Los corazones de león del boxeo

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Franklin “El Matador” Mamani ocupa el puesto número 8 de la Comisión Mundial de Boxeo. Tras ganar tres títulos internacionales en tres años consecutivos y haber obtenido en Noviembre de este año el Campeonato Continental, su objetivo es arrebatarle a golpes el título Intercontinental al filipino Manny Pacquiao.

Resulta una curiosidad dirigirse por el Coliseo Cerrado que lleva el nombre en honor a Julio Borelli, extinto cultor del deporte de genes italianos. ¡Que falta nos hace don Julio!,  gritarían los Corazones de León del ring que aguardan impacientes un espacio más cómodo para seguir ganando títulos sin que nadie advierta ni se moleste, en ciertas esferas, con el título de campeón Continental que acaba de ganar para el país uno de ellos. Cuando salimos del local, tras vencer una aldaba que cierra la puerta de metal de dos hojas, nos encontramos con un par de futuros boxeadores que están saltando unas cuerdas que aseguran en sus manos haciendo un movimiento inverso a las manillas del reloj. Uno de ellos es mujer. Sonríe mientras aprieta los dientes. “Nos falta espacio”, dice algo avergonzada. Esa queja que en otra ocasión podría resultar simplona, provoca sus propios efectos demoledores en estas circunstancias. Dentro de este espacio que ha quedado pequeño, no es más grande que un garaje, alrededor de treinta alumnos ejercitan con dedicación para ser los futuros campeones de box. Unos golpean las bolsas que cuelgan del techo, otros se sacuden de un lado a otro subidos a unos neumáticos gigantes facilitando el juego de cintura. Un ring añejo recibe en su piso de madera desgastada a otros intrépidos que dan golpes concentrados para evitar que corra sangre por alguna parte del rostro. La mesa que da al frente es la única que hay en el local. Encima papeles y fotocopias que denuncian esta triste arrogancia de ser campeón sin tener apoyo de nadie; consuelo sólo de los familiares y de amigos queridos. Estamos en esta especie de garaje que a la vez es gimnasio y sede de la  Asociación Departamental de Boxeo de La Paz (ADBLP). Nuestra visita a ese sitio se dividió en dos capítulos.

Primera parte. La mesa reservada para amontonar papeles estaba ocupada con la emoción de la narración que salía del alma. Ese día no estaba el principal actor, pero Walter uno de los nueve hermanos de “El Matador” Mamani, estaba recolectando antecedentes para no dejarse arrinconar contra las cuerdas en otra pelea no menos importante. Walter es presidente de la ADBLP. Días atrás, les había llegado una nota del Viceministerio de Deportes conminándolos a devolver un ring por suponer que había sido alquilado para fines extra deportivos. Los dirigentes a los que se les juntaban algunos boxeadores estaban entusiasmados en poder aclarar el asunto. “Nosotros no alquilaríamos nuestro ring ni por todo el oro del mundo”, decía en voz alta  uno de ellos para ser escuchado por el resto de los discípulos del box. La discusión no parecía algo banal. “Aquí hay falsedad material e ideológica de las autoridades del deporte y estamos dispuestos a probarlo”. El más entusiasmado era Jans “El Terrible” Barrera que la noche del 10 de Noviembre de este año había conquistado para el país el título Sudamericano de la Comisión Mundial de Box (CMB); el mismo día que Franklin “El Matador” Mamani, en la pelea de fondo, ganó el título de Campeón Continental. Dos títulos en una sola noche no era poca cosa, pero estaban siendo acosados para devolver un ring que había sido donado en 2009 por la embajada china en La Paz a la Federación Boliviana de Boxeo y trasferido a la ADBLP con toda la documentación pertinente que exhibía en sus manos Walter Mamani, sin montar mucho alboroto.

