De unas vacaciones al fin del mundo a la pesadilla de un brote de hantavirus

El País
0
59
MV Hondius embarcación con antavirus

El viaje de turismo de lujo donde cada pasajero paga entre 17.730 y 28.845 dólares, zarpó con 149 personas de distintas nacionalidades desde el sur de Argentina, cruzaba el Atlántico y debía arribar en las playas de Cabo Verde.

20 de marzo de 2026. Sur de la Patagonia. Las aguas del canal de Beagle, que separan las tierras argentinas de las chilenas, no superan los 9ºC. Un barco con 149 personas a bordo, 14 de ellas españolas, está a punto de zarpar desde el puerto de Ushuaia, la ciudad más austral de Argentina. El primer paso es rodear parte del globo cerca del océano Antártico para luego virar al norte y cruzar el Atlántico. Aún quedan meses para llegar a las playas paradisíacas de Cabo Verde, el conocido como Caribe africano.

No es un viaje de exploración científica, es una experiencia turística al fin del mundo por la que cada pasajero paga entre 17.730 y 28.845 dólares (entre 15.166 y 24.674 euros), en función de las comodidades contratadas.

Pero el 4 de mayo, la fecha programada para desembarcar en la isla africana de Cabo Verde, la tripulación se encuentra con un puerto que les niega el acceso después de que un brote de hantavirus encendiera las alarmas de los organismos de Salud. Hasta el momento, han muerto tres personas supuestamente por esa enfermedad. La Organización Mundial de la Salud contabiliza siete casos de contagio de hantavirus en total: dos confirmados por laboratorio y cinco considerados sospechosos. Todavía no hay un plan claro de actuación, aunque la OMS negocia con el Gobierno de España la posibilidad de desembarcar en Canarias a los pasajeros y la tripulación después de evacuar a los que presentan síntomas y siguen a bordo.

El primer fallecido fue un pasajero neerlandés de 70 años. Murió el pasado 11 de abril en alta mar. No se determinó la causa de su muerte y el cuerpo permaneció dos semanas a bordo. Desembarcó el pasado 24 de abril en la isla de Santa Elena. También lo hizo la esposa del difunto, de 69 años. Tres días más tarde, ya en tierra firme, ella también murió. Hasta el momento, en el caso de la pareja, solo se ha confirmado que la causa haya sido el hantavirus en este segundo fallecimiento.

Ese mismo día, el 27 de abril, enfermó otra persona a bordo y fue evacuado a Johannesburgo (Sudáfrica), donde fue ingresado en cuidados intensivos. En este momento se encuentra en estado grave. Días más tarde, el pasado 2 de mayo, falleció otro pasajero, de nacionalidad alemana, en el barco. Tampoco se han confirmado todavía las causas de su muerte.

Por ahora, el único testimonio de un pasajero que se ha hecho público es el del influencer estadounidense Jake Rosemerin. “Hay mucha incertidumbre y esa es la parte más difícil”, explicaba en un vídeo que subió a sus redes sociales este lunes. “Todo lo que queremos en este momento es sentirnos seguros”, añadía.

Rosemerin publicó vídeos y fotografías que documentaban los 45 días y 46 noches de viaje a bordo del MV Hondius, un barco de expedición reforzado para el hielo construido en 2019. El influencer estadounidense muestra las actividades a bordo, que van desde avistar pingüinos y delfines a matar las horas en alta mar jugando al bingo. La mayor parte de los pasajeros que aparecen en las publicaciones de Rosemerin aparentan ser de edad avanzada.

A simple vista, el buque no parece un crucero; es una mole de acero macizo capaz de cruzar las aguas polares sin arañar siquiera su cubierta. El lujo, sin embargo, se esconde en el interior: camarotes espaciosos para dos pasajeros, un salón digno de cualquier buen hotel, con sofás tapizados, barra de bar y chimeneas, y los menús de cuatro platos de alta cocina daban a los pasajeros una comodidad a la altura de la experiencia.

Ahora, esas mismas comodidades para los pasajeros se han convertido en los límites de su encierro. Permanecen fondeados frente al puerto de Praia, la capital de Cabo Verde, confinados en sus camarotes para reducir la posibilidad de que el virus se propague. La incógnita ya no es solo cuándo podrán desembarcar, sino dónde.

MV Hondius, el buque confinado por un brote de antavirus

MV Hondius, el buque confinado por un brote de hantavirus. | AP

Cabo Verde ha cerrado la puerta al desembarco general, aunque este martes ha ofrecido la posibilidad de trasladar por aire a los pasajeros a sus respectivos países. La OMS coordina con varias naciones una salida para los enfermos y para el resto del pasaje. Canarias aparece como la opción más probable, aunque el Gobierno de España ha dejado claro que no tomará una decisión hasta analizar los datos epidemiológicos recogidos durante la escala frente a Praia. La aventura que empezó en Ushuaia como un viaje al fin del mundo termina, por ahora, detenida ante otro límite: el de un puerto a la vista al que nadie puede bajar.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
Si quieres apoyar nuestro periodismo aporta aquí
Qr dat0s