Israel incendia el acuerdo con Irán atacando Beirut

Alejandro López | Diario Red
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israel ataca beirut, Líbano 28 mayo 2026

Israel es un socio imprescindible y estratégico para Estados Unidos. El coste de haber ido a la guerra con Irán es cada día más elevado y cuanto más apriete Israel, más caro va a ser.

Una vez más Israel marca los tiempos de la contienda. Oriente Medio vuelve a pender de un hilo. El de los intereses israelíes. El gobierno de Netanyahu rompía de nuevo las esperanzas de una pronta resolución de la guerra de Irán a través de un importante ataque sobre Beirut, la capital libanesa.

Donald Trump llevaba semanas anunciando la inminencia de la firma de un acuerdo con Irán que pusiera fin a lo que poco menos que denomina operación especial. La victoria aplastante que el republicano lleva vendiendo se esfuma día tras día tras no poder llegar a un texto concreto que demuestre cómo será el nuevo equilibrio de la región.

Irán considera que su posición, a pesar de todos los daños, es ventajosa para exigir garantías a Estados Unidos. Y para ello su mejor baza es la capacidad que ha demostrado de extender el conflicto a todos los intereses estadounidenses y globales en Oriente Medio. Así que Irán ha exigido no solo concesiones para sí mismo sino también para Líbano y sus socios en el país.

Durante los últimos días, Israel ha pasado de preparar acciones armadas en Beirut a directamente anunciarlo a bombo y platillo. De esta manera pretendía boicotear cualquier opción de acuerdo entre Teherán y Washington, especialmente buscando alejar el fantasma de que Trump ofrezca concesión alguna.

Sin embargo, hay que señalar que Israel no ha comenzado ahora sus operaciones en Líbano. Irán y Estados Unidos han estado negociando mientras Líbano se encontraba bajo una invasión y ocupación en expansión constante en el sur. Solo la amenaza de que los ataques se extendieran a la capital ha servido para que Líbano vuelva a la primera plana de la negociación.

A pesar de que Trump y Netanyahu acababan de hablar, el ataque se produjo. Ante el riesgo de que se alcanzase el indeseado entendimiento, Israel aceleró sus planes y finalmente atacó los suburbios sureños de la capital de Líbano. Poco a poco Irán ofrecería muestras de que no pensaba dejar el ataque sin respuesta. No contestar ante el ataque en Beirut supondría en la práctica darle luz verde a Israel para que haga y deshaga en todo el país.

Y tras las dudas iniciales, Teherán atacó de vuelta sobre posiciones de Israel, con el foco puesto en la frontera del norte. El líder estadounidense aspiraba a que la escalada tuviera freno y reequilibrio, como se vio cuando dijo al medio Financial Times que Israel tendría que aceptar el acuerdo y que aquí quien tomaba las decisiones era él, no Netanyahu.

Pero poco tiempo duró la esperanza en Teherán. A pesar de que en la prensa israelí se publicaba que Netanyahu podría retrasar un eventual ataque sobre Irán unos días para contentar a Trump, la misma noche del domingo al lunes las bombas caían sobre Teherán y otros puntos clave del país persa. Desde industrias petroquímicas hasta puntos de lanzamiento de misiles recién recuperados como el de Tabriz, la campaña israelí buscó dar una respuesta más amplia a los golpes en Galilea y su entorno.

Por si fuera poco, de madrugada sonaron las alarmas en Arabia Saudí. Lo que en principio parecía un posible ataque iraní sobre la base militar de Prince Sultan, parece haber quedado en el limbo. Irán ha negado la autoría de ningún ataque contra el reino wahabita. Pero los hutíes en Yemen sí se unieron a la oleada de ataques que Irán lideró como represalia al ataque que Israel acababa de lanzar poco antes.

Desde Saná se anunció no solo el ataque contra Israel en defensa de Irán sino el bloqueo del mar Rojo para las embarcaciones israelíes. Teherán amenazaba con extender la guerra de nuevo al ámbito regional, como se temió a lo largo de la noche.

Cuando Israel cambió de forma aparentemente repentina desde una intención de retrasar el ataque unos días a una represalia inmediata, también se abrió la posibilidad de que llegase el gran impacto sobre la energía iraní que se anunció en el mes de abril. Pero de haber ocurrido eso o haberse probado una implicación mucho más directa de Estados Unidos, probablemente habríamos visto de nuevo el Golfo Pérsico incendiado y la anticipada extensión de los bloqueos al estrecho de Bab el Mandeb.

Hasta ese momento, las cosas se contuvieron a pesar de que ambas partes se siguieron respondiendo. Donald Trump despertó el día 8 y simplemente llamó a la calma. Cuando el fondo sigue siendo el mismo: Estados Unidos está atrapado en una guerra de la que no sabe cómo salir. Si el acuerdo es inminente, Irán insiste en retrasarlo hasta que le den garantías y precondiciones. Entre ellas sigue estando Líbano. Y ante Líbano, sigue estando Israel.

Por lo tanto, la ecuación que ha buscado corregir Irán con su ataque es la misma: Líbano debe estar en el acuerdo. La justificación persa se ha basado en el tan debatido aspecto del alto el fuego regional que se habría acordado en Pakistán pero que Israel niega mientras amplía la línea amarilla al sur de Líbano. De hecho Teherán ha señalado su intención de continuar esta línea de acción en torno a las actuaciones de Israel en Líbano. Y no solo en Beirut sino, lo que es más difícil, también en el sur del país.

Con este último episodio, Irán demuestra firmeza y la intención de llevar hasta las últimas consecuencias la defensa de Líbano para que el alto el fuego sea completo. Israel también ha mostrado ante Estados Unidos que tiene intención de hacer valer sus intereses en su entorno. Netanyahu se reivindica ante sus rivales electorales haciendo gestos que demuestren su capacidad para negar las exigencias de Trump cuando sea necesario.

Y el que pierde, una vez más, es el presidente estadounidense. El acuerdo se enreda con más actores. Israel es un socio imprescindible y estratégico para Estados Unidos. El coste de haber ido a la guerra con Irán es cada día más elevado y, cuanto más apriete Israel, más caro va a ser.


"La realidad no ha desaparecido, se ha convertido en un reflejo"

Jianwei Xun
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