45% de estudiantes de la UMSA abandonaron clases por factores económicos

Por Reyna Isabel Tapia Aranda
0
102
UMSA

Abandonar, posponer o continuar sus estudios, la encrucijada de los universitarios por la pandemia

 

Dat0s promovió una consulta para saber cómo la denominada “nueva normalidad” afectó el desempeño de los universitarios después del encapsulamiento por la Covid-19.

Es indudable afirmar que la pandemia ha cambiado la manera de vivir, trabajar, interactuar y estudiar de las personas. Desde el momento que inició el confinamiento tanto docentes como estudiantes están tratando de reajustar sus vidas y la manera de enseñar – aprender en lo que los expertos llaman “una nueva normalidad”; que es definida como el tiempo en el que las personas realizan sus actividades diarias aplicando medidas sanitarias para evitar contagiar o contagiarse.

Hablando específicamente de la educación superior, la pregunta es: ¿Cuándo volveremos a las clases presenciales para realizar nuestras actividades diarias con “normalidad”? ¿Estamos lejos o cerca de que esto ocurra?

En las universidades de la ciudad de La Paz aún no se pre visualiza el regreso a las clases presenciales o a una normalidad como la vivíamos antes. Sin embargo, la revista dat0s fue a consultar al área administrativa de las siguientes universidades: UMSA, UPEA, USFA, EMI y UNIFRANZ. En el caso de la Universidad de San Francisco de Asís y la Universidad Pública de El Alto se estableció que las clases serian totalmente virtuales en lo que resta del año, sin excepciones. En la Escuela Militar de Ingeniería y la Universidad Franz Tamayo se aclaró que a partir de la primera semana de septiembre las clases de materias como laboratorios serían presenciales, pero opcionales, con todas las medidas de bioseguridad.

A diferencia de las universidades antes mencionadas, el Rector de la Universidad Mayor de San Andrés, informó que se descartaba el regreso a las clases presenciales en lo que queda de la gestión 2021. Sin embargo, él mismo mencionó que consideraba importante que carreras como Medicina o Ingeniería regresen a clases semi-presenciales, por lo que en el mes de septiembre se plantea el pronto regreso a clases prácticas como talleres o laboratorios de las diferentes carreras de la casa de estudios.

 

Los factores económicos y tecnológicos que tuvieron que superar los universitarios

Se pudo evidenciar los esfuerzos de cada universidad para retomar actividades. No como antes, sino mejor, con todas las medidas de bioseguridad. No obstante, antes de querer llegar a este punto, los universitarios tuvieron que superar diferentes factores económicos y tecnológicos en el momento de aprender en las distintas universidades de La Paz, Bolivia y el mundo.

 En primer lugar, económicos, porque desde el inicio del enclaustramiento o educación virtual se evidenció una masiva deserción en la educación superior. Tan solo en la Universidad Mayor de San Andrés un 45% de estudiantes abandonaron sus estudios por factores económicos, entre ellos el no poder pagar la conexión a Wifi o megas diariamente.

María Elizabeth estudiante de la carrera de Arquitectura de la UMSA nos comenta: “antes de la pandemia yo era una estudiante regular, pero no había dejado ni un año desde que terminé el colegio. En mi carrera de por sí, tengo que comprar harto material para mis prácticas, pero ya con el encapsulamiento mi mamá tampoco podía trabajar ni darme lo mínimo. No nos alcanzaba para la comida, menos para el Wifi ni mis materiales, entonces tuve que dejarlo no más y trabajar”, afirmó.

Los factores tecnológicos también tomaron importancia marcando la gran desigualdad que existe entre los universitarios. Esto debido a que no todos los universitarios cuentan con una computadora hasta el momento ni al encarar el encapsulamiento. Así nos lo cuenta Mario Vergel, estudiante de la carrera de Ingeniera de la Escuela Militar de Ingeniería, “En mi facultad casi todos tienen sus computadoras, pero aún así hacíamos nuestras prácticas en los laboratorios con todos los programas que necesitamos. Con la pandemia y el encapsulamiento todas las tareas teníamos que hacer en casa y como no contaba con una laptop. opté por dejar ese semestre, porque era totalmente necesario, además que mi familia se enfermó y teníamos otros gastos que eran prioridad”, aseguró.

 

En una charla realizada entre la revista dat0s y estudiantes universitarios de diferentes carreras y universidades se pudo identificar otros problemas al momento de enfrentar el encapsulamiento y las clases virtuales.

Gabriela Candia, estudiante de quinto año de la Universidad San Francisco de Asís nos comenta que la modalidad en la que los docentes desarrollaban sus clases durante el encapsulamiento eran demasiado monótonas, ya que al principio les costó a sus docentes adaptarse a la virtualidad puesto que ellos estaban aprendiendo a manejar los programas. También agregó que en la mayoría de sus clases sus docentes únicamente leían las diapositivas y explicaban muy poco.

