Dejaron todo en Río

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Creditos Foto: AFP

Más del 50 por ciento de la delegación boliviana ya tuvo su paso por los diferentes escenarios de los Juegos Olímpicos Río 2016 y como se anticipó los deportistas nacionales dieron lo mejor de ellos, pero ninguno logró la meta que se habían trazado.

Hasta ahora ya compitieron Carina García y Rudolf Knjinenburg en tiro deportivo, Martín Michel en judo, Óscar Soliz en ciclismo de ruta, Karen Tórrez y José Quintanilla en natación, y Marco Rodríguez en marcha atlética.

Pese a que ésta es la mejor representación que Bolivia pudo enviar a los Juegos Olímpicos, no fue suficiente para estar entre la élite del deporte olímpico y pelear por una medalla, un sueño que tal vez podría conseguirse si el apoyo como las becas de los Tunkas de la CBN y Suma Anatiri de Herbalife continúan.

Si bien existen deportistas que consiguen la hazaña y regalan a sus países una medalla olímpica con esfuerzo propio, el 99 por ciento de las preseas en los Juegos Olímpicos son el fruto de años y años de trabajo planificado, en el que además del sacrificio de los deportistas, existe un apoyo incondicional y miles de dólares invertidos.

Los deportistas nacionales, aunque sueñan algún día regalarle una medalla olímpica a su país, siempre tuvieron presente el nivel con el que llegaron a Río 2016, motivo por el que nunca prometieron una medalla, tal vez mejorar sus marcas y quedar entre los 20 o 30 mejores del mundo olímpico. Después de la primera semana de competencia de los deportistas bolivianos ninguno pudo conseguirlo. Sin embargo, para ellos nada terminó, sino inició, porque se trazaron volver a los Juegos Olímpicos en Tokio 2020.

Aunque la nadadora cochabambina Karen Tórrez fue una de las últimas en competir la semana pasada, iniciaremos este resumen con su participación, porque fue la más sobresaliente.

Tórrez volvió a marcar un hito histórico para el deporte nacional, al convertirse en la primera mujer boliviana en ganar una serie clasificatoria en unos Juegos Olímpicos. La sirena valluna venció la sexta serie clasificatoria de los 50m libre, con 26″16.

Aunque ese registro no le alcanzó para clasificarse a la semifinal, ni tampoco mejorar su récord absoluto (25″67), finalizó su participación con una enorme sonrisa. “La verdad, antes de tirarme al agua ya estaba contenta, fueron cuatro años que hice todo lo que tenía que hacer para llegar aquí, y si bien esperaba algo más de tiempo, salir en la pantalla es inolvidable, dejé a mi familia y todo lo que tenía en Bolivia para llegar a este momento; el deporte es así, ahora hay que volver y seguir trabajando para el futuro”, aseguró.

En Londres 2012, el velocista valluno Bruno Rojas ganó su serie eliminatoria en los 100 metros planos. Pero Karen es la primera mujer y la primera en natación.

Tras los Juegos Olímpicos volverá a Cochabamba, donde espera concluir su carrera de kinesióloga, y aún analiza cuál será su futuro deportivo.

La primera en competir fue Carina García y terminó en el puesto 44 entre 51 tiradores en la prueba de carabina de aire 10 metros, con una registro de 405,6 puntos en cuatro rondas. Este resultado no le permitió bajar su propio récord nacional, que es de 410,9, obtenido en el Mundial de Alemania 2015.

“No estoy tranquila, quería bajar mi marca. Creo que me jugaron mal los nervios”, dijo.

El siguiente fue Óscar Soliz, quien no pudo finalizar la prueba de ruta, fue retirado en el km 190, de los 253 que tenía el circuito, junto con el pelotón rezagado. Para el ciclista potosino fue muy complicado competir sólo, sin apoyo mecánico ni de abastecimiento. “Éste es un deporte de equipo, en el que te apoyas. Unos llevan agua y todo lo necesario para la prueba, mientras que yo tuve que abastecerme solo, es complicado volver al grupo”, aseveró, Soliz a tiempo de pedir más apoyo. “Sería lindo que el Gobierno apoye (…) como lo hace con el atletismo y estoy seguro que saldrían nuevos ciclistas”, señaló.

