Impacto económico del Dakar 2014 en Bolivia aún es incierto

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Los aproximadamente 20 millones de dólares invertidos por el Gobierno en el paso del Rally Dakar 2014 por Bolivia serán recuperados recién en los próximos años, como efecto multiplicador de la inversión realizada en la mejora de servicios e infraestructura de las poblaciones por donde pasó la competencia automovilística, según balance de la Asociación Boliviana de Viajes y Turismo (Abavyt).

Apenas concluyó el recorrido del Rally Dakar 2014 por el suroeste del departamento de Potosí, el ministro  de Culturas, Pablo Groux, estimó que el beneficio económico para el país fue de 61,8 millones de dólares. El viceministro de Turismo, Marko Machicao, acotó que el Rally Dakar, en tres días de competencia (12, 13 y 14 de enero), movilizó 245 mil turistas entre nacionales y extranjeros.

La presidenta de la Abavyt, Lourdes Omoya, señala que en la ciudad de Uyuni se esperaba alrededor de 60 mil visitantes, pero se recibió a 121.500 personas, más del doble; en Tupiza a 57.750; en Villazón a 47.800; en Atocha a 10.600 y en Salinas de Garci Mendoza a 8 mil turistas.

Según el economista Julio Alvarado, los datos sobre el impacto económico “no son confiables por el carácter exitista del Gobierno” y porque a un año y medio del Censo de Población y Vivienda no se dispone de estadísticas sobre la realidad social del país. Recomienda que para develar información seria y responsable sobre el impacto económico se debe hacer una verdadera evaluación de la competencia deportiva, porque su efecto no es sostenible en el tiempo.

Las estimaciones de Abavyt son más optimistas pues Omoya señala que “el Dakar ha motivado en Bolivia de manera excepcional el turismo interno, ya que el 92 por ciento de visitantes a los diferentes tramos de la competencia fueron bolivianos y apenas el 8 por ciento eran extranjeros”.

Aclaró, sin embargo, que la inversión realizada por el Gobierno debe servir de plataforma para abrir nuevos atractivos, identificar el potencial turístico de otros municipios, cristalizar nuevos flujos turísticos y mejorar los servicios e infraestructura, esenciales para mejorar la calidad de vida de la gente y lograr la sostenibilidad de la actividad turística.

Como ejemplo de inversión para el turismo, refirió que Uyuni dejó de ser la clásica ciudad fría y llena de sal para convertirse en el principal destino turístico del país gracias a importantes mejoras realizadas. Cita entre esos avances la construcción de un aeropuerto internacional, dotación de servicios básicos y accesos al mayor yacimiento de litio en el mundo.

Agregó que los visitantes que acudieron a las ciudades de Villazón, Tupiza, Uyuni, Atocha y Salinas de Garci Mendoza, para disfrutar el paso del Dakar, gastaron alrededor de 2,45 millones de dólares en servicios turísticos, alimentación y hospedaje.

Sobre la inversión privada en infraestructura hotelera, gastronomía y servicios básicos en restaurantes, dijo que aún no se puede precisar, debido a que los paquetes turísticos vendidos implicaban visitas a todos los atractivos que tiene el salar de Uyuni, además de la presencia en el lugar el día de la llegada y partida de los competidores del Dakar.

Según el Viceministerio de Turismo, los turistas extranjeros llegan a gastar en promedio 60 bolivianos por día de los cuales un 21,39 por ciento se destina al alojamiento; un 21,79 por ciento a la compra de bienes y artesanías y el 56,80 por ciento a los gastos de transporte, alimentación y esparcimiento.

Considerando que el 2012, un millón de turistas visitó Bolivia y el 2013 fueron alrededor de 1,4 millones, el Viceministerio de Turismo estima que este año, con toda la logística publicitaria desplegada para el Dakar 2014 y el del próximo año, el número de visitantes podría bordear la cifra histórica de 2 millones de personas.

En criterio de la presidenta de Abavyt, las inversiones para el Dakar y la promoción turística de Bolivia a nivel mundial, por más de 150 medios de comunicación internacional, incrementará la afluencia de turistas al país y mejorará los ingresos a mediano y largo plazo; siempre y cuando, el Gobierno, los municipios y las empresas privadas de turismo preserven en el tiempo las mejoras en infraestructura turística.

Destacó que el año pasado, por ejemplo, como consecuencia del programa “Bolivia te espera”, el turismo en el país creció en 17 por ciento, generando mayores posibilidades de empleo, servicios y oportunidades económicas.

Uyuni cambia

Los turistas nacionales y extranjeros que llegaron hasta la ciudad de Uyuni para presenciar el paso del Rally Dakar 2014 quedaron “gratamente impresionados” por las mejoras emprendidas en los servicios básicos de agua potable, alcantarillado sanitario, telefonía, banca, televisión por cable e Internet disponibles en los 50 hoteles de la ciudad, señaló a la agencia ABI el alcalde de ese municipio, Froilán Condori.

