El imperio criminal de Joaquín “El Chapo” Guzmán

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La captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán fue anunciada hoy por el presidente de México, Enrique Peña Nieto. Los tentáculos del capo de la droga llegaron a todo el continente y se expandieron alrededor del mundo con múltiples y poderosos aliados.

Desde el año 2007 hasta el 2015, Estados Unidos identificó el imperio financiero y las redes operativas que construyó ‘El Chapo’​ Guzmán Loera junto a sus socios en 10 países del continente y España.

Un total de 288 empresas utilizadas presuntamente para el lavado de dinero de su emporio de drogas, donde una boutique, aerolíneas, inmobiliarias, mineras, gasolineras y hasta la crianza de avestruces han servido a este objetivo, en una red criminal en la que se han identificado a 230 operadores clave, entre los que están familiares de los jefes del narcotráfico, pero también líderes de seis cárteles extranjeros sus aliados.

Tras la captura de ‘El Chapo’ en enero de 2014, el gobierno de Estados Unidos enfiló baterías contra otros líderes del cártel: Juan José Esparragoza Moreno, ‘El Azul’; e Ismael ‘El Mayo’ Zambada, a quienes coloca al mismo nivel que el capo en la estructura de mando de la organización, en la que también aparece como un operador con su propia célula, Rafael Caro Quintero, libre desde agosto del 2013.

Un reporte difundido por la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro da cuenta de la empresa criminal que forjó Guzmán Loera.

En el 2007 se detectó una primera célula de su socio ‘El Mayo’ Zambada, que dejó en claro que también se trata de un negocio familiar, ya que entre los 12 operadores identificados están su esposa Rosario Niebla Cardosa y seis de sus hijos, entre ellos Jesús Vicente Zambada Niebla —ahora sujeto a proceso en Estados Unidos—; esta red opera seis empresas, entre ellas la lechería Santa Mónica, un negocio de arte y hasta una estancia infantil en Sinaloa.

También se descubrieron las presuntas actividades al servicio del cártel de Víctor Emilio Cázares Salazar, con 23 operadores más y 19 negocios —inmobiliarias, comercializadoras y restaurantes— distribuidas en Jalisco, Sinaloa y Tijuana, Baja California. De hecho, los giros comerciales de cada grupo son variados, lo mismo hay arrendadoras, centros comerciales, casas de empeño, un parque acuático y hasta el Autódromo de Culiacán Race Park pertenecía a estas redes.

Para el 2009 las investigaciones del Gobierno Estadounidense condujeron a los nexos internacionales, con la red de Agustín Reyes Garza, un presunto lavador con negocios en Jalisco, pero también en Bogotá, Colombia: el Criadero las Cabañas y Agropecuaria la Cruz.

Al año siguiente se descubrió al grupo del empresario Alejandro Flores Cacho que manejaba 19 compañías, una de ellas en Colombia y el resto en el Distrito Federal, Morelos, Estado de México y Chihuahua, entre ellas tres empresas aeronáuticas y el Club Deportivo Ojos Negros de Baja California.

En la estructura del cártel también hay una red especializada en el tráfico de precursores químicos con 16 empresas en Puebla, Jalisco y el Distrito Federal, entre ellas Geofarma y Distribuidora Médica Hospitalaria, además de una distribuidora en Panamá.

En el 2010 la OFAC también incluyó en su lista de narcotraficantes a más familiares de los líderes del cártel como Jesús Reynaldo ‘El Rey’ Zambada García, hermano de ‘El Mayo’ ya detenido; así como a la ex esposa y los hijos de ‘El Chapo’: María Alejandrina Salazar Hernández; Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar y Ovidio Guzmán López

Mientras que en la célula de ‘El Azul’ se incluyó entre sus 17 operadores más importantes a su esposa María Guadalupe Gastélum Payán y sus hijos Juan Ignacio, Cristian Iván, Nadia Patricia y Brenda Guadalupe Esparragoza Gastélum a cargo de 12 empresas.

También en su grupo está identificado el empresario mexicano-colombiano Hugo Cuéllar Hurtado, con 11 empresas en ambos países, señalado como quien dota de cocaína al cártel, pero cuenta con negocios fachada como la crianza de avestruces y caballos en México, casas de empeño en Guadalajara, así como el Hotel Paraíso Resort en Colombia.

La célula de Caro Quintero también ocupa un lugar con 37 empresas en Jalisco y Sinaloa, entre ellas la Hacienda Las Limas, inmobiliarias, estaciones de gasolina y hasta una con razón social Minerales Nueva Generación.

ALIADOS EN EL EXTRANJERO

En Colombia el socio de ‘El Chapo’ y su organización es el cártel de Jorge Milton Cifuentes Villa, con 34 operadores visibles y 54 empresas que articulan una red financiera al servicio del narcotráfico. Destacan una empresa internacional de servicios financieros con filiales en el Distrito Federal; Miami, Florida y Madrid España; Panamá y Bogotá, Colombia. Además de la Línea Aérea Pueblos Amazónicos, de Bogotá y Líneas Aéreas Lincandisa en Quito, Ecuador.

También en la relación de la OFAC aparecen fundaciones filantrópicas como Salva la Selva y Bienestar para el Porvenir, la Compañía Metalúrgica Extractiva de Colombia, o Genética del Sur en Uruguay.

En Guatemala los aliados son el cártel que lidera Marllory Dadiana Chacón Rossell, una mujer que controla 28 empresas en ese país, con ramificaciones en Panamá, como haciendas, boutiques, importadoras e inmobiliarias; en esa nación también trabaja con ‘El Chapo’ el cártel de los Lorenzana —que encabeza Waldemar Lorenzana Lima—, que puso a su servicio ocho empresas constructoras, negocios de bienes raíces y una exportadora.

En Belice, el socio es John Ángel Zabaneh y su cártel, que opera cinco empresas turísticas y de químicos. Mientras que en Honduras, el cártel de José Miguel Chepe Handal Pérez trabaja con la organización mexicana a través de siete compañías como “El Rancho La Herradura” y tiendas de autopartes; en ese mismo territorio también hay una alianza con el cártel de Los Cachiros, que lideran los hermanos Devis Leonel y Javier Eriberto Rivera Madariaga, que lavan activos en cinco empresas como una minera, una ganadería, en inversiones turísticas y una inmobiliaria.

Los poderosos tentáculos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán llegaron a Lima en agosto pasado, cuando una investigación de la División de Operaciones Especiales Antidrogas (Dirandro) vinculó al Cártel de Sinaloa con la siembra de droga en las maletas de pasajeros que usan el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, de acuerdo con el diario mexicano “El Universal”.

La investigación se inició en abril del 2014, cuando un mexicano que iba a regresar a su país fue detenido en Lima con 13 kilos de cocaína en su equipaje. El detenido reveló a las autoridades que la droga le fue sembrada por policías que trabajaban en el Jorge Chávez, dato que sirvió de base para la detención de tres policías que laboraban en aduanas y fueron despedidos tras el incidente.

Según “El Universal”, las autoridades peruanas habían identificado a tres principales enlaces del Cártel de Sinaloa: Percy Tomay, alias ‘Bigote’; Raúl Marquina y Efraín Huaranga, alias ‘Keny’.