Soliz ahora tiene la mirada puesta en los Juegos 2018, a los que quiere llegar con una selección nacional.

El yudoca tarijeño Martín Michel fue el siguiente en entrar en acción. El boliviano poco o nada pudo hacer en el combate que sostuvo contra el cubano Asley González, que sólo necesitó de 90 segundos, de los 180 reglamentarios para imponerse al tarijeño en la división -90 kg.

Pero este combate era como la crónica de una muerte anunciada, porque el cubano era campeón mundial de 2013 y medalla de plata en los Juegos Olímpicos Londres 2012. González al final venció por 110-0 al tarijeño, tras hacer un ippon, al tumbarlo de espalda en el tatami a Michel.

“Fue una pelea bastante dura, contra uno de los favoritos al oro. Estos rivales viven del deporte, sus familias viven de eso, si ellos no consiguen una medalla su familia deja de comer, ésa es la diferencia con nosotros que seguimos siendo amateurs. Igual queremos más, quiero terminar mis estudios e irme al extranjero para profesionalizarme más, quiero volver en Tokio 2020”, dijo.

Rudolf Knijnenburg tampoco pudo avanzar en la prueba de los 50m de pistola. El cruceño hizo un promedio de 8.700 y una marca total de 522-4x para quedar en el puesto 41 de una prueba que tuvo a ocho clasificados a las finales entre 41 participantes. Knijnenburg no sobrepasó los 550 puntos, promedio que normalmente acumula en esta prueba. El tirador soñaba con ingresar a la final, como lo hizo en los Juegos Panamericanos Toronto 2015.

“No es un puntaje habitual, bueno así es el deporte. Di todo de mí, di mi máximo esfuerzo”, expresó Rudolf, que compite en sus segundos Juegos Olímpicos. Su primera participación fue en Atenas 2004.

Al día siguiente fue el turno del nadador cruceño José Quintanilla quien tampoco pudo lograr sus objetivos personales: bajar su mejor marca de 22″98, récord nacional absoluto en los 50 metros libre y quedar entre los 30 mejores.

Quintanilla terminó sexto en su serie con un tiempo de 23″35, ubicándose en la casilla 46 entre 85 nadadores.

“Se hicieron 23 segundos, no bajé la marca para llegar al récord nacional, no se dio, pero igual me voy tranquilo. Tenía alguna lesión, por eso considero que fue un buen resultado, pero hay que trabajar más. Fue emocionante ver amigos que no veía hace mucho acá, sentí que estaba en casa con esa tribuna llena de bolivianos. Hay un largo camino por recorrer todavía, estaba viendo premiaciones de Phelps el otro día y esa dorada se ve increíble, quiero verla brillando cerca de nuevo en Tokio 2020”, le dijo Quintanilla a los medios.

El último en competir fue Marco Rodríguez en marcha atlética, quien terminó en el puesto 45 entre 74 competidores, en la prueba de los 20 km, con un tiempo de 1h25’11”.

Si bien ese registró no le permitió terminar entre los 30 mejores como se había puesto como meta, ni tampoco le permitió bajar su récord nacional que es de 1h23’35”, obtenido mayo de 2015; pero significó su mejor marca del año, luego de haber parado el cronómetro en 1h26’35” en el nacional de marcha en Santa Cruz, 1h29’21” en el Challenger de Marcha en Chihuahua, 1h28’44” en la Copa Mundial de Marcha en Roma y 1h26’28” en el challenger de La Coruña, España.

“Hemos llegado a la meta, entre los 50 mejores, eso nos da un aliciente a los chicos que vienen en los días siguientes. Quiero agradecer a Bolivia y mi familia por el apoyo y ahora a pensar en el Sudamericano de septiembre”, dijo Rodríguez.

Ayer, la cochabambina Rosmery Quispe compitió en la prueba de maratón, pero su registro no está en el presente resumen, porque éste fue cerrado el viernes.

Finalizarán con la participación boliviana el viernes los marchistas Ronal Quispe en los 50 km y el equipo femenino de los 20 km, conformado por Ángela Castro, Wendy Cornejo y Stéfany Coronado.