El adiós de Pablo Iglesias

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El joven político socialista español Pablo Iglesias que resultó vicepresidente del Gobierno en una tensa votación que se definió a último momento ha dejado el escenario abierto para un sinnúmero de especulaciones. Iglesias, era conocido en Bolivia, estuvo un par de veces cuando en el país ejercía la vicepresidencia del Estado Plurinacional, Álvaro García Linera. Con él, segundo en mando del entonces Gobierno del MAS, hicieron buenas migas. Organizaron eventos en los que intercambiaron platea para hacer dulce el socialismo al que ambos representaban desde sus posiciones.

Entonces corrieron versiones que el extinto comandante de la Revolución del Siglo XXI que comandaba el venezolano Hugo Chávez había decidido apostar por el político español financiando su llegada a las altas cumbres de la política española. Hasta que el destino lo fundamentó en la vicepresidencia del Gobierno español, fue destacando hasta que en las pasadas horas su agrupación Unidas Podemos acabó derrotado por la derecha en las elecciones de Madrid. Su partido apenas alcanzó el 7,21% de apoyo, lo que de hecho significó su derrota.

En un discurso de despedida ha advertido que su alejamiento del poder no lo eximirá de sus deberes. Ha señalado que seguirá comprometido con la renovación de liderazgos que se tiene que producir en UP. Falta saber si sus palabras son sinceras. La habilidad suprema de los socialistas es incorporar tonos de amague que no siempre se cumplen. Iglesias ha sido derrotado ampliamente por la derecha española, lo que representa un cambio de tendencia que podría marcar con fuego la ascensión a lo alto del neo-nazismo español.