Crecen los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos criminales desde la llegada al poder de Trump

Insight Crime
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escudo de las américas 2026

Se registra un aumento del 18% en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos armados en América Latina y el Caribe durante 2025.  Además, los grupos criminales se adaptan y fragmentan, poniendo en duda las afirmaciones oficiales sobre los avances alcanzados. Por ejemplo, pese al apoyo de EEUU a la estrategia militarizada de Ecuador para combatir el crimen organizado, el país continúa siendo el más violento de América Latina.

Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intenta influir en las políticas de seguridad de América Latina y el Caribe, un nuevo informe concluyó que los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos criminales son cada vez más frecuentes, mientras estos últimos continúan adaptándose.

El informe, publicado el 27 de mayo por Armed Conflict Location & Event Data (ACLED), una organización sin fines de lucro dedicada a recopilar y mapear datos sobre violencia en todo el mundo, busca cuantificar cómo la llamada “Doctrina Donroe” —es decir, los esfuerzos de la administración Trump por reafirmar el predominio de Estados Unidos y moldear las políticas de América Latina y el Caribe— ha influido en la forma en que los gobiernos abordan sus propios desafíos de seguridad.

Desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025, Estados Unidos ha priorizado las acciones militares contra las organizaciones de tráfico de drogas y ha utilizado publicaciones agresivas en redes sociales, acompañadas de amenazas de intervención militar y sanciones económicas, para presionar a los gobiernos de la región a alinearse con su agenda de seguridad.

En marzo, Trump reunió a 12 líderes de la región en Miami para la cumbre “Escudo de las Américas”, donde se comprometieron a trabajar conjuntamente para “erradicar los carteles criminales” mediante el uso de la fuerza. Entre los ausentes estuvieron Colombia, México y Brasil, países donde operan los grupos de crimen organizado más poderosos de la región y que son, quizá, los tres actores regionales más importantes en la guerra de Estados Unidos contra las drogas y el crimen organizado.

La alianza fue una extensión de los ataques aéreos letales que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos comenzaron a realizar en septiembre de 2025 contra presuntas embarcaciones utilizadas para el tráfico de drogas en el Caribe y el Pacífico. Hasta ahora, más de 200 personas han muerto en más de 60 de estos ataques, que organizaciones de derechos humanos han calificado como “ejecuciones extrajudiciales”.

A continuación, exploramos los hallazgos de ACLED y lo que revelan sobre esta nueva era de políticas contra el crimen bajo el gobierno de Trump.

Los enfrentamientos son más frecuentes y letales

El informe concluyó que la estrategia de seguridad de Trump ha creado un entorno en América Latina y el Caribe que fomenta enfrentamientos letales entre las fuerzas de seguridad y los grupos criminales.

El monitoreo de eventos realizado por ACLED registró un aumento del 18% en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos armados en América Latina y el Caribe durante 2025. Estas operaciones dejaron al menos 6.900 muertos, la cifra más alta registrada por ACLED desde 2018.

Las autoridades de Guatemala, Trinidad y Tobago y Jamaica, todos países adheridos a la iniciativa Escudo de las Américas, se enfrentaron a grupos armados casi el doble de veces en 2025, mientras que las muertes derivadas de esos enfrentamientos también se dispararon. Ecuador, otro integrante de la iniciativa que ha llevado a cabo ataques aéreos contra presuntos objetivos del crimen organizado con apoyo de Estados Unidos, registró una ligera reducción en el número de enfrentamientos, que pasaron de 225 en 2024 a 212 en 2025. Sin embargo, las muertes en esos hechos aumentaron de 111 a 135.

Según el informe, este aumento es resultado de un “clima de impunidad” derivado directamente del “aparente desprecio [de Trump] por el derecho internacional y las normas de derechos humanos”. Sin embargo, incluso los países que no se han alineado con la agenda de seguridad de Trump han registrado un incremento tanto en los enfrentamientos como en su letalidad.

En Colombia, el gobierno ha abandonado gradualmente desde 2024 las negociaciones con diversas facciones criminales que formaban parte de su iniciativa de “Paz Total”. Como consecuencia, los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos armados se han multiplicado. En 2025, mientras la administración Trump y el presidente Gustavo Petro chocaban por el historial de seguridad de este último, ACLED registró 890 enfrentamientos que dejaron 542 muertos, frente a los 351 muertos registrados en 517 enfrentamientos en 2024.

Mientras tanto, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum se ha alejado de la estrategia de seguridad de su predecesor, resumida en el lema “abrazos, no balazos”, y ha adoptado una postura más confrontativa frente a los grupos criminales, tanto por la presión interna como por la ejercida por Trump. Como resultado, los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los grupos criminales en México aumentaron a 1.068 en 2025, frente a 844 en 2024. Las muertes asociadas a estos hechos también aumentaron, de 802 a 871.

“Cuando se trata de gobiernos progresistas, el margen de maniobra se reduce por la presión de Trump”, dijo a InSight Crime Tiziano Breda, analista senior de ACLED y uno de los autores del informe. “Esto es muy visible en México, porque ha habido mucha presión sobre Sheinbaum para intensificar las operaciones, desplegar la Guardia Nacional en la frontera y mostrar resultados para evitar aranceles y operaciones unilaterales”.

Los grupos criminales se adaptan

Mientras los gobiernos recurren cada vez más al uso de la fuerza, el informe concluyó que los grupos criminales se han adaptado y fragmentado, poniendo en duda las afirmaciones oficiales sobre los avances alcanzados.

Por ejemplo, pese al apoyo de Estados Unidos a la estrategia militarizada de Ecuador para combatir el crimen organizado, el país se mantuvo como el más violento de América Latina en 2025. La estrategia gubernamental de atacar a los líderes de los grupos criminales ha generado vacíos de poder que han derivado en más violencia tanto entre las bandas como dentro de ellas. Los grupos criminales ecuatorianos también se han vuelto más resilientes, diversificando sus ingresos mediante la minería ilegal, la extorsión y otras economías ilícitas. Al mismo tiempo, varios de sus líderes se han trasladado al extranjero y continúan dirigiendo operaciones en Ecuador fuera del alcance de las autoridades.

Sin embargo, una de las principales formas en que los grupos se han adaptado ha sido mediante el uso de drones, señala el informe.

“Es posible que los grupos criminales estén tratando de mantener un perfil bajo, y depender de drones los expone mucho menos”, dijo Sandra Pellegrini, analista senior de ACLED y otra de las autoras del informe. “Hemos visto que se utilizan como parte de disputas criminales, enfrentamientos entre bandas o para atacar a civiles”.

ACLED también encontró que, con el auge de los drones, los grupos criminales los utilizan cada vez más para atacar a las fuerzas de seguridad. Los casos de este tipo en México aumentaron más de un 600% entre 2023 y 2025. De manera similar, en Colombia, los grupos armados utilizaron drones para atacar a las fuerzas de seguridad en 107 ocasiones en 2025, frente a apenas una vez en 2023.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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