Algo similar nos comenta Libert Vacaflor, estudiante de cuarto año de la carrera de Ingeniería Civil de la Escuela Militar de Ingeniería, añadiendo que la modalidad virtual le pareció pésima, ya que es una carrera que necesita la parte práctica, y virtualmente sólo podían ver la parte teórica. Asimismo, mencionó que desde el encapsulamiento hasta ahora sus calificaciones pasaron de ser buenas a regulares.

Ivon Viscarra, estudiante de la carrera de Ingeniería Civil de la universidad San Francisco de Asís, opina que no todos pueden pasar clases virtuales por la conexión y el dispositivo para conectarse, al mismo tiempo aseguró que todavía no quiere regresar a clases presenciales por la pandemia, el incremento de casos y además del miedo de contagiar o poner en riesgo a su familia.

Los tres universitarios concuerdan que para volver a clases debe vacunarse toda la población, no solamente universitarios y docentes, esto para que exista menos posibilidades de contagio, de llegar a una cuarta ola o de regresar al encapsulamiento.

Estas historias reflejan que, desde el encapsulamiento, los universitarios tomaron dos rumbos; abandonar y/o posponer sus estudios o continuar aprendiendo con diferentes falencias. De cualquier manera, la Covid-19 tomó desprevenidos absolutamente a todos, solo que algunos pudieron enfrentarlo de mejor manera que otros.

El punto medio de los que enfrentaron esta situación o se retiraron se hace evidente en los casos excepcionales; como el de Verónica Poma, estudiante de cuarto año de la carrera de Administración de Empresas – UMSA. Fue tal su singularidad al realizar esfuerzos académicos y económicos en el encapsulamiento que su docente Dalmir Aranda nos lo cuenta con alegría y admiración.

“En los meses de junio y julio dicté la asignatura de Evaluación ex post de proyectos (ECO 805), en la cual se tuvo 98 inscritos en la materia. Como corresponde el contenido de la misma abarca temas de proyectos, evaluación ex post y aplicativos de economías del bienestar con estadísticas inferenciales. Durante el primer examen la estudiante Verónica Poma, me escribió y me indicó que en algunos momentos la señal se su celular se perdía, como corresponde, mi persona le indicó que es de su responsabilidad tener todas las condiciones posibles para tomar una materia tan importante al concluir la carrera, ya que son estudiantes de último año, muy pronto a titularse.

Su primera evaluación ingresó justo a tiempo, la estudiante me llamó para confirmar y revisar su nota del primer examen, me pareció muy buen control de parte de ella. Para la segunda evaluación su examen ingreso justo en el tiempo establecido, me llamó la atención, por que siendo una estudiante responsable y viendo la calidad de sus respuestas con análisis econométricos, no era lo común. Finalmente, en la tercera evaluación, donde los estudiantes debían enviar su examen práctico en una hoja Excel, más sus laboratorios de la asignatura, la estudiante me escribió indicando que no lograba cargar todo el examen y laboratorio, por lo que no pudo entregar en el horario establecido.

Al ver esta situación, mi persona preguntó el por qué no había tomado todas las previsiones para esta última evaluación, tanto con la señal de internet, así como el envío del laboratorio, y me explicó que su familia era de la ciudad de Potosí, y ella se había trasladado a este departamento, a una población cerca de Llallagua, en la provincia Rafael Bustillos. Ella se encontraba en el campo, en pleno altiplano, trabajando y cuidando de sus padres. La estudiante afirmaba que esa zona no tenía señal, por lo que a la compra de sus datos buscaba un mejor lugar para ingresar a clases vía online.

Para probar lo que decía me envió una foto donde lo que se veía era unas hojas de carpeta con los apuntes de clases y como ella daba su examen con un celular, se pudo ver su entorno donde las paredes eran de abobe, con una ventana con vista a toda esta zona altiplánica. Grande fue mi sorpresa cuando me explicó que se había trasladado por el cuidado a su familia y los efectos de la pandemia. Por supuesto mi persona entendió esta situación particular, y aceptó la entrega del examen una vez llegado el mismo, con solo 10 minutos de retraso y entendiendo que no existía señal en el lugar”, concluyó el docente con una sonrisa en el rostro, no sin antes mencionar que la estudiante aprobó la materia con 86 puntos, una de las mejores notas en su asignatura.

Si bien existen experiencias como esta, que enaltecen el esfuerzo, sacrificio y determinación de muchos estudiantes que realizan una serie de malabares por llegar a ser profesionales a pesar de adversidades (como el encapsulamiento a causa de pandemia de Covid-19); existen otras experiencias (del 45 % de los estudiantes de la UMSA) que sintieron el peso determinante de las limitaciones económicas, sociales y de salud, para su postergación académica a pesar del empeño personal.