BID: Futuro energético para AL en 2050

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Foto: REUTERS

El potencial energético procedente de los recursos naturales de América Latina es tal que sería suficiente para cubrir en más de 22 veces la demanda eléctrica de la región en 2050, de acuerdo con un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentado este martes en Bogotá (Colombia). El informe, Repensando nuestro futuro energético, defiende la viabilidad económica, las oportunidades de inversión y los beneficios sociales derivados de la diversificación de fuentes de energía distintas a las derivadas de recursos fósiles y advierte de la necesidad de eliminar las actuales barreras institucionales del mercado para garantizar un cambio de modelo energético que los responsables del informe consideran vital para mitigar los efectos del cambio climático en el hemisferio.

El informe del BID estima que los recursos solares, geotérmicos, mareomotrices, eólicos y la biomasa disponibles en América Latina podrían producir hasta 80 petavatios/hora de electricidad -un petavatio/hora equivale a un billón de kilovatios/h, casi tres veces el consumo anual de México-. En la actualidad la región genera 1,3 petavatios/hora de electricidad y para el 2050 se espera que la demanda regional, teniendo en cuenta el crecimiento de la población y la mejora de su calidad de vida, crezca entre 2,5 a 3,5 petavatios/hora. “El potencial de energía renovable de América Latina es sustancial y suficiente para saciar todas las necesidades de energía eléctrica varias veces”, explica en conversación telefónica Walter Vergara, jefe de energía sostenible y cambio climático del BID y uno de los autores del estudio. “Estos recursos son inagotables y están a disposición de las siguientes generaciones, pero lo importante es empezar a usarlos ya para evitar los problemas ambientales ocasionados por los combustibles fósiles”, advierte.

En la actualidad, el 52% de la energía producida en América Latina proviene de recursos renovables, lo que sitúa a la región en una posición de privilegio, frente al 18% del resto del mundo. Pese a estas cifras optimistas, el documento advierte de que la inversión en tecnologías no renovables en este hemisferio todavía es modesta. De los 224.000 millones de dólares de inversión global en este tipo de energía contabilizados en 2012, la representación de América Latina solo alcanzó el 5,4%.

Vergara desmiente la teoría de que la tecnología para el desarrollo de estas fuentes de energía alternativas a las tradicionales no sean competitivas o rentables. “Desde el punto de vista financiero, estas tecnologías son cada vez más atractivas y su coste está descendiendo. Además, hay que fijarse en los beneficios sociales de utilizar estos recursos, que son considerables para el Estado y para la sociedad en general”, señala.

En el estudio se defiende el impacto positivo de la inversión en las energías renovables tradicionales y no tradicionales -“los puestos de trabajo generados triplican a los procedentes de las energías fósiles”- y el potencial de atraer recursos de inversión -“seis billones de dólares entre 2012 y 2035”, señala el documento-. El informe detalla en una tabla los beneficios sociales y la reducción de costos que se derivan de sustituir las fuentes de energía tradicional por otras renovables como la fotovoltaica que concluye que se obtendrían 77,5 dólares por cada 500 megavatios/hora generados.

Vergara es consciente de la importancia y la dependencia de la industria petrolífera y del carbón en la región y reconoce que sus intereses pueden suponer un obstáculo al cambio de modelo energético que promueve el BID. El informe advierte de que la regulación del mercado energético está predispuesta a favor de las tecnologías relacionadas con los combustibles fósiles y que minimiza su impacto negativo en la sociedad. “El nuevo mercado necesita atajar estos dos problemas para poder realojar de manera eficiente los recursos escasos. Esto implica cambios en el propio mercado, en las reglas, en el diseño de las redes y en la aplicación de nuevas políticas”, señala el informe.

“Yo tengo muy claro que el uso de combustibles fósiles es insostenible y que no puede seguir al mismo ritmo ni de la misma manera que en el pasado porque América Latina se enfrenta a un problema muy urgente que es el cambio climático y que va a afectar a nuestras próximas generaciones”, sostiene Vergara. “Los impactos en la región ya son pavorosos: el deshielo de los glaciares, las inundaciones, la sequía… El cambio no es fácil, pero es necesario y, afortunadamente, América Latina cuenta con recursos para cambiar la dirección”.

PAÍSES EJEMPLO

El informe cita a México en varias ocasiones como ejemplo del éxito y el avance en políticas a favor del desarrollo de las energías renovables tradicionales y no tradicionales, pero Walter Vergara, uno de los autores del texto, destaca otros Estados.

México. “Es un buen ejemplo. Tiene una agenda de cambio climático, tiene un programa de diversificación energética, tiene un gran potencial térmico y eólico. Están adoptando acciones y tienen un interés empresarial y ganas de invertir dinero en las nuevas tecnologías.

Uruguay. “Se trata de un Estado que ha tenido la fortaleza y la decisión de decir ‘no más’ a los combustibles fósiles”.

Costa Rica. “Ha anunciado que quieren ser una economía de carbono neutral a corto plazo”.

Chile. “Ha aprobado una Ley de Energía Renovable para que en 2020 el 20% de la matriz energética sea renovable”.

 

Fuente: elpaís.com