El desempleo baja levemente en Latinoamérica

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Latinoamérica y el Caribe finalizarían el año con un desempleo de entre el 6,2% y el 6,3%, lo que significaría una leve disminución respecto al 6,4% de 2012, según las últimas proyecciones conjuntas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “El primer semestre de 2013 no ha sido un período fácil para América Latina”, reconocieron ambos organismos del sistema de Naciones Unidas y lo vincularon al bajo dinamismo de la economía mundial, la mayor volatilidad de los mercados financieros y el debilitamiento de la demanda interna.

Durante la primera mitad de 2013, la economía regional se expandió el 2,5%, el menor ritmo desde la crisis mundial de 2009. Esta desaceleración redujo la demanda laboral. La generación de empleo asalariado había crecido en 2012 el 3,1%, pero en el primer semestre de 2013 se expandió el 1,6% en diez países relevados. De todos modos, el empleo asalariado aumentó su proporción en el conjunto del empleo en la mayoría de los países.

El menor dinamismo laboral no significó un aumento del paro porque se revirtió el aumento relativamente fuerte de la tasa de participación laboral de 2012. Es decir, hay desempleados que ya no buscan más trabajo, quizá estén resignados y, por tanto, ya no aparecen en las estadísticas del paro.

Así que se mantuvo la tendencia descendente del desempleo iniciada en 2004, aunque con bajas muy modestas. El índice pasó del 6,7% en el primer semestre de 2012 a 6,6% en igual período de 2013, aunque en Argentina, México y Uruguay aumentó de forma moderada.

En la mayoría de los países siguieron creciendo los salarios ajustados por inflación durante la primera mitad del año, sin bien con tasas algo más modestas que en el promedio de 2012. En Chile (más del 4%), Colombia y Uruguay (ambos, alrededor del 3%) se registraron los mejores aumentos de nómina, y después aparecieron Brasil y Panamá (ambos, con cerca del 1%). Los menores incrementos fueron los de México y Costa Rica, en ese orden. Pero esas alzas contrastan con la caída en Venezuela de más del 4% en un semestre en el que el bolívar sufrió una nueva devaluación. Los datos de Argentina no aparecen quizá por la CEPAL y la OIT prefieren no ajustar el salario por el índice oficial de inflación, que es menor a la mitad del que miden las agencias provinciales de estadística de este país.

La CEPAL y la OIT analizaron además las transformaciones de los sistemas nacionales de formación profesional y capacitación en América Latina y el Caribe, “que enfrentan nuevos desafíos en el contexto de los cambios económicos, productivos y tecnológicos en curso en la región que se expresan en una demanda más diversificada”. Los organismos reconocen, no obstante, que “se ha introducido una serie de innovaciones respecto a los contenidos, los métodos, las tecnologías utilizadas, la institucionalidad y la coordinación de la formación profesional”. “Un reto permanente de los sistemas nacionales de formación profesional consiste en su papel de contribuir a reducir las desigualdades que caracterizan los mercados laborales de la región”, dicen Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, y Elizabeth Tinoco, directora regional de la OIT. “Por ello es importante que estos sistemas se integren con otros instrumentos de las políticas del mercado de trabajo y que se desarrollen ofertas efectivas para fomentar la inserción laboral productiva de grupos que enfrentan obstáculos específicos. Una fuerza laboral con habilidades, competencias y conocimientos que se ajusten a la demanda, tanto de las empresas formales como del sector informal, y que respondan a las necesidades y preferencias de la población, es clave para reducir las brechas externas e internas de productividad en América Latina y el Caribe y avanzar hacia un desarrollo sostenible, resaltan ambas instituciones”, advierten ambos organismos.