Una huelga inédita

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A pesar del amor de los franceses a la huelga nadie esperaba que el pasado mes las bailarinas del cabaret Crazy Horse, una de las más tradicionales de París, se cruzaran de brazos (y piernas) en función de los salarios “miserables” que ´perciben por su trabajo. Según ellas el pago de 2.000 euros al mes (equivalente a 3.500 dólares) no es coherente con el trabajo de seis noches a la semana. “Además, un salario que nos hace mirar bailarinas ordinarios”, dijo la agencia de noticias AFP, refiriéndose a la sofisticación de la casa, que, junto al Moulin Rouge, es uno de los más emblemáticos de la capital francesa. Sin embargo, las empleadas finas del Crazy Horse no tuvieron que soportar muchos días en huelga  ya que en menos de 24 horas de tiempo de inactividad, lograron arrebatar a sus empleadores un aumento salarial del 15%. No está mal para un país que todavía sufre las consecuencias de una crisis económica y donde el desempleo alcanza el 10,7% – la más alta desde 1999-. Señal de que los franceses pueden reconocer las principales prioridades del país.