“El aeropuerto de Uyuni fue adecuado con todas las comodidades y condiciones para recibir a los turistas; así como las vías camineras entre Villazón, Tupiza, Uyuni, Atocha y Salinas de Garci Mendoza, que permitieron mayor tráfico vehicular, antes y después de la competencia”, comenta al respecto la presidenta de Abavyt, Lourdes Omoya.  Recomienda conservar todas las mejoras, particularmente de las carreteras y el entorno medioambiental, evitando contaminación por basura y desechos mecánicos.

El gobernador de Potosí Félix Gonzales informó a Radio Pio XII de Siglo XX que se invirtió 70 millones de bolivianos para proveer de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica, así como en el tratamiento de basura, mercados y mejoramiento de calles en Uyuni, lugar por donde pasaron el 12 y 13 de enero motocicletas y cuadratracks del Rally Dakar del 2014.

ABAVYT PIDE HACER SEGUIMIENTO A INVERSIÓN

Dakar 2014 rescata varias poblaciones olvidadas del sur

Después de soportar siglos de olvido histórico, varios pueblos y poblaciones ubicadas a lo largo de la ruta recorrida por el Dakar 2014 fueron descubiertos al mundo por la competencia deportiva transmitida a más de 170 países del mundo, sostiene la presidenta de la Abavyt, Lourdes Omoya.

Pone como el ejemplo el caso del municipio de Salinas de Garci Mendoza, en Oruro, hasta hace poco inexistente en el mapa mundial y hoy reconocido como Capital de la Quinua, a nivel mundial.

Refiere que otros pueblos como Villazón, Atocha y Tupiza, fueron identificados como potenciales lugares turísticos por sus microclimas; pero fundamentalmente por su extenso historial comercial y minero, desde tiempos coloniales.

Para Omoya, la inversión realizada por el Gobierno en el Dakar debe servir para identificar y fortalecer los atractivos turísticos de las poblaciones visitadas por la competencia deportiva y, sobre todo, para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

La competencia del Dakar, en su opinión, también contribuyó a estimular el turismo interno del país y abrió los ojos de los bolivianos sobre los atractivos culturales, arquitectónicos e históricos que ofrecen las ciudades de Uyuni y la Villa Imperial de Potosí.

Sólo para promover el Rally Dakar en las ciudades de Cochabamba, Oruro y Sucre, la Gobernación de Potosí, invirtió alrededor de 7 millones de bolivianos. Además, destinó cerca de 25 millones de bolivianos en diferentes proyectos de infraestructura de caminos en los cinco municipios del sudoeste potosino.

Las inversiones permitieron que las empresas potosinas desarrollen sus capacidades de hospedaje y de otros servicios, lo que hizo que los turistas, particularmente del extranjero, se quedaran a pasar la noche en la ciudad situada a más de 4 mil metros de altura.

Como nota discordante, lamenta que los pobladores de Uyuni, donde operan alrededor de 50 hoteles, cobraran “exageradamente” a los visitantes nacionales por los servicios de alojamiento y alimentación,  cuadruplicando en muchos casos las tarifas, algo que no controlaron las autoridades locales, ni departamentales.  “Son este tipo de actitudes que dañan al turismo interno”, afirma.

La Gobernación de Potosí informó que invirtió alrededor de 20 millones de bolivianos en la adquisición de basureros para garantizar la limpieza y preservación ecológica del salar de Uyuni en toda su extensión.

OPINIÓN

Pablo Cuba  Rojas | Analista Económico

Tiene un efecto positivo muy puntual y débil en la economía

La noticia de que el Rally Dakar pasará de manera oficial por segunda vez por Bolivia, este 2015, ha generado muchas expectativas e interrogantes sobre el impacto real de esta actividad deportiva. Hay experiencias en otros países que han sido muy favorables y en otros casos no. Perú, por ejemplo, esperaba invertir 250 millones de dólares en la organización del evento, pero hoy no tiene interés en participar directamente en la indicada carrera.

La posibilidad de promover en el mundo imágenes de un país en el rubro turístico es una de las motivaciones, pero si se observa los niveles de pobreza que tiene el país por donde pasa el rally, genera cierta contradicción con lo que muestran otros países vecinos con mayor infraestructura turística y logística. Se estima que por el número de espectadores (nacionales y extranjeros) directos, alrededor de 5.000 personas utilizan la capacidad hotelera y generan movimiento en los comercios cercanos al paso de los vehículos. Esto tiene un efecto positivo muy puntual y débil sobre la economía. Parece no tener un impacto duradero.

Por el contrario,  si el Rally Dakar promoviera cambios en ciencia, tecnología e innovación que es un fenómeno irreversible a corto plazo se podría pensar en un impacto positivo de largo plazo. Como eso no sucede, en lugar de fomentar los Dakar debería fomentarse una “cultura de emprendimientos” en Bolivia que estimula y recompensa la innovación productiva. Se dice que América Latina en general tiene un número muy pequeño de patentes internacionales y por tanto está muy lejos de los esfuerzos de innovación y transformación de su base productiva.

Si recordamos lo sucedido con Corea del Sur, hace más de tres décadas, veremos que se ha convertido en una de las naciones con mayor desarrollo relativo porque apostó por una educación de calidad e innovación. Ese tipo de inversiones sí tienen un impacto económico en el largo plazo y es sostenible.