Segunda parte. Frank Mamani es el entrenador de Franklin y a la vez su hermano. Frank ha sido campeón Sudamericano de la misma disciplina en 2009. Apenas ingresamos por segunda vez al garaje del box, nos atiende y dice que “El Matador” ya ha llegado. Está ensayando el atuendo de campeón en el pequeño camarín construido en un rincón de la misma sala. De pronto aparece y se presenta con una sonrisa algo ingenua. Tiene escasos 23 años en los que lleva acumuladas peleas ganadas mientras ve que sus rivales caen de espaldas sobre la lona. Franklin “El Matador” Mamani estudia en la Academia Nacional de Policías (Anapol). Hasta ese día era difícil que conteste las llamadas entrantes de su celular porque se encontraba en exámenes. Pide por favor que si es algo urgente se le deje un mensaje de texto. En apariencia es recontra disciplinado y de voz ronca como el trueno. “Mis padres y mis hermanos me enseñaron a ser  disciplinado”, dice. Todo comenzó desde que era un niño. Los Mamani son una familia súper numerosa y unida. Franklin es el hijo menor del matrimonio entre Pablo Mamani Altamirano  e Inocencia Guarachi Calle. En total son nueve hermanos. “Mi padre y mis hermanos me enseñaron a golpear desde que tenía 4 años, golpeaba un saco de arena que mi padre y mis hermanos fabricaron en casa. Lo primero que aprendí fueron los golpes rectos, la guardia, los pasos (…) Mi sangre me llamaba al boxeo, me ha gustado siempre”. El padre también boxeador ya le había dicho desde muy pequeño que “la disciplina es lo más importante en el box. Si uno no entrena y no es disciplinado la pelea se le pone difícil”, le decía don Pablo a su hijo menor. Palabras que se le han quedado grabadas en su mente.

Franklin “El Matador” Mamani ya había ganado a sus 13 años un campeonato nacional amateur de novicios; no se ve al espejo sin la cara de un ganador. Los golpes, el sudor y el olor a cuero de los guantes rojos, son parte de una historia que construye a plan de puños. Aprendió que el mejor regalo para su pubertad teñida de ilusiones, era colocarse un par de guantes que admiraba cuando los puños de Mike Tyson golpeaban sacudiendo la cabeza del adversario. No se perdía una sola pelea del ídolo. Lo veía, disfrutaba sus peleas y quería ser igual que él. En la pared del local del tamaño de un garaje, hay fotos que recuerdan las glorias del boxeo. Joe Frazier, Mohamed Ali, Rocky Marciano y por supuesto el inconfundible perfil de Tyson con su controversial tatuaje de dragón en el rostro. “Hasta mis 20 años fui boxeador amateur con 246 peleas cumplidas; a los 13 gané el campeonato nacional de novatos, a los 14 participe representando al país en varios torneos internacionales, he ganado medallas de plata y bronce”. Fue el principio sin final. “Después mi padre y mis hermanos me entrenaron para el box profesional, me decían que era más resistente y fuerte. El box profesional es como ir a un árbol con hacha, hay que ir poco a poco hasta partir la madera. Gracias a Dios hasta ahora no he bebido, no he fumado nada. Estoy enfocado en el entrenamiento. Mi debut en el boxeo internacional fue frente a un chileno en una pelea disputada en La Paz y la gané por K.O en el primer round. Hasta ahora tengo cumplidas 14 peleas profesionales; una empatada, una derrota y las demás ganadas”, dice “El Matador”

La música de la película de Rocky suena a todo volumen detrás de nosotros mientras hablamos. En las paredes del local donde los Corazones de León se entrenan hay infinidad de afiches que están prendidos con clavos que han hecho saltar la pintura. Uno de ellos titula: “El Duro Camino a la Gloria – Histórico: por el título Continental de la Comisión Mundial de Boxeo”. Es el afiche de la última pelea celebrada el 10 de Noviembre en el Coliseo Cerrado de La Paz, en la que Franklin “El Matador” Mamani conquistó el título Continental de boxeo. La pelea estaba programada a 12 asaltos que  lo catapultaron a la gloria. Franklin recuerda que tuvo en sus manos la pelea en el sexto asalto pero el defensor al título, el ecuatoriano “Cheito” Flores aguantó hasta el final del combate. “El Cheito” no era una presa fácil. En la foto del afiche Franklin luce unos bigotes que dan la falsa impresión de una crueldad minúscula en su rostro.

