El malestar Europeo: ¿La nueva normalidad?

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Rusia y Ucrania continúan confrontándose a lo largo de su frontera. Irak ha bajado la intensidad a una guerra interna y la situación en Gaza, sigue siendo calamitosa. Tales eventos deberían constituir la suma total de nuestra crisis global y no es así. Por encima de todo, la economía alemana se contrajo en el 0.2 por ciento en el último tercio del año. Pese a que muchos descartarán totalmente esta contracción, el hecho es que la cuarta economía más grande del planeta -y la mayor de Europa- pese a haberse encogido en esa pequeña cuantía, se constituye en un asunto de significación global.

Europa está empantanada en una crisis que ya dura un lustro. Alemania es la locomotora económica de Europa y se espera que en determinado momento, la saque de esta crisis. Existen constantes predicciones en sentido de que Europa torcerá finalmente la estancia crítica de la economía; sin embargo, si la economía alemana se contrae -Berlín alega que se recuperará este año- es difícil creer que se vaya a doblar esa esquina. Es razonable pensar que en lugar de un intervalo en la prosperidad europea, lo que vemos actualmente, es una nueva normalidad; es decir, que no se trata de que la economía alemana se haya contraído en una cuantía trivial, sino que ha llegado el momento de considerar la posibilidad de que transcurra un buen tiempo, antes de que Europa retorne a su prosperidad previa al año 2008 y es asimismo importante, que analicemos lo que ello significa.

 

La Europa Vacilante

Pese a las indicaciones de que el crecimiento sólo se estancaría, la economía alemana se contrajo y el resto de Europa también falló. Francia se mantuvo sin crecimiento; Italia decreció en el 0.2 por ciento y la única economía grande que presentó crecimiento fue Inglaterra, el país más escéptico en la valoración de su asociación con la CE. Con excepción de Irlanda que sí creció en un robusto 2.5 por ciento, ninguna de las demás economías de la UE creció más allá del 1 por ciento; en realidad, la economía europea en su conjunto, apenas creció.

Obviamente, la tasa de crecimiento no es la medida de la realidad social y por lo tanto, es importante ocuparnos del desempleo; no obstante que Europa se estancó, la situación del desempleo, es francamente perturbadora. España y Grecia tienen un desempleo de más o menos el 25 por ciento, es decir el nivel de los Estados Unidos durante la Gran Depresión. No obstante que lo dicho es perturbador, 15 de los 28 miembros de la UE, mantienen tasas de desempleo superiores al 10 por ciento, la mayoría por varios años y más alarmante aún, no presentan síntomas de decrecimiento.

La mitad de los residentes de la UE, viven en cuatro países: Alemania, Francia, el Reino Unido e Italia. El crecimiento promedio de estos países, es de aproximadamente el 1.25 por ciento; con excepción del Reino Unido, sus economías se contrajeron en el 0.1 por ciento; la tasa de desempleo en los cuatro países, muestra un promedio del 8.5 por ciento; sin embargo, si descartamos al Reino Unido, el promedio asciende al 9.2 por ciento, lo que no constituye una arbitrariedad, puesto que es el único de los cuatro que no forma parte de la eurozona y es el país más proclive a retirarse de la Unión Europea. Los otros no van a ningún lado y posiblemente el Reino Unido tampoco.

Aunque sólo sea por aspectos poblacionales, Alemania, Francia e Italia, que son el corazón y el núcleo de la Unión Europea, presentan falta de crecimiento con alto desempleo; por consiguiente, Europa en su conjunto no está creciendo y su desempleo es alto.

Cinco o seis años después de la crisis financiera global, cifras tan extendidas como éstas, ya no pueden ser consideradas como  cíclicas, particularmente debido a que Alemania, se está quedando sin gasolina. Es interesante considerar cómo Alemania llegó a este punto. Sus exportaciones continúan en aumento, incluyendo aquellas hacia el resto de Europa, siendo este el motivo por el cual ha sido tan difícil la recuperación para el resto de los países que perdieron la habilidad de controlar el acceso a sus mercados y la capacidad de competir con los productos alemanes de exportación. Puede que se trate de libre mercado e incluso, puede que se trate de libre mercado justo, sin embargo, es también el curso de acción directo al fracaso. El desempleo permanece alto; el sistema financiero alemán es viable y aún así, la confianza corporativa y del consumidor, está declinando, constituyéndose en  una profecía que se satisface a sí misma: el empleo alemán se soportó con sus exportaciones; sin embargo, existe un apetito limitado por tales exportaciones, y peor aún, por la persistente debilidad europea en un mundo que si bien responde mejor, aún no todavía lo suficiente como para flotar (1) la economía alemana.

