Movimientos sociales, la clave para entender América Latina

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Foto: periodismohumano.com

El portal digital Periodismo humano realizó  una entrevista a Juan Carmelo García Sociológo y Politologo. Especialista en Economía del Desarrollo y Economía Agraria que hila apasionadamente la actualidad con el devenir histórico del continente latinoamericano tejiendo con datos una geografía de los pueblos y de los movimientos sociales. Lleva medio siglo estudiándolos en el Instituto de Estudios Políticos para América Latina y Asia (IEPALA), un espacio de análisis y divulgación de izquierdas del que es presidente.

 

“Nunca habría sospechado que América Latina pudiese cambiar tanto y para tan bien. En los últimos quince, veinte años ha habido cambios imprevisibles, que estaban en la estructura profunda del continente, pero no en las manifiestas, en las estructuras públicas. Hay muchas Américas Latinas, y en esa complejización a la que estamos asistiendo, cada una se va afirmando, recuperando(…)lo que vemos ahora no es consecuencia lógica de lo que ha pasado anteriormente (…) Hemos mitificado la lógica de la razón y ha hecho mucho daño porque creemos que sabemos lo que está por venir por conocer las premisas”. comenta el analista.

 

Claves sobre su enfoque para el análisis del continente:

“Las claves para entender América Latina están en los movimientos sociales”. Y señala como los más importantes la educación liberadora, liderada por Paulo Freire, la ética de la liberación de Enrique Dusset, y la teología de la liberación. “No se ha comprendido su importancia hasta comprobar que no ha habido agresión más violenta que la del Vaticano a la teología de la liberación”.

Periodismo Humano. En la clase expuso que es una incógnita si los sucesores de Chávez serán capaces de llenar de contenido el llamado chavismo teniendo como referente a un líder que se había convertido en un mito. ¿Fue consciente Chávez de que estaba construyendo un mito? Y en caso afirmativo, siendo consciente de los problemas futuros que eso podría acarrear, ¿le pudo la vanidad?

Carmelo García. La construcción de un mito de gente lúcida como lo era él, es de alguna manera consciente. El mito lo va construyendo la gente, pero él va respondiendo y provocándoles. Y va agrandando lo que la gente espera de él. Buena parte del chavismo se basa en que le hicieron decir muchas cosas que serían posibles en el futuro, pero que no las pudo realizar porque no tenía ni capacidad ni recursos suficientes para ponerlos en marcha desde el aparataje de Estado que él construyó.

Hay una parte de la que él es consciente. Tengo la sensación de que además lo descubre muy pronto, a raíz de salir de la cárcel tras el golpe militar. Se da cuenta de que tiene poder y que ha generado expectativas en un círculo pequeño. Y empieza a construir el chavismo, contradictoriamente, a veces con coherencia y otras dando saltos. Y da uno muy complicado que es el de repartir un dinero que tiene gracias a los petrodólares, sin un proyecto socioeconómico y político para los receptores, que son la gente de los ranchitos. Eso le viene bien porque fomenta el chavismo y una clientela fiel, dentro de lo que sería un populismo normal. Esto lo ha hecho mucha gente, como Perón, López de la Torre… Pero Chávez obtiene una respuesta muy grande porque había muchos pobres. Y sigue habiendo muchos.

Pero no reestructura el sistema productivo venezolano, muy polarizado en torno al petróleo en una economía mucho más participativa, organizada. Y no sé si es porque no tiene los mecanismos o los recursos de inteligencia para hacerlo, porque ése es otro de los problemas: no ha habido demasiada inteligencia orgánica dentro del chavismo y ha sido él quien ha tenido que construirse todo.

Él se da cuenta de que es un mito, empieza a hacer cosas de cara a América Latina y las expectativas son muy grandes. Las izquierdas de Europa que desde la caída del Muro de Berlín no habían tenido dónde agarrarse, lo hacen a Chávez. A la vez está surgiendo un Brasil muy nuevo con Lula con el que había que haberse volcado más porque tenía necesidad de un apoyo internacional fuerte y se le dejó un poco sólo.

A partir de ese momento, yo no creo que el problema sea de vanidad. Es verdad que los líderes políticos tienen el problema del ego subido. Pero la iniciativa que él trastoca es algo muy grave y que puede traer complicaciones: manifestar excesivamente su repulsa a Estados Unidos, cuan