No es el Dakar, es el infierno

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Foto: AFP

ARENA CALIENTE, MUCHISIMA TEMPERATURA, MAQUINAS QUE EXPLOTAN…

Un piquete fue lo de menos en la etapa de ayer de Chilecito a Tucumán. Los organizadores están preocupados porque a este ritmo no llega nadie a Valparaíso. Hoy se disputa la última etapa de la primera mitad, rumbo a Salta.

Hace seis años que el Dakar dejó el Africa para afincarse en Sudamérica, un territorio en el que los accidentes naturales son tan o más desafiantes que en el continente negro; el rally más duro del mundo cambió de territorio a causa de las amenazas terroristas que obligaron a suspender la edición de 2008, de manera que un piquete no tendría que amedrentar a los avezados competidores. Por eso, los organizadores no se preocuparon demasiado ante un inesperado piquete de productores tabacaleros que en Tucumán cortó la Ruta 38 y dificultó el paso de los camiones de asistencia. Una demora nimia frente a las enormes dificultades que están enfrentando los competidores en este Dakar modelo 2014.

Hubo un gran número de motociclistas y cuatriciclistas perdidos en el camino o muy retrasados, y para que pudieran llegar sin tantas preocupaciones a Tucumán, punto final ayer de una etapa de casi mil kilómetros de recorrido, los organizadores suspendieron la segunda parte del especial de ayer, de 205 kilómetros, y evacuaron a un grupo de los extraviados por medio de helicópteros.

La exigencia de la competencia, la extensión y el calor provocaron que varios pilotos se perdieran o tuvieran accidentes. El francés Cyril Despress volvió a perder más de 40 minutos, con lo cual ve alejarse las chances de ganar su sexto Dakar, en tanto que el portugués Paulo Gonçalves sufrió la explosión de su moto, producto del roce de la máquina con la vegetación seca. “Adentro de los trajes sentimos como 50 grados”, explicó el argentino Javier Pizzolito. “Cuando rodamos sobre la arena, es como correr en el infierno”, dijo la española Laia Sainz.

El piquete fue lo de menos: hay preocupación por el volumen de deserciones que ya registra la prueba, considerada como la más dura edición en Sudamérica. “De Rosario largamos 180 motos, pero de Chilecito estaban habilitadas para partir apenas 70, eso es más del 50 por ciento de abandonos”, repasó Pizzolito. La preocupación no es sólo humanitaria: es que Bolivia recibe este año, por primera vez, al Dakar, un derecho que compró para que las motos y los cuatriciclos atraviesen el salar de Uyuni, y a este ritmo no llegarán suficientes máquinas como para justificar el esfuerzo.

Por eso, se especulaba ayer, se reducirían notablemente las próximas etapas, para darles un respiro a los castigados participantes.

También tuvieron problemas los camiones y autos de asistencia y de equipos en la Ruta 38, con un piquete a la altura de la ciudad de Juan Bautista Alberdi, donde decenas de productores tabacaleros cruzaron semirremolques en reclamo del pago del subsidio al tabaco.

“Estuvimos once horas arriba del auto, muchísima temperatura, tanto para el físico como para el auto”, sintetizó Orlando Terranova (Mini), que quedó segundo en la general, a 31m46s del nuevo líder, Nani Roma (“fue una de las etapas más difíciles de mi vida”, aseguró el catalán), tras la penalización de una hora que sufrieron Nasser al Attiyah y Carlos Sainz por saltarse un punto de control. Otros argentinos: Federico Villagra (8º), Emiliano Spataro (17º), Juan Manuel Silva (26º), José García (33º) y Lucio Alvarez (35º).

“Esto es una ruleta rusa”, graficó el español Marc Coma (KTM), que pasó al frente de la clasificación de motos, y le sacó 41m10s al catalán Joan Barreda (Honda); Despress quedó octavo, a 1h23m30s; los mejores argentinos son Pablo Rodríguez (Honda, 34º) y Pizzolito (Honda, 37º). En cuatriciclos, el chileno Ignacio Casale lidera sobre el uruguayo Sebastián Lafuente y el polaco Rafal Sonik.

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