El sistema bancario es un aspecto que debería interesar a los alemanes. Fue la obsesión de la elite financiera europea a costa de un masivo desempleo y existe la certeza -validada por pruebas de estrés- que el sistema financiero es sólido. Yo opino que en Europa se da un misterio persistente: ¿Cómo pueden existir tasas de desempleo tan altas, sin que se presente una crisis de consumo? El alza permanente del desempleo, debería estar afectando a la banca por la vía de hipotecas atrasadas y de tarjetas de crédito impagas. Dada la fragilidad del sistema financiero europeo en el pasado, parece razonable afirmar que existe una fuerte presión en las carteras de consumo. (2)

Lo que conocemos respecto a la situación de la deuda impaga, es suficientemente relevante: cuatro países tienen tasas de mora superiores al 20 por ciento. Seis entre el 10 y el 20 por ciento, incluyendo Italia que se sitúa en el 15.1 por ciento y el resto de Europa con un 7.3 por ciento. Pese a que no se sabe si estas cifras capturan la integridad del problema, sin duda alguna que la situación italiana es la más peligrosa. España con un 24 por ciento de desempleo, reporta sólo un 8.2 por ciento de cartera en mora. Francia con más del 10 por ciento de desempleo, reporta únicamente el 4.3 por ciento de mora.

Dicen que el diablo está en los detalles y posiblemente exista una explicación para estas anomalías; la interpretación respecto a lo que es una cartera en mora, ha sido muy flexible en Europa como en otros lugares y aún así, la interrogante persiste: ¿Cuánto tiempo más existirá una tasa de desempleo tan alta, sin generar problemas significativos en las deudas de consumo?

No queda claro cómo Europa desatará este Nudo Gordiano. Considerando la duración del malestar económico europeo, se requieren argumentos muy sólidos para afirmar que se trata de una situación pasajera. Frente al desempleo europeo, Alemania necesita exportar al resto de Europa y dados los persistentes índices de un débil crecimiento, no sabemos qué fuerza revertirá este proceso. La inercia apunta a la continuación del problema y es difícil ver algo que ayude a Europa a recuperar su vitalidad.

 

La cuestión política

El siguiente tema es ciertamente político; si la premisa de la Unión Europea -prosperidad-  se pone en duda, entonces nos preguntamos… ¿qué mantiene unida a Europa?, interrogante que es particularmente relevante si la línea de conflicto entre Rusia y la península europea, se aviva en la medida que Europa se consolida en Ucrania. El interés de Polonia y Rumania al respecto es claro; el español es menos obvio; la idea de perseguir objetivos comunes para preservar la prosperidad europea, no funciona cuando el bloque queda económicamente tullido y cuando los signos de divergencia son claramente evidentes, incluyendo a Inglaterra que constantemente amenaza con retirarse de la Unión Europea, amén de la pérdida de interés en la unión cuando los países gozan de prosperidad.

Una de las principales señales de divergencia, es el surgimiento del los partidos “anti-estable-cimiento” y el “Euroescéptico”, que se desempañaron particularmente bien en las recientes elecciones del Parlamento Europeo. Este giro político fue descartado por muchos con el argumento de que se trata del simple resultado de un voto de protesta, antes que un anuncio del futuro. En mi opinión, las protestas en este sentido y en esta magnitud, son significativas en sí mismas y nos recuerdan que la fuente más peligrosa del malestar social, no corresponde a los jóvenes desempleados, sino a hombres y mujeres de clase media que perdieron sus empleos y sus inversiones y que viven en un mundo de esperanzas quebradas, convencidos de que son otros los que  provocaron sus desgracias. Los jóvenes tiran piedras y luego se marchan a casa; los ciudadanos de edad y clase media, habiendo perdido la esperanza de una recuperación, se encuentran en el corazón mismo del fascismo y constituyen la  verdadera amenaza planteada por la nueva realidad europea.

 

Rusia es importante y también lo es el radicalismo islámico, pero el destino de Europa es la fuerza vital que moldeará el mundo. El poder ruso crece a medida que Europa se fragmenta y adopta su propia confrontación interna con el Islam. Con su economía esclerótica a largo plazo y con un desempleo constante, ¿…como manejan los europeos el tema de la inmigración hacia sus fronteras? Las implicaciones son profundas y ha llegado el tiempo de considerar que una Europa sin crecimiento, con un alto desempleo y sin ninguna salida segura, podría constituir la realidad de la CE por mucho más tiempo del que se esperaba.

 


(1) El autor se refiere al conjunto de bienes y servicios de una econo-mía; en este caso, la disponibilidad global de Alemania para vender ese conjunto en el acto, versus la capacidad de compradores y especuladores para comprarlo y volverlo a vender en los mercados abiertos. (NT)

(2) Recordemos que una gran mayo-ría del gasto de consumo en Europa, se financia vía tarjetas de crédito. (NT)