Las pelas. Esa noche, como muchas otras en su corta carrera fue un delirio reproducido por los gritos que le llegaban desde la tribuna repleta de sus seguidores. El púgil erguido como león dispuesto a dominar con la mirada la expresión dilatada en el rostro del retador, cada vez que los golpes sacudían la piel. La única fijación en su mente era dar el siguiente paso para clavar el guante en la cabeza opuesta, mientras los gemidos de la multitud seguían alentando su huella. En la familia de los Mamani, los hermanos mayores son en realidad tres mujeres. Mercedes, Roxana y Yolanda. Franklin dice que lo cuidan y que Mercedes, la mayor, es la que más sufre cuando se sube al ring. “Llora, me pide que no sea frontal, que no vaya a buscar sino que me cuide, pero siempre voy a agradecer a Dios porque me dio el Corazón de León que me hace ir adelante, nunca retrocedo; así me rompan la cara”. La estrategia hasta ahora ha servido. En 2009 ganó el título Sudamericano de la CMB contra el argentino Raúl “Pepe” Balbi. En 2010 ganó el Título Latinoamericano también de la CMB al noquear en el tercer round al brasileño Idiosan Mattos y, recientemente, ha conquistado el campeonato Continental. “Somos una familia muy unida, siempre me están apoyando porque en el boxeo se necesita mucha ayuda en todo aspecto sobre todo emocional”, dice “El Matador”.

Las insatisfacciones. En el boxeo las glorias se reparten en proporciones similares con los fracasos. Franklin “El Matador” Mamani recuerda los momentos amargos. “Uno de ellos fue cuando el juez me robó la pelea que disputé por el título Intercontinental contra el francés  Sebastián Badani en Francia. “Las apuestas arrojaban victoria para el francés y que yo no iba a pasar del segundo round, pero le di la vuelta a la pelea. Badani cayó en el sexto round, estaba seguro de ganar pero el árbitro me robó la pelea. Ha sido la más importante de mi carrera en un estadio repleto de 35.000 personas. Fue la primera vez que un boliviano peleó en Europa y resistió los 12 asaltos”, relata con orgullo.

Cuando METRO decidió entrevistar a las autoridades del deporte para saber su opinión y los méritos del último de los Mamani, nos encontramos con una agresividad extrema en las respuestas. Se nos dijo que los Mamani andan hablando mal y que sus desafíos para obtener campeonatos no están reconocidos por ninguna asociación afiliada al boxeo internacional. Es otro de los momentos amargos de su carrera. “Nunca he recibido apoyo de ninguna autoridad, ni un peso. Toda la ayuda proviene de mi familia, de algunos amigos, de la directiva de la Asociación Departamental de Box”. El desmentido a las versiones difundidas por los funcionarios del Viceministerio de Deporte oídas por METRO se aclaran. El referí internacional de la pelea el colombiano Uriel Aguilera dice que Franklin “El Matador” Mamani es el legítimo campeón Continental.

El próximo objetivo de Franklin “El Matador” Mamani es ir a buscar al campeón mundial de la categoría Welter (66 kilos 900 gr), el filipino Manny Pacquiao. “Estoy entrenando desde ahora para esa pelea, es el objetivo de todos. Quiero llegar a ser campeón mundial. Estoy a dos pasos de disputar la corona Intercontinental. Sólo falta que la CMB designe el retador. Estoy en la  lista. Paquiao ha ganado bolsas por 45 millones de dólares. Quiero estar allí”.