manifiesto de Fausto Reynaga. Quiere decir que nuestra música no es fortuita, responde al producto del cambio. Cuando nosotros entramos a la escena musical se vivía con intensidad el proceso del indianismo. Nuestra lectura era plasmar el cambio, si bien electrónicamente un par de años más tarde con instrumentos nativos, una fusión que desencadena la música alternativa que proponemos.

Metro:  Esa manifestación muy particular en ustedes era una respuesta al grito ´todos somos los hippies´; ellos en Woodstock, nosotros en Tiwanaku, ¿era eso?

Omar León: No, no fue tanto así. Ha sido un proceso, yo diría una guía de mi generación con la de los jóvenes indígenas que comienzan a llegar del campo después de la Reforma Agraria a modo de integrarse a una realidad conceptual urbana. Cabalmente la salida de nuestro primer disco y la fundación del partido Katarista en Tiwanaku, es una respuesta a ese cambio. Ese movimiento era político, ojo; no era un movimiento de hippies.

Jorge Cronembold: Fue una coincidencia.

Omar León: Una conyuntura.

Metro: Pero, los orígenes del movimiento no se lo pueden sustraer a un contexto interno, sino más bien a un factor internacional de cambio gradual de rebeldía y protesta; un cambio en la forma de pensar y concebir el mundo y la música como el principal elemento del cambio.

Dante Uzquiano: En nuestro caso, no adentramos a valorar lo nuestro, nuestros ancestros, nuestros orígenes.

Metro: ¿Cuál fue el resultado?

Dante Uzquiano: Somos los precursores del movimiento que está viviendo el país; más aún, con los movimientos indígenas que se han comenzado a darse a nivel mundial; tanto así que como cultores de este movimiento estábamos haciendo una guerra.

Metro: Pero contra quién esa guerra, porque ustedes no tocaban para públicos diferenciados, lo hacían también para la burguesía, para las clases acomodadas que los escuchaban.

Dante Uzquiano: Eso es lo que se ha creado alrededor nuestro. Wara fue un grupo pionero en hacer denuncias; los malos manejos y el salvajismo.

Metro: ¿Tuvo Wara la capacidad de influir en la escena internacional de la época?

Dante Uzquiano: Claro, junto a otros músicos como Caetano Veloso y Milton Nacimento en Brasil, con los movimientos ´Marcha de la Bronca´ en la Argentina.

Metro: ¿Cuál es su opinión sobre ese periodo que se vive particularmente en América Latina, buscando una respuesta a cierto tipo de violencia política que ejercían las dictaduras en varios países?

Omar León: Ha habido eso como un movimiento mundial. Nos ha ocurrido también a nosotros y a todos los que estábamos sumergidos en la música de esa época. Pero quisiera referirme a tu anterior pregunta. Wara sí influyó generacionalmente. Creo que provocamos un giro sobre todo en la forma tradicional de percibir los acontecimientos musicales en el uso que hacemos de nuestros instrumentos nativos, casi prohibidos hasta entonces. 

Dante Uzquiano: Y no sólo eso, también en la utilización de la hoja de coca.

Metro: ¿Se consideraron un grupo de músicos revolucionarios?

Jorge Cronembold:  En la parte de la música, la revolución que hemos hecho era la búsqueda de nuevas sensaciones y armonías. Al buscar la música autóctona provocamos una revolución musical.

Metro: ¿Cuál fue su mejor momento?

Jorge Cronembold: Los discos ´Maya´ y ´Paya´, obras que dan pie a más. Lo que hemos visto es harto, pero lo que hemos mostrado es poco. Hay un material increíblemente grande y rico. Hay mucho por hacer todavía.